PERSONA INTEGRA Y VERDAD PÉRDIDA
Reconózcalo usted o no, su mente funciona en principio y de
modo natural basándose en ese principio
esencial, que es el de ofrecer – verdades importantes-, para cualquier
situación en que se halle.
“Verdad”, tal y como su propio pensamiento la interpreta, no
significa no cometer nunca un error, cosa que es imposible, ni significa no
decir jamás una mentira, pues a veces es inevitable decirla. Significa en
realidad, actuar según su leal “saber entender”. ¡…Si, la verdad es
absolutamente necesaria para sobrevivir; es una necesidad superior instintiva!.
Un individuo, al que se le ha otorgado total confianza, es
primero y ante todo una persona sincera y honrada. Se opone a la falsedad; no
se distancia en sus relaciones, no procura ser evasivo con los demás, ni
pretende engañarles. Y esa actitud sincera ante la vida nace de su decidida
fidelidad a la verdad y la necesidad que tenemos de ella para sobrevivir. ¿Qué es lo que detesta usted de tantos políticos,
burócratas, negociantes, banqueros, grades vendedores ejecutivos mercantiles
etcétera?, el hecho de que parecen mentirnos, de que la verdad sea tan poco
importante para ellos en sus relaciones habituales con sus ciudadanos, con sus
votantes, con el público. Cuando una institución llega al punto de abandonar
por completo a la verdad, el resultado inevitable es el caos, la total
desconfianza, el desapego esa
desafección y rencor por parte de aquellos que abusaron de la confianza que en
buena armonía se le había entregado. La verdad, es algo necesario para que
sobrevivan tanto nuestras estructuras sociales como nuestras estructuras
individuales.
El individuo cabal,
honrado, sincero busca la verdad sin límites en todas sus empresas. La
necesidad de verdad es tan fuerte en él, que se esforzara al máximo por
alcanzarla. No le mueve el poder, le mueve la necesidad que siente de que la
verdad sea la piedra angular en la que se apoye su cultura. La persona íntegra
no está dispuesta a abandonar la verdad, ni siquiera en las conversaciones más
triviales o insignificantes. No inventara excusas ni dará explicaciones para
satisfacer a otros, porque no está dispuesto a comprometer la verdad tal y como
él la ve. Cuando sabe que está siendo fiel a sí mismo, sus motivaciones le
empujan a afirmar la verdad en cualquier campo; el individuo integro se siente
completo, firme, consecuente y satisfecho de sí mismo.
El individuo elegido para asumir responsabilidades, aquellos
a quienes hemos votado, otorgado nuestra confianza, deben respetar sus necesidades
instintivas y su capacidad natural para dar con la verdad, sobre cualquier otra
cuestión. Se puede aceptar, que se puedan cometer errores, pero no aceptara que
un individuo o una institución cualquiera sepan mejor que él aunque sea
instintivamente cual es camino que ha de seguir en la búsqueda personal de la
verdad. El resultado neto de su búsqueda personal de la verdad en todas las
cosas, seria su “sinceridad básica como
humano” porque no tiene jamás que mentirse, nunca tendrá que mentir a los
demás. En suma. El hombre honrado, capaz, integro dará siempre rienda suelta su
tendencia natural; a buscar la verdad por si sólo en todas las cosas. Y esta
cualidad, que al parecer todos tenemos es la que demandamos y exigimos de todos
aquellos que tengan la gran oportunidad y también la responsabilidad de poderlo
mostrar ante todos. Pero que lamentablemente, incluso a gritos, hacen lo
contrario de lo que demanda su conciencia… (No lo duden: tendrán su
penitencia…).
Fermín
González.- Salamancartvaldia.es (blog taurinerías)

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