LAS
AUTONOMIAS: PUESTAS A PRUEBA
Es palmario y evidente, que el sistema de autogobierno, que
ha venido imperando desde hace décadas en España, ha tenido graves errores, no
se ha sabido adaptar y dotar a las Autonomías, de una normativa, una formación
y unas estructuras lo suficientemente sólidas en cuanto a las materias cedidas
por el Gobierno, que hoy nos vemos sorprendidos, desprotegidos, fuera de
control, y lo que es más grave; ha sido
un despropósito, donde cada cual en su región ha hecho de su capa un sayo, a
mayores de un abuso, una dejadez, unos favoritismos clientelares, amén de una
corrupción que da vergüenza y grima, mirar el mapa de casos, y personajes metidos en las entrañas
de las administraciones, que se han llevado los dineros, con total impunidad,
incluso, algunos con un descaro y una “chapucería” demostrando que no eran para
nada dignos de su puesto.
¡No señor!, no hemos
sido capaces de gestionar, las autonomías, y en vez de estar diseñadas, para
facilitar, y hacer más humana y cómoda la vida de los ciudadanos, nos esta
llevado a la confrontación -¡no porque fuera mala la idea! ¡No!… simplemente,
que el caos, la desorganización, el abuso y la desproporción entre las mismas,
ha hecho que, todas estén atacadas por el desfalco, el descredito, la ruina, la
incomunicación, el desbarajuste, calculen ustedes, cada carretera, aeropuerto, edificios
ruinosos, centros deportivos etcéteras y etcéteras innumerables, ¿Quién aguanta
y soporta todo este atropello, tanta impunidad, carente de responsabilidad,
tanta injusticia, y tanta dejación de funciones? Y lo peor; pasándose la
responsabilidad de unos a otros, atestando los procesos, en busca de una locura de enjuagues e ingeniería
judicial. ¿A dónde nos ha traído y, llevara esto?:
Tarde o temprano, las autonomías españolas tendrán que
asumir responsabilidades, y tomar medidas cautelares, corregir el desfase, la
desproporción, fijarse una meta, y conducirse por cauces, lógicos donde sean controladas por la ciudadanía, con
total trasparencia, y adaptándose al funcionamiento y ritmo de sus vecinos,
acometiendo prioritariamente las necesidades más elementales de supervivencia,
justicia y equidad. Listas abiertas, en las votaciones, saber quién y cómo nos
representa, y tener altura de miras y ética, personal, humana y política. Si
esto no se comienza a cambiar corremos, el riesgo- ya está ocurriendo - que, se
están convirtiendo en un peligro mortal para la convivencia, la economía y la
supervivencia de la nación. El sistema autonómico español, la famosa
"España de las Autonomías", no sé lo que aguantara, pero bien
demostrado ha quedado cuando las urgencias, con motivo de la pandemia, la Dana,
los incendios, etcétera, han puesto de manifiesto la “fanfarria” y el
desconcierto que se viene sufriendo. Está siendo un lastre, para la economía,
la seguridad y la convivencia, que unido al drama que estamos soportando, terminarán
por convencer a los españoles, de que ese sistema puede muy bien no ser
perdurable en el tiempo… ¡veremos!.
El balance de las autonomías en las cuatro últimas décadas
es nefasto, aunque la soberbia de los políticos y el sometimiento de la mayoría
de los medios de comunicación impiden que esa verdad sea difundida. Las
autonomías, tal como estas conduciéndose hasta ahora, han producido un
descontrol del mercado interno, una brecha desproporcionada en la igualdad de
los españoles ante la ley, además de romper la unidad fiscal. Entre sus
desmanes están la existencia de una Justicia diferente, la proliferación de lealtades
contradictorias, diferencias enormes en la calidad de los servicios públicos,
privilegios diferentes en cada región y hasta la existencia de una educación y
una sanidad que ya no son homogéneas.
Además, las autonomías son una fuente de gastos insoportables, cada una con su propio gobierno, parlamento e instituciones públicas inútiles que, de hecho, copian y duplican a las existentes en el Estado, originando una burocracia, que ralentiza el País.
La inmensa mayoría de los ciudadanos ni entienden ni admiten
las escandalosas diferencias que existen entre unas regiones y otras. Valga
como ejemplo lo que ocurre con el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, un
tributo muy cuestionado que grava las herencias y que es diferente en cada
autonomía. El sistema autonómico a quien
únicamente beneficia es a la clase política, que gracias a él posee amplios
espacios de poder y de privilegios, además de instituciones inútiles donde
pueden colocar a sus compañeros de partido, familiares y amigos, contribuyendo
a, que España sea el país de Europa que
más políticos mantiene a sueldo del Estado, casi medio millón, más de los que
tienen Francia, Alemania y Gran Bretaña juntos, todo un escándalo que obliga a
los españoles a pagar impuestos elevados y desproporcionados.
Si terminar con las autonomías, seria contemplado como un descredito ante los ojos de Europa, no estaría de más que reflexionáramos y fuéramos capaces de sintonizar, de dialogar, de ponernos manos a la obra, con el fin de corregir tanto error, tanto despropósito, tanta injusticia, incluso, cierto resquemor que comienza a significarse, por las regiones, provincias y pueblos de está España, que comienza a pedir oxígeno, aire fresco, gestión limpia, y políticos solventes, capaces y eficaces… “Una quimera… tú”
Fermín González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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