ENTRE PUENTES
2021 AÑO DE ESPERANZA
Este artículo, que ustedes pueden leer si a bien lo tienen;
es el último de este año 2020 que en términos taurinos vamos a descabellar. Con
el apuntillamos y bajamos el telón, de un año en el que hemos pagado un alto tributo
en forma de muy graves, dolorosas y
luctuosos acontecimientos, donde la barbarie y la calamidad no ha dejado de
sorprendernos cada día, desde prácticamente el alborear de este maldito y
diabólico año.
A nuestros lectores, tan
generosos con este diario, tan fieles a la cita constante con sus páginas.
A nuestros anunciantes, que confían en la eficacia de esas mismas páginas como
vehículo transmisor de la bondad de sus productos. A nuestros compañeros de
Prensa, sin excepción, sin limitación alguna a los medios de comunicación de
toda clase. A todas las gentes del toreo, en el que juegan tantas ilusiones,
tantos intereses, tantas ambiciones, tantas sensaciones contradictoras e
importantes. A todos nuestros amigos, los que lo son y, los que no quieren serlo.
A cuantos puedan leernos en este primero del año ¡MUCHAS FELICIDADES! Y especialmente, nuestros deseos de un 2021
lleno de venturas y de prosperidad.
Esperemos que las vacunas, a mayores de protegernos del virus, nos puedan dar
un poco de paz.
Ha sido 2020 un año difícil para España a todos los niveles,
un año colmado de desgracias, de confinamientos, de tratados, de leyes
improvisadas, de desaciertos, de ásperas y desafortunadas declaraciones, y lo
peor, la muerte que ha dejado tras de sí un rastro de tristeza,
de llanto, de despropósitos enloquecidos, que pasaran a formar parte de una
historia en el mundo, como una desesperante pesadilla, producida por un enemigo
común, invisible, cruel y asesino. Un año donde arrancaba un gobierno, muy criticado
y además sorprendido, acuciado,
dubitativo, sin medios adecuados y
alocadas disposiciones donde se puso de manifiesto, que no teníamos la
mejor sanidad publica del mundo, como en no pocas veces se presumió. Una
sanidad desordenada, unos hospitales, carentes de medios, y unos profesionales,
que nunca se habían batido con semejante enemigo. Todos nos vimos superados por
semejante “peste”, y en esa estampida, comenzó un “viacrucis”, y, a disparar
hacia todos los lados, sin ver al enemigo. Luego comenzaron las culpas, los reproches, los “navajeos”,
los improperios y desatinos, en definitiva la vergonzosa escena de apedrearse
con las palabras de bajeza que dejan al descubierto la catadura moral de
aquellos que se bautizan de demócratas y parlamentarios, un solemne obscenidad
se daba desde cada poltrona, mientras las morgues se llenaban, y las familias
buscaban entre los barnizados ataúdes el nombre de su familiar. Y hemos de añadir, la imagen ante el mundo, de verdadera pena.
No creo que haga falta cargar más tanto despropósito, falta
de cintura política y falta de responsabilidad de un Parlamento, donde unos y
otros, está claro que no dan la talla, para llevar los destinos de esta España,
que: una vez más se encuentra al pairo,
a la deriva.
Necesitamos ya, sin más dilación, recobrar el ánimo, las
fuerzas, la confianza en todas las instituciones, sosegarnos un poco, y no
dejarnos arrastrar por el rencor, por el odio, por la venganza, y por la
ideología que, tiene trastornados a los ciudadanos. Que lastima; que todo lo
que tiene de maravilla este país, no seamos capaces de sentirnos unidos, -con
discrepancias y diferencias--- pues claro-. Pero no por ello llegar a
desquiciarnos, a odiarnos incluso a matarnos entre nosotros. Somos tan
estúpidos, que lo hicimos una vez, y volveríamos a hacerlo… Un amigo lector me dijo en una
ocasión: tienen ustedes un País envidiable, lo tienen todo, sol, luz, mar,
montaña, nieve, gastronomía etcétera… Lo malo, es que cada uno hace lo que le
da la gana, parece todo provisional, sin control ni orden, y además les come la
burocracia, está supera todos los limites… Y seguimos sin solución…
Además, venimos asistiendo estos últimos meses una maraña de
corrupción, que se está dilucidando en los tribunales, una tremenda sorpresa y
desilusión ante un Rey, que todos apreciábamos, que –hizo mutis por el foro-
con todo esto el pueblo llano considera que es el tiempo de la Justicia, la que
debe lograr la confianza de los españoles, que esperan este primer año de
gobierno, con mucho “Mestizaje” en el parlamento, sea el primer año del gran cambio.
Las incógnitas abruman a los ciudadanos, de este país, que con serenidad, y esfuerzo colectivo tras estos
años críticos, han ido remontando con decorosos resultados. Probablemente se ha
llegado más lejos de lo que podía esperarse y, desde luego, dentro de un orden
y una tranquilidad menos alterada, de lo que cabía esperarse. Aunque inevitablemente en cuestiones de comunidades con exigencias
de proporciones delicadas, los retos que se presentan son de calado superior, y
mucho tendrá que aplicarse la política, y los poderes públicos, para poner
orden sin llegar a extremismos, es también la hora del dialogo, de la razón y
del pacto trasparente, gobernar de cara al pueblo, no con la ocultación, la opacidad y el engaño, como hemos vivido; a la vista de estos doce meses, que se
aproximan, debemos mantener esperanza que 2021 permitirá a los políticos
culminar sin traumas ni enfrentamientos, la democratización verdadera y
total del sistema político, que este
pueblo, y ellos mismos hemos escogido como fórmula en que asentar la convivencia y el desarrollo en prosperidad. Cuidense,
sean rabiosamente felices, y no falten el año próximo… salud

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