LA EDUCACION Y LA ESCUELA
¿Qué ocurre con la educación, la parte que se imparte en los
centros de formación, institutos y universidades etc.?. La educación ha sido
desde siempre una prioridad de los gobiernos – o eso dicen- porque hay claras
evidencias, de los “destrozos”, que sobre educación y formación se han producido en el sistema escolar
primario, secundario, formación profesional y universitaria. Según el color
político en el poder, cada ley, era conocida
con tal cantidad irreproducible de siglas, que además era implantada sin acuerdos entre docentes, políticos y
asociaciones u otros colectivos educativos, toda una crispación a la hora de
consensuar, y formular una ley que diera sosiego, tranquilidad y estabilidad,
además de dotarse de una continuidad, donde se fueran implementando mejoras en
la misma, sin tener que cambiarla entera, con el consiguiente perjuicio, que
esto nos ha traído, terminando siempre por debajo de nuestros vecinos europeos,
que asistían perplejos a esta fanfarria de: finiquitado el gobierno:
finiquitada la ley educativa… y vuelta a empezar. Y con ello los políticos de turno, en una actitud impropia, discutían
sobre las mejoras, patrióticas, degradantes, manipuladoras y anestesiantes, sin
formas y eficacia.
Así, las escuelas públicas rara vez ofrecen opciones
validas, ni tampoco educan a los estudiantes sobre temas de utilidad inmediata
como, por ejemplo, a sobrevivir en la
infancia; a expresar emociones de forma sana; a desarrollar su potencial
creativo propio; a hacerse cargo de su propia salud o del cuidado de los
enfermos; a enfrentarse a la violencia de género, los abusos domésticos o el
alcoholismo; a defenderse de los acosadores; a comunicarse con los padres; a
explorar su sexualidad de una manera respetuosa; a encontrar un trabajo y un
apartamento; a apañárselas sin dinero u otras habilidades que los jóvenes
necesitan para vivir. En las pocas clases se enseñan habilidades manuales
útiles ―, Es posible asegurar que la mayoría de los niños terminan la escuela
secundaria ignorantes de cómo cocinar o arreglarse su ropa, los futuros
trabajadores, sin saber cómo arreglar un desperfecto cualquiera, montar una
instalación eléctrica, reparar una bicicleta, cambiar una rueda, pintar una pared o trabajar con madera. Y en las clases de informática y
tecnología, el hecho de que los estudiantes a menudo sepan más que los
profesores es una clara indicación de que algo va mal con esta forma de
educación.
Las escuelas ni
siquiera enseñan a los niños las habilidades que necesitan para los trabajos de
mierda en los que van a terminar trabajando. La mayoría de estas cosas la gente
las aprende por sí misma o con los amigos, compañeros, abuelos etc. Cuando los
niños comienzan la escuela, se conducen a sí mismos, curiosos por el mundo en
el que viven y creen que todo es posible. Cuando la terminan, son cínicos,
ensimismados y suelen dedicar cuarenta horas de su semana a una actividad que
nunca eligieron. También es probable que
no sean instruidos en un buen número de temas como, quizá, el conocer que la
mayoría de las sociedades humanas a lo largo de la historia han sido
igualitarias, que la policía solo recientemente se ha convertido en una
institución importante y necesaria; que su gobierno tiene un historial de
corrupción, de nula imaginación, y sin capacidad de gestión y organización; que
su estilo de vida está destruyendo el medio ambiente; que la comida y el agua
están envenenadas o que hay una historia de resistencia de su propio pueblo
esperando ser descubierta. No es de extrañar esta sistemática mala
formación, dada la historia de las escuelas públicas, concertadas o no. Aunque
las escuelas públicas se desarrollaron gradualmente a partir de una serie de
precedentes, el propósito era preparar a los jóvenes para carreras en la
burocracia o en la milicia, disciplinarlos, inculcarles el patriotismo y
adoctrinarlos en la cultura y la historia de una nación como España que no
había existido antes.
Hoy, y desde la llegada de la democracia, y a pesar de una clase política, que casi nunca encontró la línea a seguir, fuimos capaces de ponernos a un gran nivel, jóvenes salidos de nuestros centros universitarios, foros culturales, escuelas de alta formación etc., han dado lugar, a que los mismos se encuentren a la altura de otras naciones, donde evidentemente, la formación, la gestión y los saberes, ponen de manifiesto, cual es la primera inversión, y la locomotora, que mueve al País… Y en esas estamos…Tú...
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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