ENGAÑADOS
No se dan cuenta nuestros dirigentes, el desagrado que nos produce
escucharles con tonos agresivos, truculentos y en no pocos casos- según le vaya
en los inciertos sondeos-, con apocalípticos mensajes, donde el miedo de este
apagado país, les cobije en las urnas. En este momento, sigue siendo la
manipulación, la mentira, la falta de argumentos, el confusionismo, la falta de
respuestas, y las doctrinas fanfarriosas, con las que quieren hacernos creer
que somos “tontos” lo peor; es que lo están consiguiendo – y lo saben- Si no fuera
así, no habría cuerpo que lo aguante -, ahora
además, embarrando la gestión bajo el signo de la impunidad, de la opacidad y
la corrupción galopante instaurada en partidos políticos y en esos
“politiquillos” ineficaces, y sin ideas, que nos llaman ahora repetidamente a
las urnas para salvar su culo de las poltronas. Creíamos que tales “cerebros”
iban a caducar…y, con ilusión pensábamos que esta juventud con dedicación política, con base
universitaria, había madurado, sabia de la verdad, del sentido común, de
aquello que puede compartir, que no iba a estar tan lejana de la clase
política, jóvenes que debían tomar el testigo, como se presumía por sus
manifestaciones, los que salieron a
pescar chapopote, los que se ven
obligados a salir de su tierra en busca de trabajo, los que con títulos
universitarios tienen ante sí un horizonte desolador, los que reconocerían
nuestro esfuerzo, los que no se dejarían engañar con “triquiñuelas” y
argumentos “turulatos”, muy propio de políticos sin ideas, talento e
imaginación. Y, sin embargo, vemos y oímos perplejos, que desgraciadamente tan
sólo vociferaban, se ganaban las
televisiones, mediatizaban las tertulias, se ponían interesantes y firmaban
autógrafos, o sea que: ¡Una vez conseguido el propósito, ser igual, que los que
nos han traído hasta aquí! ¿Pero qué broma es esta?..¿De qué nos están
hablando?...Son incapaces,- inútiles diría yo- todo ese ramillete de jóvenes políticos,
no han entendido nada-.. ¿Qué no saben lo que demanda este País y cuáles son
sus necesidades, y que es lo que hay que poner en funcionamiento, y lo que hay
que desechar? ¿Qué no saben aplicar el sentido común, y escuchar a los
ciudadanos y elaborar un programa de gobierno? Etcétera… O sea, tanto tiempo
esperando, un cambio de estructura, regeneración política, de justicia social,
de igualdad, sanidad, educación y pensiones… y, resulta; que tenemos que
continuar con los mismos perros, con otro collar, y con aquella máxima que dice.
- Algo tiene que cambiar para que todo
siga igual-. Tenemos que seguir soportando y pagando las prebendas de
aquellos que han encontrado acomodo en los hemiciclos, amparados en los votos
de esas listas cerradas, vergonzosas, sobre todo al oír a algunos
representantes de alguna ciudad o municipio, que ni tan siquiera la conoce,
menos aún como para saber de la problemática que tienen sus ciudadanos. ¡Ahora
tenemos que empezar de nuevo a saber quién es cada cual, y, se sigan colando
mediocres en las listas, con el afán de medrar en la política!
Este
mensaje, tiene mucho de denuncia social, de hartazgo, de sentir que después de
votar apenas se tiene en cuenta al ciudadano, a los colectivos, agrupaciones y
profesionales de muchos sectores, cansados de tanto aturdimiento, de promesas
incumplidas, de dogmas y banalidades estrafalarias llenas de burocracia que
aplastan y ralentizan las demandas sociales. En definitiva, de su calidad de
vida, por eso ya no tiene confianza en autoridades ni políticos endiosados,
prepotentes, huérfanos de ideas y eficacia, que se justifican con cabriolas
verbales para aferrarse a su poltrona, descargándose de responsabilidades
culpando a otros con burdas estrategias y razonamientos donde se advierten las
maniobras puestas en escena a diario. No
es gratuito que esta convulsión social que se vive hoy, donde la base elemental
de la democracia…. Los tribunales, de justicia, estén anclados en una ideología
vergonzosa, sin cumplir por ley – esa que dicen defender-
Tal
como indica nuestra Constitución, que no la quieren reformar, y luego ellos mismos se la pasan por el
arco del triunfo. Pero que confianza, que credibilidad, que respeto, va
tener la ciudadanía, quien defiende las instituciones, las leyes, los desmanes
de corrupción etcétera. ¿Pero qué política es esta, que tiene al ciudadano
separado de sus dirigentes, chantajeado, figurando tan sólo como número, solo
reclamado para votar y pagar unos impuestos desproporcionados, para lo que recibe?
Y ahora los unos y los otros, entran en reyertas, para bajarlos o subirlos a su
antojo, sin más explicaciones, aprovechan que los jueces el máximo tribunal.
esta desnaturalizado, hundido sin recursos, sin tener lo que hay que tener, es
decir: vergüenza y profesionalidad… Pobre del país que tenga que juzgar a sus
jueces… ¡Que desgracia tenemos Señor… ¡Que desgracia…!
Fermín
González Salamancartvaldia.es (blog
taurinerías)

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