miércoles, 1 de julio de 2009

san juan de sahagun patron de salamanca

SANTO PATRON

¡Vamos a recordarte como cada año por este 12 de Junio!. Espero que sean muchos aquellos que recuerden tus cumpleaños, no obstante y, con tu permiso “Patrón” los voy a decir son: 530. Y esta Salamanca tiene también con tu permiso, su fiesta para conmemorar y pronunciar el nombre de Juan nativo de Sahagún pueblo de aquel reino de León que por 1430 te vio nacer.

¡Vamos a recordarte también “amigo” Juan! por esa iglesia románica que lleva tu nombre, por ser un fraile milagrero, benefactor de los pobres y azote de los ricos, mediador entre los bandos. Manzanos y Monroyos familias sangrientas de san Benito y santo Tome-. ¡Vamos a reconocerte!-. Por tu pausa sermonera, por el don de tu palabra, por tu misa larga, por tu gran oratoria, y elocuencia, con calado de cardenal.

¡Vamos a recordarte “Patrón”!, porque te unes en comunión a la Virgen La de la Vega que al llegar septiembre, también honramos con bullicio atronador. ¡Vamos a recordarte!. Porque conseguiste del Señor, que la devastadora peste del – negro tifus- fuera en Salamanca salvada su salud. Porque, con tu cinculo, usado como maroma, salvaste la vida del niño caído al (Pozo Amarillo), calle que, te honra en su hornacina.

¡Vamos a recordarte un año más! Porque fuiste aquel santo elevado a los altares, y canonizado por los Capitostes Vaticanos. ¡Vamos a recordarte! Porque no mueren tan solo envenenados los emperadores romanos a manos de su Mesalina. Tú también lo fuiste. Tú; que buscabas la paz y el consuelo de los más humildes, pobres y desheredados, también sucumbiste a la tentación de probar el dulce veneno.

¡Y servidor humilde comentarista ha buceado en el pozo de la historia para ofrecerte este relato que, a modo del milagro obraste con el toro. -¡Y que así dice-¡








De la feria de ganados
Se escapa un toro bravío;
Llega a la puerta del rió,
Dejando a muchos tumbados

La gente, aterrorizada
Corre en todas direcciones,
Y entre gritos y empujones
Se refugia atolondrada

Entra en la ciudad el toro,
Corriendo, furiosamente;
Fray Juan lo encuentra de frente,
Y con acento sonoro
Le dice: Necio, detente

El toro presta quietud
Y le lame y se estemece
Al rasacarle la testuz;
Y el bienestar reaparece

Su dueño llega y le apresa
Con inusitado afán,
Después abraza a San Juan
Y hasta su mano le besa



Fermín González.-
Para radio Oasis- 27-5-2009

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