ENTRE PUENTES
MISAS DE POSTÍN Y DE
BARRIO
¿En qué caso son iguales el grupo humano que participo,
presidido por el cardenal Rouco, en las bodas de los Príncipes, y el que forma la parroquia de San Antón en Chueca (Madrid) del Padre Ángel? En las bodas de Príncipes o Princesas, estaban todos los principales del
país. En la parroquia se suelen mover cristianos de extracción y conciencia
popular, personas del ámbito de la marginación. Madres contra la Droga, refugiados, traperos, excluidos sociales
etcétera.
¿Son semejantes este grupo humano y el que, presidido por el
cardenal Rouco, celebro la misa de la boda de la hija de Aznar formado por
muchos de los peces gordos del poder económico, político, la llamada gente
guapa y pija de la sociedad nacional e internacional, a los que vimos en todos
los medios hacer confesión de fe económica y social nada evangélicas, y en las
revistas del corazón hacer exhibición de sus grandes e injustas fortunas, de
sus fiestas, despilfarros y hasta de sus obras de caridad insultantes? ¿Se parece en algo el grupo de Chueca y
el de cardenales, obispos, monaguillos, mil guardias suizos, banqueros y cuerpo
diplomático del Estado Vaticano, diseñadores de magnificentes, jefes de todos
los Estados del mundo incluido el Bush de la guerra de Irak, condenada por
todos los movimientos sociales del mundo?
¿Son los mismos quienes asisten a la Eucaristía ilegal- por creativa, expresiva, provocadora- que asistimos a la
repetida misa de 12 dominical, costumbrista, desgranada en un lenguaje oficial
e impuesto, amordazados sus participantes por leyes y rubricas litúrgicas
ajenas inadaptadas y angélicas?... ¿Tienen las mismas preocupaciones vitales,
las mismas sensibilidades, parecidas ideas sociales?... ¿Usan los mismos
templos, invierten en sus instalaciones y palacios y catedrales, las mismas
millonarias cantidades; tienen las mismas riquezas en vasos sagrados, en arte,
los mismos periódicos, radios, televisiones, revistas?... ¿Tenía el cardenal Rouco- condenador del lenguaje y las formas
celebrativas propias de la comunidad de San Antón-, miembro de esas elites que
celebran las misas de Estado y similares, ocupado en altas reuniones y en
refundir todos los días el ideario cristiano de la Cope, para adaptarlo a las
exigencias mediáticas, políticas y económicas de sus principales voceros y
grupos de presión, tiene, digo, la misma sensibilidad y lenguaje de los
sectores populares y excluidos de Chueca?...¿O al menos conocimiento y
capacidad para entender estos leguajes?... ¿La misma experiencia, entrega y
disponibilidad a lavar los pies y a curar que el padre Ángel sacerdote de la
parroquia?.
Es obvio que no son iguales, ni parecidos en sus formas de
vida, en sus sensibilidades, en sus lenguajes, en suma, los miembros de San Antón
y los usuarios de la boda principesca, o los amigos del señor Aznar y su hija,
o el mismo señor cardenal, o los participantes del esplendente y magnificente
entierro de Juan Pablo II y las siguientes entronizaciones de los Papas
siguientes. Ni de la mayoría que van a la misa de 12 los domingos y fiestas de
guardar. Y si somos tan distintos, ¿Cómo entonces poder recitar, unos y otros
el mismo credo con sus relaciones alambicadas y sus formulaciones filosóficas y
medievales?... ¿Cómo pedir perdón con las mismas palabras y gestos del fariseo,
el ladrón de alto standing, o al
chaval que roba un reloj de mercadillo para vender y comprar luego mierda con que inyectarse?...¿Cómo hacer
los mismos gestos, decir las mismas expresiones, usar los mismos símbolos, si
queremos que estos digan algo a personas tan distintas?... ¿Cómo experimentar
la fraternidad unos y otros con intereses tan contrapuestos y sin que las
palabras evangélicas queden domesticadas y devaluadas, convertidas en pamplinas
para álbumes de bodas o de hieráticas, faraónicas retransmisiones televisivas urbi et orbi, bien cantadas y perfumadas
de incienso?. Si somos tan distintos. ¿Quién cumple mejor la herencia del
Maestro “Haced esto en memoria mía”, después de lavarles los pies, en
la Ultima Cena en un barrio de Jerusalén?... Sin duda; en la Parroquia de
Chueca, con su cura de barrio al frente
de los necesitados, desvalidos y refugiados, ese es su grupo, esos son sus
amigos, ese es su lenguaje: Eso es ganarse, el respeto del mundo. Esa es: Palabra
de Dios;- o no.
Fermín
González Salamancartvaldia.es (blog taurinerias)

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