LA IRA CONTENIDA
Y APACIBLE
La calle está dominada por la ira, provocada por el temor hiriente de un
futuro apestoso y maloliente. Si uno pone atención a todo aquello que viene
ocurriendo, cada día, puede comprobar, que los casos de ira, de violencia, de
criminalidad, de grosería, de desprecio, de palabrería inconsistente, malversación
indecente, y de tanta corrupción en
exclusiva. Exclusiva de clase dirigente omnipotente una vez elegida en las
urnas democráticamente.
Luego disponemos también de una ira contenida. Difícil definir ese tipo de ira que se queda en
ruido no sordo sino ensordecido, cuatro palabras más altas, algún insulto
enviado a un televisor que permanece impasible mientras continúa enviándonos
mensajes, los mensajes que ofenden nuestras tripas, que no es que sean
muy exigentes, pero que ya no pueden digerirlos. Una rabieta retroalimentada
entre amigos con similar criterio, afectados por los problemas que nos insultan
en su imparable sucesión, provocará nuestra ira que se apacigua al llegar la
hora del siguiente compromiso donde la acción del momento llevará al olvido
nuestro enfado dejándonos sumidos en el estado de “Ira apacible”.
Y entre “ira apacible” e “ira apacible” continuamos
sufriendo a la clase dirigente blindada en sus prebendas aprovechándose de la
necesidad que como sociedad tenemos de ellos y divirtiéndose al ver nuestra irritación
inservible, irritación que no deja de ser como el gas de la gaseosa, un poco de
ruido al dejarla libre pero que desaparece ante esa misma libertad. Hay
síntomas inequívocos de que algo no funciona bien en una sociedad, que ha
perdido el sentido común, o de que el cretinismo se impone lenta y
silenciosamente, se produce cuando
algunas cosas importantes pero obvias se convierten en objeto de reflexiones
fundamentales generan estupor: A tal punto
se llega cuando se consideran “normales”, “naturales” o “lógicos”
determinados comportamientos y actitudes que olvidan cuestiones tan esenciales
como la responsabilidad, la dignidad de las personas, la memoria, el compromiso
o el comportamiento ético, - (ese del que
presumen algunos gurús de la política, y alguno de ellos ignoran completamente
su significado) - entre muchas otras. Normalmente se llega a este punto a
través de una firme y peligrosa inercia que borra hasta la raíz lo que a muchas
generaciones anteriores les ha costado muchísimo construir a base de
dedicación, entrega, esfuerzo y sacrificio.
Nos estamos acostumbrando, a convivir con “la ira apacible”, con el desencanto que
nos producen aquellos, que quieren someternos con sus mentiras, con las cosas
prometidas, que luego sistemáticamente se incumplen, vivimos en esa cortina de
humo, sobre la mentira y el poder, debe ser que la hipocresía y el fariseísmo
es el reflejo de vivir en mundo más libre, donde la generalización de la democracia,
ha estrechado paradójicamente el pluralismo, y hay ideas que no se pueden
pensar y menos decir. Parece que tenemos una total libertad para manifestarnos,
de forma clara y rotunda, y sin embargo, resulta desalentador comprobar, como
el espíritu dictatorial sigue habitando entre nosotros, en nuestra sociedad y
en nuestros demagógicos políticos. A todo el mundo se le llena la boca hablando
de libertad de expresión, pero casi
nadie tolera que se le lleve la contraria, ni, aún más grave, que exista lo que, según cada cual no
debería existir.
Por ello, hemos sucumbido a vivir con la “ira apacible”, que trae consigo la
desconfianza, la animadversión, falta de comunicación, donde se están
debilitando peligrosamente las relaciones, y donde hemos venido sustituyendo
cantidad por calidad, donde solo el tener
parece ser el objetivo mayoritario, y donde el ser queda lastrado ante la pereza de establecer relaciones
personales. Con este caldo de cultivo, y con la desgana, que nos producen
aquellos que deberían estimularnos, es donde habitamos. Es lamentable tener que
manifestarse así, pero es que apenas quedan energías, para convencerse e
interpretar correctamente, el optimismo y las emociones.
Fermín
González salamncartvaldia.es
blog taurinerías

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