ENTRE PUENTES
MEDIOCRIDAD
Aquí, en este mismo periódico lo hemos venido pidiendo; pero claro cae en el
saco roto, de las personas que no les interesa, cerrar el fondo del saco, pero de nuevo, volvemos a decir y, a pedir la
reforma electoral – que se exige - Listas
Abiertas-, dónde permitan que la Soberanía Nacional, pueda equivocarse,
pero lo hará y lo sabrá entender y nunca más las votará, en el caso de que se
haya confundido, pero al menos lo habrá hecho con libertad y capacidad de
decidir y no habrá estado sometida a la indefensión y a la impotencia, en la que lleva sumida cuarenta años obligada
por estas personas electas, que quieren convencernos a toda costa, de que esto
que vivimos y sufrimos es una democracia. Toda una pléyade de personajes
electos –de aquella manera- y donde cabe el señalarlos de desagradecidas,
ambiciosas, egoístas, insolidarias, donde no pocos han pasado, y otros pasaran
de la mediocridad a la irrelevancia.
No sé si alguien en este país se ha preguntado el porqué del
cada vez más reducido peso de nuestra presencia en organismos internacionales,
en particular en sus órganos directivos, caso que no sucede con nuestros
vecinos italianos, portugueses o franceses que copan la EU, ONU,
ECB y los principales organismos mundiales, además de los europeos.
Alguien tendría que buscar las causas, y no simplemente
ignorarlo o patalear, buscando la paridad. La realidad es que nuestras
elites administrativas, intelectuales y económicas tienen cada vez peor
calidad, su proceso de formación y sobre todo selección está más
deteriorado, basado, no en la meritocracia, y la buena formación sino
en lazos familiares, enchufes y redes de favores, que no ayudan a
seleccionar a los mejores sino a los más adictos y fieles. En España el
sistema les funciona pues son las cabezas de ratón, y nadie les
puede cuestionar so pena de sufrir represalias, pero fuera de nuestras
fronteras, nadie quiere a un/una incompetente en un cargo de relevancia en
cuanto lo ve funcionar, como hemos visto en casos sonados, que no hace falta
nombrar.
Únase a este problema, algo tan ibérico como la
envidia, el cainismo, el rencor ante el que triunfa en su profesión o empresa,
y veremos como los españoles brillantes,
que los hay, optan por lanzarse a la vida pública, prefieren emigrar o mantener un perfil bajo,
al margen de los focos, y circunscribiéndose a sus actividades y negocios, y
aun así tienen que sufrir los embates de los resentidos de siempre.
Como cambiar esta situación es algo complicado, pues el “sistema”
se ha preocupado de seleccionar este tipo de personajes, que no buscan
precisamente gente capaz a su alrededor que les pueda hacer sombra. Tampoco veo
entre nuestros políticos actuales y las nuevas formaciones un cambio claro de
perfil. Únase a esto que nuestro tejido empresarial, los famosos del Ibex, son un grupo de empresas poco
representativas del amplio tejido de pymes y autónomos de nuestro país, más
preocupados de mantener sus prebendas, mercados cautivos, precios regulados al
margen del consumidor, y en suma relaciones “especiales” con el poder.
Por mucho que se rechacen mutuamente en privado se necesitan. La
solución es no violar en los artículos 14, 23,2, 103.1, 139 y
concordantes la Constitución Española y dejar que la competencia sea pública y
que ganen las personas más aptas. Si a ello le añadimos las -Listas Abiertas-
en las elecciones. Seguro que el progreso social, económico, de libertad, de
paz,..., vendrá cómo el agua de los ríos, por muchas dificultades que se le
pongan, después de haber sido útiles en su recorrido, van al mar.
Quizá sea esta una de las razones del rencor de la juventud,
y de ciertas regiones españolas que ven de lejos este circo, que nada les atrae
y del que quieren salir, sin saber que no es tan fácil, pues allí también
existe. Requeriría décadas y cambio cultural copernicano, empezando por la educación
desde la más tierna edad sin adoctrinamiento de los taifas de la democracia y
la TV que se encargan de mantener este adocenamiento, y si es que algún
día nos decidimos a hacerlo. ¡Que
esa es otra. Tú!...
Fermín González salamancartvaldia.es
blog taurinerias
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