ENTRE PUENTES
LIBERTAD DE
EXPRESIÓN- UN DERECHO UNIVERSAL
Hay palabras, frases, de toda índole que nos llenan los
oídos cada día en cualquier medio de comunicación, o en conversaciones
mantenidas en coloquios y tertulias etcétera… donde estas, en muchas ocasiones
nos suenan, porque algunos hacen eco de expresiones, con retorica oportunista, frases trilladas, y
viscosa papilla televisiva, con una carga ideológica reconocible desde lejos y a primera vista, donde no faltan la panda de “inteligentes”
enmascarados, enarbolando la bandera de la libertad
de expresión. Y no es nuevo que, en base a esta frase, se realicen
imposiciones, gritos, insultos, asaltos, coacciones, e improperios en tumultos, que en nada justifican este
principio fundamental y básico conseguido por el ser humano. Todo un lamentable
esperpento, vacío de contenido y mal gusto, una nueva fanfarria, que nos
retrata ante el mundo civilizado. Pero lo peor
ha sido, que algunos políticos y medios han justificado, o cuanto menos
disimulado el hecho. ¡Mal vamos… mal! … Parece ser que el significado y la
importancia, de algunas palabras que reclamamos de forma cotidiana, con el fin
de hacer valer un derecho, es claro que no sabemos interpretarlas, menos aún de
donde proceden. Y así nos va.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN:
es un derecho universal, del ser humano, como también lo es el
de igualdad. Estos principios están fundados en el entendimiento, son derechos
fundacionales cuya realización es esencial para el disfrute y la protección de
todos los derechos humanos. Así mismo, son derechos que se apoyan y se
refuerzan mutuamente. No obstante: solamente cuando se tomen medidas coordinadas
y centradas en promover la libertad de expresión así como la igualdad se podrá
lograr la plena realización de cualquiera de estos. El pluralismo y la
diversidad son características distintivas de la libertad de expresión. La
realización del derecho a la libertad de expresión facilita un debate de
interés público vibrante y multifacético que da voz a distintas perspectivas y
puntos de vista. El derecho de toda persona a ser oída, a
hablar y a participar en la vida política, artística y social es, a su vez,
indispensable para la realización y el disfrute de la igualdad. Cuando a las
personas se les niega la participación y una voz pública, sus asuntos,
experiencias y preocupaciones se vuelven invisibles haciéndolas más vulnerables
a la intolerancia, la discriminación y la marginación. Muy frecuentemente,
se han interpretado los derechos a la libertad de expresión y la igualdad como
si estuvieran en oposición uno contra otro o en una situación de conflicto
directo, enfocándose en las posibilidades de tensión entre ellos. La libertad de expresión y la igualdad, es esencial, son garantía y salvaguarda de la dignidad humana,
y su compatibilidad es fundamental en la indivisibilidad y la universalidad de
los derechos humanos.
Los
Principios también afirman que el respeto a la libertad de expresión y la
igualdad juega un papel decisivo en asegurar la democracia y el desarrollo
humano sostenible, no es nuevo sin embargo, que en no pocas ocasiones, se han
socavado los derechos individuales, ocasionando restricciones ilegítimas a la
libertad de expresión y la estigmatización de ciertos grupos étnicos y
religiosos… Los Principios ponen en relieve las obligaciones de los Estados
de tomar medidas positivas para promover la diversidad y el pluralismo, para
promover el acceso equitativo a los recursos de la comunicación, de garantizar
el derecho de acceso a la información en la creación de un ambiente habilitante
para la libertad de expresión y la igualdad, al mismo tiempo que reconocen que
esto, conlleva la posibilidad de abuso.
Un poder judicial independiente y una sociedad civil vigorosa – son necesarias
para prevenir el abuso y para lograr más plenamente los objetivos del
pluralismo y del acceso equitativo.
Los medios de
comunicación tradicionales siguen
jugando un papel importante a nivel global, pero están pasando por una
transformación significativa. Las nuevas tecnologías–entre ellas las emisiones
digitales, la telefonía móvil y el Internet–incrementan enormemente la
diseminación de la información y posibilitan nuevas formas de comunicación, estos
cambios conllevan oportunidades así como retos, pero éstos tienen que basarse
en un amplio diálogo social que estimule nuevos debates sobre el papel de los
medios de comunicación en la sociedad y que cuente con la participación de las
partes interesadas, como de representantes de los medios, de las autoridades
públicas, del gobierno y de la sociedad civil. Porque lamentablemente viene
ocurriendo que, en muchos contextos, las
restricciones a la libertad de expresión apuntan a los grupos desfavorecidos y,
estas restricciones socavan en vez de promover la igualdad. En lugar de poner
restricciones, es imprescindible permitir el debate abierto. A la espera
estamos…
Fermín
González- Salamancartvaldia.es (blog
taurinerias)
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