“EL RINCÓN DE MI
CIUDAD”: NUESTRO RIO
No sé si ustedes se habrán dado cuenta, pero tenemos un rio que,
a su paso por la ciudad, por sus arrabales y entre puentes, es, un rio triste ¡Ustedes
se quedan mirando nuestro Tormes, y a la fuerza les tiene que parecer un rio
carente de ruido, de alegría, aletargado o sea triste, gris y como sin vida; ¡y
mira que todos nuestros eruditos poetas, le han tratado de alentar, con glosas
encendidas! Pero sin embargo es tal el abandono, que cualquier verso se nota
apagado.
Hace una cierta cantidad de años, salía un apartado en la
prensa escrita Adelanto o Gaceta, - no recuerdo exactamente- que se llamaba “El
rincón de mi ciudad”, en el mismo se incluía una fotografía y una
misiva al pie, en el que indicaba en forma de “suave protesta” cuál era el
deterioro, la suciedad, la rotura o el desaliño en que se encontraba esa zona
de la ciudad, con el fin, tal y como ocurre ahora de llamar la atención del
Ayuntamiento o la concejalía a quien correspondiera el desperfecto, y que el
mismo fuera reparado. Lo cierto es que, se repetía el anuncio varios días, sin
que el consistorio se diera por aludido hasta que por fin un día, la zona
desagradable era restituida.
Me vino tal anuncio a
mis meninges, al ver cada día en mi paseo matutino, el deterioro, el abandono,
la dejadez y la desidia, tanto en la que se encuentra el rio, sus orillas y sus
puentes, convertido en muchas zonas en un vertedero, y si ustedes caminan lo
largo de aquel arroyo o riachuelo, canalizado llamado del Zurguen,- que costo
dios y ayuda canalizar-, para luego abandonar, a buen seguro que les dará a
ustedes entre otras cosas, lastima. Es un verdadero lamento, que se hicieran
obras a la vera del rio, y que después, por una tozuda dejadez, y falta de
responsabilidad, una vez terminada estas, no tengan un seguimiento, un
mantenimiento adecuado, con el fin de reparar o subsanar con poco dinero
aquello de fácil solución. No esperar a su deterioro final y con ello tener que
librar un dineral por su abandono y desidia como por la falta de previsión.
¡Quiero con este artículo, llamar la atención de quien corresponda, apelar a
sus conciencias, a su responsabilidad y compromiso que tienen contraída con
esta ciudad!
¡Salgan de sus despachos, recorran, visiten la ciudad,
vigilen sus obras, las suyas y las que tiene contratadas, con las empresas en
sus presupuestos, sus tiempos empleados y los materiales utilizados, el
ciudadano dará por buen ejemplo viendo que se ocupan de su ciudad, y que sus
impuestos están defendidos y bien utilizados!
Y verán lo que - este
comentarista demanda al principio-, el desencuentro, el vacío, la mala imagen
que se descubre por el paseo del rio. Un
rio, que debería ser un vergel a su paso por la ciudad, un paisaje dulce y
ameno, unas orillas que animaran a sentarse, en definitiva un recorrido entre
puentes, que de empaque y categoría a esta ciudad de Salamanca, a su historia a
sus personajes, en consonancia con sus doradas piedras, la vida está en el
agua, nuestra tarjeta de visita es el rio. Todo nuestro ser está; a la vera del
Tormes.
Necesitamos saber explotar bien nuestros recursos, turismo,
la cercanía rural, nuestro rio, gastronomía, etcétera, son bazas de suma
importancia. Mi ciudad necesita confianza en sus dirigentes, y esto llega a
través de potenciar las asociaciones y juntas vecinales, en que estas sean
dotadas de medios de actuación con el fin de hacer llegar sus inquietudes a las
concejalías. El ciudadano necesita que se le hable con claridad, sin tapujos ni
maniobras opacas fuente de confusionismo. Hay, una necesidad de asesoramiento,
participación, voluntariado que es un
potencial de sabiduría y experiencia que nadie ha puesto en práctica. Deben concienciarse
las concejalías de la preocupación a pie de obra de parques y jardines, pavimentación y aceras, aparcamientos, limpiezas,
- y ahora las manadas de gatos, y otras mascotas, que llenan muchos parques,
jardines y terrazas de excrementos- policía, impuestos, seguridad, gamberrismo
responsabilidades de operarios del
consistorio. La cita, si pasean la ciudad y sus barrios seria inacabable.
Creo sinceramente que no desconocen estas realidades, y otras de mayor calado,
pero el contribuyente, que con no pocos esfuerzos paga los altísimos impuestos
a que está sometido, reclama con fundamento y razón sus derechos, quiere ver
que se preocupan de su entorno, su calle,
su barrio, su escuela, su farola. su
contenedor, su limpieza y su seguridad…
Es decir: debe sentir que confía en sus gobernantes ¿Una ilusión? ¿Una quimera? De ninguna
manera, esto se puede y se debe por responsabilidad política y, por obligación
constitucional llevar a cabo. Y, sí
se pusieran a trabajar con el entusiasmo, con la seriedad, el rigor, el
asesoramiento vecinal, verán como la verdad está en la calle, y estas
propuestas, incluso sin exageraciones, no son tan difíciles de cumplir.
Acompaño este artículo de denuncia, con unas cuantas fotografías, con el fin de, si puede ser removerlas conciencias de aquellos que deben tener responsabilidad en los hechos… verdad. Tú… que ya está bien.
Fermín
González- comentarista.- Salamancartvaldia.es
(blog taurinerías)


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