ENTRE PUENTES
AUTONOMIAS (I)
Es palmario y evidente, que el sistema de autogobierno, que
ha venido imperando desde hace décadas
en España, ha tenido graves errores, no
se ha sabido adaptar y dotar a las Autonomías, de una normativa, una formación
y unas estructuras lo suficientemente sólidas en cuanto a las materias cedidas
por el Gobierno, que hoy nos vemos sorprendidos, desprotegidos, fuera de
control, y lo que es mas grave; ha sido
un despropósito, donde cada cual en su región ha hecho de su capa un sayo, a
mayores de un abuso, una dejadez, unos favoritismos clientelares, amén de una
corrupción que da vergüenza y grima, mirar el mapa de casos, y personajes metidos en las entrañas
de las administraciones, que se han llevado los dineros, con total impunidad,
incluso, algunos con un descaro y una “chapucería” demostrando que no eran para
nada inteligentes, y hoy son, señalados
en los juzgados y estos se encuentran atascados.
¡No señor!, no hemos sido capaces de
gestionar, las autonomías, y en vez de estar diseñadas, para facilitar, y hacer
más humana y cómoda la vida de los ciudadanos, nos ha llevado a la ruina. -¡no
porque fuera mala la idea! ¡No!… simplemente, que el caos, la desorganización,
el abuso y la desproporción entre las mismas, ha hecho que, todas estén
atacadas por el desfalco, el descredito, la ruina, la incomunicación, el
desbarajuste, calculen ustedes, cada carretera, aeropuerto, edificios ruinosos,
centros deportivos etcéteras y etcéteras innumerables, ¿Quién aguanta y soporta
todo este atropello, tanta impunidad, carente de responsabilidad, tanta
injusticia, y tanta dejación de funciones? Y lo peor ¿no hay nadie, que se
acuerde de nada?, pasándose la responsabilidad de unos a otros, atestando los
procesos, en busca de una locura de
enjuagues e ingeniería judicial. ¿A dónde nos ha traído y, llevara esto?:
Tarde o temprano, las autonomías españolas o serán
suprimidas, o tendrán que asumir responsabilidades, y tomar medidas cautelares,
corregir el desfase, la desproporción, fijarse una meta, y conducirse por
cauces, lógicos donde sean controladas por la ciudadanía, con total
trasparencia, y adaptándose al funcionamiento y ritmo de sus vecinos,
acometiendo prioritariamente las necesidades más elementales de supervivencia,
justicia y equidad. Listas abiertas, en las votaciones, saber quién y cómo nos
representa, y tener altura de miras y ética, personal, humana y política. Si
esto no se comienza a cambiar corremos, el riesgo- ya está ocurriendo - que, se
harán cada día más rebeldes y poderosas, convirtiéndose en un peligro mortal
para la convivencia, la economía y la supervivencia de la nación. La rebelión
de Cataluña no es el único problema grave del sistema autonómico, aunque si el
más peligroso y preocupante. El independentismo catalán es solo la parte
visible del enorme iceberg autonómico, que terminará demoliendo España si no es
suprimido pronto.
El sistema autonómico español, la famosa "España de las
Autonomías", no aguanta mucho más. Es un lastre, para la economía, la
seguridad y la convivencia, que solo trae corrupción y gastos. El drama catalán
y el crecimiento del independentismo en otras regiones terminarán por convencer
a los españoles de que ese sistema es insoportable y debe ser suprimido.
El balance de las autonomías en las cuatro últimas décadas
es nefasto, aunque la soberbia de los políticos y el sometimiento de la mayoría
de los medios de comunicación impiden que esa verdad sea difundida. Las
autonomías, tal como estas conduciéndose hasta ahora, han producido un descontrol
del mercado interno, una brecha desproporcionada en la igualdad de los
españoles ante la ley, además de romper la unidad fiscal. Entre sus desmanes
están la existencia de una Justicia diferente, la proliferación de lealtades
contradictorias, diferencias enormes en la calidad de los servicios públicos,
privilegios diferentes en cada región y hasta la existencia de una educación y
una sanidad que ya no son homogéneas.
Además, las autonomías son una fuente de gastos
insoportables, cada una con su propio gobierno, parlamento e instituciones
públicas inútiles que, de hecho, copian y duplican a las existentes en el
Estado nacional.
Fermín González salamancartvaldia.es
blog (taurinerias)

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