ENTRE PUENTES
VERDAD REAL- U- OPERATIVA
El engaño siempre existió, sí, pero antes todos decían
luchar contra él. Ahora, por el contrario, se empieza a cultivar como una buena
técnica profesional el revoltijo de trampas de lenguaje basadas en el sensacionalismo,
los sobrentendidos, la insinuación, la alusión, la presuposición, los
eufemismos. Y si se trata de definir ese paquete, lo de encontrar la verdad;
suena realmente a broma. Porque puede que estemos llamando a la verdad, la era
de la manipulación”
Entre el anhelo de la transparencia y el granel de las
falsificaciones se balancea nuestro tiempo. Sin embargo, entre el maremágnum de
las copias piratas, el amarillismo o los colorantes, parecía quedar a salvo la verdad. Las recientes noticias de grandes
mentiras, en esta vorágine, política y social, de falacias muñidas para obtener
honores, anuncian el fin completo de la verdad. Llegados aquí, ¡si hasta tu
entorno social, familiar y político te miente, si no hay pilar posible donde
asentar la verdad!, ¿Qué significa lo
verdadero?.
La demanda de verdad, como la del aire limpio y zumos sin
aditivos, ha llegado a constituirse en una obsesión central de nuestro tiempo.
Todos mienten, y sabemos encima que nos mienten. Mienten los media incluido la prensa escrita, la
televisión, los contertulios y no digamos desde las tribunas públicas y
políticas, y llegamos a casa, y se nos oculta la verdad, en sus más variopintas
formulas, dentro del entramado familiar. Mienten el Gobierno y la oposición y
cuantos se ocupan del entramado catalán – ahora- todos impulsados por el
electoralismo, mienten los curas pedófilos o los mandatarios alcohólicos,
mienten las revistas femeninas, los sondeos de opinión, los que nos anuncian el tiempo, etcétera. ¡Pero, a estas alturas, si dijeran la verdad!,
¿sabríamos reconocerla? ¿dispondríamos de medios para verificarla?. Las
reproducciones del original han llegado a ser tan perfectas, que cuando se
realiza una réplica hay que marcar con un sello la copia con el fin de evitar
futuras confusiones. Antes el sello
acuñaba en oro, o la plata de ley. Ahora el sello vacila entre uno y
otra. De hecho la digitalización impide distinguir entre el original y la
copia.
Y así, también, ocurrirá con los seres vivos a través de las
clonaciones. La realidad se dobla con una realidad de segundo grado que sumada
a la anterior borra el principio de verdad inicial. Finalmente sólo vale
aquello que obtiene un “Oscar” de autenticidad el medicamento que cura, la máquina
que incrementa la productividad, el conocimiento que nos perfecciona, incluido,
el engaño o el autoengaño que procede bien de los placebos, de las
psicoterapias, de los videojuegos o de la realidad virtual en general.
El mundo viene a ser crecientemente mestizo e incrementa la
opacidad del origen. De este modo, la idea de una verdad pura asociada con la
transparencia neta es un mito falso, otra falsificación adicional.- No sé dónde
he oído que-, (No hay nada más hermoso
que las historias verdaderas). Con todo, las instituciones han sido las que
más han perdido ante la ciudadanía. Desde la Universidad a la política, desde
los medios de comunicación hasta el Vaticano han sufrido importantes pérdidas
de valor. El nuevo ciudadano-consumidor se ha vuelto más cínico, más crítico y
mejor informado. Es fácilmente infiel a una creencia o a un producto, a un
partido o a una pareja que le decepciona o le hace dudar de su honestidad. La falta general de verdad, y aún más de
verdad continuada, ha gestado un público escéptico tanto ante los creadores de
opinión como ante los profesionales de la mercadotecnia.
Así, frente a la debilitada fe en las instancias
constituidas, la gente tiende a fiarse más del boca a boca. Al tendero
tradicional que informaba y aconsejaba sobre determinado producto lo reemplazó
el universo de la publicidad. Ahora, sin embargo, el descredito de la
publicidad convencional ha impulsado el nacimiento de una nueva mercadotecnia o marketing viral,
que consiste en difundir comentarios favorables sobre una determinada marca,
cuya estrategia incentiva al receptor de un mensaje, para que lo transmita
rápida y espontáneamente a otros consumidores potenciales, adquiriendo dicho
mensaje la validez y la credibilidad que no consigue por los medios tradicionales
de transmisión.
Porque ya, desde ahora hasta el próximo futuro, la obtención
de la verdad (real u operativa) tiende a ser, cada vez más un producto escaso o
de lujo, como los espacios silenciosos, las manzanas biológicas o las aguas
puras. Y, sin duda, las personas honradas, el comercio justo, el dinero ético,
las políticas transparentes, la ciencia exacta. ¿Una ilusión? ¿Una ficción? ¿Una
quimera?... “La verdad también se inventa” dice Caballero Bonald… ¡Y, que
verdad es!...
Fermín
González salamancartvaldia.es blog
taurinerias
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