ENTRE PUENTES
AUTONOMIAS (II)
Pero lo peor del
sistema, derivado de aquel "café para todos" proclamado en tiempos de
Adolfo
Suárez, es que las autonomías generan fuerzas y corrientes centrífugas
que destruyen la unidad nacional, enfrentan a unos ciudadanos con otros y
tensionan y deterioran la convivencia y la vida cotidiana.
Es probable que los efectos más nocivos del sistema
autonómico se estén produciendo en la educación. Los niños y jóvenes españoles
están siendo educados según el capricho de los gobernantes autonómicos, sin
armonía, uniformidad, respeto y una línea común. En algunas autonomías, como
Cataluña, se está adoctrinando a los niños y jóvenes y tanto en Cataluña como
en otras se promueven las diferencias, el nacionalismo y hasta el odio.
La inmensa mayoría de los ciudadanos ni entienden ni admiten
las escandalosas diferencias que existen entre unas regiones y otras. Valga
como ejemplo lo que ocurre con el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, un
tributo muy cuestionado que grava las herencias y que es diferente en cada
autonomía. Mientras que en Andalucía, Asturias y otras regiones como Aragón y
Extremadura se aplica con dureza, hasta el punto de que miles de familias
renuncian a los bienes heredados y otras se arruinan para pagar los tributos
que les exigen los políticos, en otras apenas se paga nada. De hecho, heredar
en Andalucía significa pagar impuestos cien veces más elevados que en Madrid y
mil veces superiores a los que pagan los canarios. Además de injusto, es un
tributo claramente anticonstitucional que Rajoy mantiene, a sabiendas de que es
vergonzoso e ilegítimo, y que algunos sátrapas autonómicos aplican sin piedad
ni justicia.
Pero las diferencias
e injusticias generadas por el sistema autonómico abarcan muchos otros ámbitos,
como la sanidad, la educación, las subvenciones, la contratación pública, el
trato a los funcionarios, la relación con las empresas, el precio de las
matrículas universitarias, las carreteras, la Justicia, la regulación de las
profesiones, el sector sin ánimo de lucro y otros muchos aspectos.
Algunas administraciones autonómicas, bajan los impuestos, pero otras, despliegan políticas intervencionistas que
crean densas redes clientelares y de poder. El sistema autonómico es caótico y
a quien únicamente beneficia es a la clase política, que gracias a él posee
amplios espacios de poder y de privilegios, además de instituciones inútiles
donde pueden colocar a sus compañeros de partido, familiares y amigos.
El sistema autonómico
propicia la corrupción y es el principal culpable de que España sea el país de
Europa que más políticos mantiene a sueldo del Estado, casi medio millón, más
de los que tienen Francia, Alemania y Gran Bretaña juntos, todo un escándalo
que obliga a los españoles a pagar impuestos elevados y desproporcionados.
Si terminar con las
autonomías, seria contemplado como un descredito ante los ojos de Europa, no
estaría de más que reflexionáramos y fuéramos capaces de sintonizar, de
dialogar, de ponernos manos a la obra, con el fin de corregir tanto error,
tanto despropósito, tanta injusticia incluso, cierto resquemor que comienza a
significarse, por las regiones, provincias y pueblos de está España, que
comienza a pedir oxígeno, aire fresco, gestión limpia, y políticos solventes,
capaces y eficaces… Esto: O, la urgencia que determine
una opción. Al tiempo…
Fermín González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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