ENTRE PUENTES
TIEMPOS DE TRISTEZA,
DOLOR Y LUTO
El título del artículo,
creo que lo dice todo, y que salvo alguna rara excepción que hayan tenido
ustedes-(como en mi caso, celebrar que,
una nueva nieta ha nacido) paliando al menos, la negrura, la profunda
tristeza, el temor y el desasosiego que venimos padeciendo, en este año
luctuoso bisiesto que toda la humanidad desea fervientemente que termine de una
maldita vez, aunque el que asoma nuevo a pesar de comenzar con una acogedora
esperanza, en sus primeros meses, nos seguirá poniendo en jaque, nos seguirá
amenazando y desgraciadamente seguirá sembrado el dolor y la muerte antes de
que podamos defendernos, con las vacunas que a gran escala y con rapidez se
están impartiendo a nivel mundial.
Aquí, sin salir de nuestras fronteras, hubo otros temas y
acontecimientos pero incluso, quedaron marchitos y apagados por la
incertidumbre, por el llanto que acompañaba a la muerte que cada día se ha
venido sucediendo por centenares en toda España, con tintes injustificables en
muchos casos, como lo ha sido el abandono de ancianos en las residencias y
hospitales, ante la avalancha de contagiados, donde también el personal
sanitario ha pagado un alto precio en vidas y contagios, lo cierto es que todos
nos hemos visto desprotegidos, y ahora que lo estamos mejor, no dejan de
sumarse por cientos las muertes, los contagios y el atasco que sufren las UVI,
de los hospitales, hasta el extremo de que se están quedando atrás, los
padecimientos de otras patologías,
operaciones y enfermedades de carácter grave, que sin duda pasaran a
engrosar esas listas “groseras” y vergonzosas, que en mi opinión no deberían
existir, si el sistema sanitario estuviera organizado, motivado y gestionado
para terminar con otra de las muchas verrugas que atesora este país.
Entre la
desconfianza, el miedo y el desasosiego, un nuevo cumulo de palabras, que prácticamente
estaban en desuso, incluso no formaban parte de nuestro vocabulario cotidiano
han venido a implantarse entre la ciudadanía, así la nueva normalidad, las
curvas ingobernables, los confinamientos, los aerosoles, las cargas virales,
los rastreadores etcétera. Y no conformes lo hemos impregnado nuestras calles,
con retaguardias, toques de queda, batallas, héroes, enemigos, colas del
hambre, de la angustia y el temor. Testigos todos de una realidad confusa, desgarradora,
de los contagiados y los testimonios de los supervivientes, aterradores
en muchos casos, confundidos e impotentes, ante los argumentos médicos, una
pesadilla cruel, que tardara tiempo en olvidarse, mucho tiempo, pues las
secuelas tortuosas de quienes tras balancearse entre la vida y la muerte, han
podido salir y liberarse de una máquina, que con un agujero en su garganta para
respirar, estuvo cosida a ella durante semanas, secuelas que invitan a la
desesperación y al desconsuelo. Razón por la cual uno no puede llegar a
comprender a las manifestaciones de aquellos que niegan lo evidente, que no son
capaces de sentir empatía, respeto, consideración y vergüenza al menos para sus padres, abuelos o familias,
tanto de los suyos como aquellos que llaman amigos, evidentemente fueron los
menos, pero en una pandemia de esta complejidad contaminante infecciosa y
letal, habría sido conveniente que esa juventud irresponsable, descabalada, mal
educada, hubiese tenido la sensibilidad, el comportamiento y la responsabilidad
de estar a la altura de las circunstancias, de lo que está ocurriendo en su
ciudad, en su pueblo, en sus aulas, en sus casas familiares y en las de sus
vecinos. Todas esas algaradas, fiestas clandestinas, y llamadas al desorden,
sin importarles, cuál sería el relato mortal del día siguiente, no deja de ser
un lamento de un comportamiento impropio de quien tiene uso de razón, sentido
común y corazón.
Tampoco ha estado la clase política a la altura, también fue vergonzoso, ver como se manifestaban desde la tribuna de oradores los representantes de cada partido, con una creciente agresividad, donde se reprochaban con inusitada mala leche, incluso con odio, y con una dureza impropia de los que se dicen parlamentarios, donde el dialogo, no era más que improperios, lanzados como dardos envenenados… No señores: Así no es, cierto que ante esta desdichada pandemia, que nadie ha sabido contener, interpretar y entender su gravedad, incluso, los especialistas, todos han tenido contradicciones, se le unió un gobierno recién llegado, que estuvo al pairo, que cometió errores de mando y sincronización, pero que se vio pronto en el desamparo, en la crítica soez y despiadada de una oposición desproporcionada, errática, montaraz e insultante, agria y fuera de lugar, que ataco con un navajeo de reyerta caduca y fuera de lugar, en vez de ofrecer ayuda, ánimo y recursos, no para dejar de cuestionar al gobierno, no, sino para que los ciudadanos, sintiesen que estaban unidos ante la tragedia, que ha venido golpeando, y seguirá golpeando a españoles de uno y otro signo político… Pueden ustedes seguir así, no se dan cuenta, pero hacen el más espantoso de los ridículos… y lo que es peor dan pena… Se lo digo yo… Ustedes “señorías”, y sus parejas de baile, han perdido el hilo y el compás de la música, no salen de pataleo.
Fermín
González salamancartvaldia.es
blog taurinerías

No hay comentarios:
Publicar un comentario