ENTRE PUENTES
LINEA CONTINUA
Cada
día por desgracia, se comentan con enorme frialdad, los innumerables accidentes
de
circulación que se producen, las cifras, la visión de los mismos son
espeluznantes y la edad de muchos conductores sobrecoge. Es cierto, que han
disminuido los accidentes en carretera, pero también se suceden muchos en el
centro de las ciudades, que no se contabilizan. A todos estos muertos, hay que
añadir como bien sabemos todos, la cantidad de heridos graves que quedaran
tullidos y con secuelas para toda la vida. Sin embargo, esto ocurre en unos
tiempos en que los vehículos cada vez más; incorporan muchos medios técnicos en
cuanto a su seguridad, pero aun así, es imprescindible la colaboración de los
conductores para evitar muchos de estos escalofriantes resultados.
En
un automóvil, las ordenes de su funcionamiento; hasta en los momentos más
delicados son ejecutados por una persona – él conductor -, cierto que, como en
otras facetas de la vida los hay, unos mejores que otros; pero lo que es
seguro, es que no hay ningún conductor
perfecto. Cada conductor es un mundo, y su nivel de conducción viene
determinado por infinidad de elementos, situaciones y circunstancias como
pueden ser: Sabiduría automovilística. Capacidad. Estado físico y Psíquico; hay
otras como experiencia, personalidad, orientación etcétera. Por las cuales
asumimos riesgos controlados.
Podemos saber bien el código, esta
bien, pero no es suficiente, ¿tenemos capacidad?; hay personas que conducen con
extraordinaria facilidad, otras no llegaran a dominarlo. Cada conductor debe
asumir sus capacidades y no llegar a crear una situación de peligro para él y
para los demás. El estado físico es esencial; nuestros reflejos, autocontrol,
capacidad y condiciones de reacción se ven disminuidas en mucho más de lo que
pensamos, cuando se ha ingerido alcohol, cuando estamos agotados, cuando
aparece el sopor y el sueño o bien cuando soportamos una dolencia física
etcétera, así como el estado psíquico nos produce desasosiego y nerviosismo por
alguna obsesión. Por tanto la conducción bajo estas presiones, sin apenas
darnos cuenta, comenzamos a asumir riesgos innecesarios; nuestros sentidos
escapan de control, creemos dominar la maquina, nos confiamos y alardeamos
cuando salvamos un escollo de peligro, de ser un fenómeno al volante. Y...
“Zas”; lo dramático y sus consecuencias.
A estas reglas expuestas, hemos de
tener presente, que la circulación en automóvil discurre en un medio hostil.
Existen multitud de condicionantes externas que así lo confirman. Carreteras en
mal estado, señalización deficiente, ambigua, incorrecta y apresurada que
despistan al conductor, obstáculos imprevistos, condiciones meteorológicas,
entramados en autovías y autopistas, masificación de vehículos y un sinfín de
agresiones que tienen que sufrir los automovilistas. Y además algo, que es de
nuestra entera responsabilidad y que deja mucho que desear. La
atención y estado de nuestro propio vehículo. Si se valorara bien este
fenómeno, muchos serian los accidentes que se evitarían, aun no tiene el
conductor español conciencia ni educación sobre lo que supone invertir en
seguridad- Cierto que mantener el vehículo con todas las garantías supone un
elevado coste -. Pero si queremos exigir de la maquina que obedezca ante
situaciones limite y tenga un correcto comportamiento, nos daremos cuenta que
merece la pena mantener en perfecto estado esos puntos vitales que tienen una
influencia vital en la seguridad, equilibrio y respuesta del vehículo. No se le
pide al conductor que este al tanto de la intimidad de la mecánica. Pero ha de
saber y meterse bien en la “sesera” que ruedas, suspensión, frenos, dirección y
buena visibilidad son elementos que debe exigir, su seguro funcionamiento
– no es aseveración gratuita, se lo que
hablo -. Dicho esto: que cada cual haga su autoexamen.
En cuanto a las campañas efectuadas
por la D.G.T. en todos los medios debemos preguntarnos ¿Están bien? ¿Están
mal?, lo que esta claro, es que fallan, que no son suficientes, y que basarse
sobre el temor de la tragedia, la multa y exhibición de autos y personas
destrozadas, puede en muchos casos alimentar inseguridad y dejar inexplorados
muchos de los condicionantes anteriores expuestos. Siempre habrá accidentes.
Siempre surgirá el loco, el bebido, el engreído, el despistado, el que circula
con medio freno o neumáticos lisos etcétera. Pero hemos de cambiar ya, nuestra
sintonía aquella de. “LOS ACCIDENTES LOS TIENEN OTROS”
para añadir “TAMBIEN PODEMOS TENERLOS NOSOTROS”. Piénsenlo un poquito y buen
viaje.-
Fermín González salamancartvaldia.es blog taurineías

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