LAS UNIVERSIDADES SUSPENDIDAS
“Quien te ha visto y, quien te ve”, el aforismo
completa este artículo. Uno que; como ustedes vive en una Provincia, con
una Universidad, quien siempre tuvo, o
al menos es lo que se decía, que la Universidad salmantina, era de un prestigio
fuera de toda duda, y nadie lo ponía en cuestión. Tal ocurría con otras en el
territorio español. Pero, uno también no para de leer y “bucear”, y en no pocas
ocasiones, se encuentra con noticias, que cuanto menos te sonrojan, máximo
cuando oyes adulaciones, canticos y vítores a nuestra limpia, leal, y culta
Salamanca, esta Universidad, catalogada,
en su día entre las cinco primeras del mundo, en donde un título obtenido en
esta visitada, añeja y preciosa sala del saber…. obtenerlo, “no era moco de pavo”.
Sin embargo:
Un suspenso a la Universidad que abochorna. El
suspenso que han vuelto a recibir las universidades españolas en el prestigioso
Ranking de Shangai, que valora cuáles son los mejores campus del mundo, debiera
hacer reflexionar muy seriamente a las autoridades académicas. Ninguna de
nuestras universidades se sitúa entre las primeras 200 del planeta. Y, lo que
es peor, se ha apreciado en los últimos años un cierto retroceso en las
posiciones del índice, lo que demuestra
que ni siquiera se progresa adecuadamente. Son muchos los males que aquejan
al sistema. Y exigen medidas de choque urgentes y que los responsables
políticos asuman que la duodécima potencia económica del mundo no puede seguir
sin centros de investigación académica de referencia.
El índice elaborado desde 2003 por la Universidad Jiao Tong
de Shanghái tiene en cuenta cuestiones como el número de premios que han
logrado los alumnos y profesores de cada campus -incluidos los Nobel o las
medallas Fields- o el número de citaciones en revistas científicas de prestigio
como Nature o Science. En el caso español,
la primera Universidad que aparece en el ranking es la Pompeu Fabra de
Barcelona, pero ya en el intervalo de entre los 200 y los 250 primeros
centros. Muy lejos, por tanto, de la excelencia.
Los rectores, que ante este tipo de informes que les dejan
en muy mal lugar se suelen envolver en un absurdo corporativismo, achacan los
malos resultados a cuestiones como los recortes que ha sufrido la investigación
en nuestro país estos últimos años, como consecuencia de la peor crisis
económica en muchas décadas. Pero el estudio comparado de los últimos rankings
de Shanghái demuestra que, en las mismas circunstancias, algunas universidades
como la citada Pompeu Fabra o la de Granada sí conseguían escalar algunos
puestos por el empeño en mejorar sobre todo la calidad investigadora. Resulta,
además, incomprensible que ningún campus español esté entre los 200 mejores
cuando sí lo ha logrado, por ejemplo, la Universidad de Lisboa, teniendo en
cuenta que Portugal ha tenido su economía prácticamente intervenida por
Bruselas hasta fechas bien recientes y su PIB es seis veces inferior
al de España.
No valen paños calientes. Los sucesivos gobiernos se han
llenado la boca diciendo que iban a acometer profundas transformaciones del
sistema universitario que, a la hora de la verdad, nunca llegan por falta de
voluntad política e incapacidad de los distintos partidos para abordar la
cuestión como un asunto de Estado. En España, está visto, todo lo que
tiene que ver con la educación se acaba politizando y, por lo general, nadie se
atreve a poner en marcha las reformas necesarias para evitarse problemas en
medio de una gran maraña de intereses creados.
Para empezar, el sistema universitario español padece una
irracional atomización, ya que, desde los años 80, con el desarrollo del
régimen autonómico, se han creado infinitos campus en todos los territorios
para dar respuesta a las reivindicaciones de poblaciones y partidos políticos
locales que querían disponer a la puerta de casa del más alto nivel de
enseñanza para sus vecinos. Ello ha provocado disparates como que en
algunas facultades haya cursos que no llegan ni a los 15 alumnos por aula, algo
que resulta ruinoso.
La Universidad española es, además, muy endogámica. Debería
funcionar con mucha mayor flexibilidad en la contratación del profesorado, facilitando
la incorporación de docentes temporales o profesionales de reconocido
prestigio. Asimismo, resulta necesaria una mayor vinculación de las facultades
con el mundo empresarial, como sucede en otros países. También hay que
acabar con la falta de control en el gasto, sobre todo el destinado a la
investigación, así como mejorar los instrumentos para evaluar el rendimiento
del personal docente.
En el reverso de la situación universitaria están las
escuelas de negocios españolas. Dos de ellas, IESE y ESADE, se
encuentran entre las 10 mejores del mundo en formación para directivos. Una
demostración de que no falta talento ni capacidad; el mal estado de la
enseñanza superior se debe a causas profundas como las señaladas.
Datos extraídos de las revistas especializadas- Nature Y Sciencie. Y, así nos encontramos, enganchados en las tonterías, en las disputas partidistas, en las fanfarrias mediáticas, incrementando las burocracias, en banalidades de perfil bajo, etcétera. Sin que fluyan las ideas, el entendimiento, el ingenio, o la organización. Nos estamos embruteciendo, y la universidad, da fe de ello. Y en esas estamos…
Fermín González Salamancartvaldia.es blog taurinerías

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