martes, 19 de enero de 2010

UN HOMBRE CABAL


TE AGRADEZCO QUE HAYAS QUERIDO SER MI AMIGO- Y AL HACERLO DEMOSTRARAS, QUE ESTAR A TU LADO NO ERA TIEMPO PERDIDO; TE AGRADEZCO, Y ORGULLOSO ESTOY DE HABERME SENTADO A TU MESA, Y EN BUENA Y CALIDA ARMONIA HABLARAMOS DEL TRABAJO, LA FAMILIA, LA VIDA, Y DEL TORO, NUESTRA AFICION DSMEDIIDA.
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Recuerdo Aquella primera vez que tropezamos, cuando aun éramos desconocidos. Todo fue esencia del destino, ¡un toro manso o bravo!, ¡un muletazo al natural de trazo largo y cargando la suerte!, la suerte de una embalada vida, que sin saber porque dicta signos y enlaza una amistad sincera y rica
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Ahora amigo Nicasio, que te veo con aliento descansado, apegado a los tuyos, queriendo a tu pueblo, con la virtud y el valor sobrado de seguir unido al campo, a la brisa, a la lluvia, al fuego al malvado hierro y, a esa segunda parte de tu vida que tienes señalada por dentro.
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Aquellos que bien te conocemos, sabemos que tienes sabor añejo, que gustas de los aromas de lo autentico, sencillo y natural, que llegas curtido de aguas quietas, y que ves al ganado en la lejura. Y cercanos a los pasajeros de la vida, tus amigos mas veteranos de callosas y marchitas manos que no olvidan.
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Me dirás, que todo lo que digo, son cosas con las que engaña tu Lázaro mendigo. ¡No amigo!, son el fiel sentimiento, de aquellos pocos de la mano elegidos. Los de digna y larga memoria, y, a los que como tu le va mejor el sentir callado, de aquello que no es fácil decir; ¡Sentir en el alma que tienes un amigo!






Con admiración Fermín González
Salamanca 16-1-2010

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