ENTRE PUENTES
LA ÚLTIMA VIÑETA
A través de sus viñetas, España entera sabía quién era
Forges, nadie ha escapado al influjo de su arte, nadie ha dejado de buscar en periódicos
y revistas, a cualquiera de sus personajes, con los que ironizo a través del
humor, desde la Codorniz, el jueves, hermano lobo, y diarios como Pueblo,
Informaciones o el País, Forges era un incansable, productor de mensajes en los
que exponía, todo un muestrario de críticas, políticas, sociales, religiosas,
nacionales o internacionales, no le hacían falta muchas palabras, para llegar
al corazón y al entendimiento de cualquier persona, aunque está no tuviese una
vasta cultura, sus diálogos, entraban como el pincho y la caña. Era en
definitiva un artista, y un observador de cuanto le rodeaba.
Hoy sus Burócratas, Becarios, Náufragos, Piratas,
Banqueros Candidatos, Obispos, Dios, Mariano y Concha etcétera. Acudirán con media sonrisa, a
despedir a hombre, que se fue con una discreción, una humanidad, y una humildad
que le hacen aún mejor de lo que parecía.
Recurrir al tópico- por muy importante que sea como título
de una gran novela- me parece una frivolidad para recordar a Antonio Fraguas
(Forjes), porque este pertenecía al grupo reducido de personas que, a pesar de
que su muerte (tras un año de verse apagar), tuviera un probable vencimiento a
plazo fijo, solía conservar un hondo sentido del humor para afrontarla, y una melancólica
esperanza de que en nuestro tiempo el milagro científico pudiera irrumpir.
Podemos afirmar con total rotundidad que, al igual que otros
personajes del gran mosaico cultural, Forjes, no morirá nunca porque todos
tenemos, un trozo de su humor pegado, en nuestro cerebro, además colocado en un
azulejo, recortado entre páginas de un libro, o en la colección de viejas y
amarillentas revistas, sus viñetas de tan hondo arraigo castizo diferenciando
la escritura, el cálido humor y sabia
utilización de palabras y conceptos hara que aunque lo recordemos con
nostalgia, tal como decía no morirá nunca- porque quería compartir con la gente
aquello que le hacía cuanto menos, sacarle una sonrisa. Lo combatió todo, como
así lo relataban los protagonistas de sus viñetas, pero desde ese arte, trato
siempre de ennoblecer una profesión. Todos recordamos alguna viñeta suya.
Servidor también una desde hace muchos años. Decía: ¡…
Mariano o vienes a comer; o te canto,” mando rosas a Sandra”…! ¡Nooooo!... ya
voy… Como pueden adivinar aquella canción era de una languidez,
empalagosa, insoportable.
Cerrando este pequeño
recuerdo, nos llega también la noticia de otro artista muy unido esta tierra que lo vio nacer: Venancio Blanco, otro hombre de una
talla enorme como persona, artista reconocido y laureado en todo el mundo,
escultor de enormes obras repartidas en todos los rincones y museos del mundo un hombre que no se paró
solo en el bronce, sino que siempre estuvo en la vanguardia de cuantas técnicas
se perfilaban, una autentica dedicación, con talleres de divulgación y
enseñanza, para todos aquellos que comenzaban en esta actividad. La Fundación
que lleva su nombre siempre ha estado a la altura de su magisterio, acercando
su obra a cuantos han querido admirar su trabajo.
Allá donde vayas Antonio
Fraguas, puedes cogerte de la mano de este otro gran artista Venancio Blanco, estaréis siempre
presentes en nuestro recuerdo a través de vuestra obra y vuestra humanidad. Que
os vaya bonito.
Fermín González
salamancartvaldia.es blog
taurinerías
No hay comentarios:
Publicar un comentario