EN ROMÁN PALADINO
“Todos los que ya
están de vuelta tras los meses de julio y agosto que, a buen seguro han tenido
un merecido descanso, (por cierto: una conquista de la sociedad, que algunos
dicen “sobrevalorada”, pues mire usted, no y no). También los lectores de este
mismo periódico, y sus articulistas han tenido días de asueto liberado de
preocupaciones. En la vuelta a la
rutina, algunos ilusos pensarían que, también los políticos, de todo tipo,
habrían reflexionado, de cómo dejaron los parlamentos del primero al último;
hechos unos “zorros” de discusiones, toscas, fanfarrias, tabernarias, incluso
desvergonzadas y maleducadas arengas en defensa de lo que ellos consideran
llevar la razón, quizá muchos de ustedes no lo recuerden, les importe poco,
o lo hayan olvidado. El caso es que se fueron quemados y han vuelto envueltos
en llamas y echando fuego por la boca cual dragón cabreado. No solo por los
lamentables incendios que asolaron media España—que también—, sino por la
sensación de que septiembre nos devuelve al mismo punto de partida, mismo guion:
problemas que se cronifican, promesas huecas y una clase política instalada en
la propaganda, sin poner el celo necesario, en los problemas y en las carencias
de los ciudadanos, y evidentemente demostrándose, que estos quedan al pairo y alejados, de aquellos a quien
votaron para que sus vidas, sus necesidades, sus injusticias y sus pasajes por
el trabajo y la vida fueran capaces de hacérselo más fácil, más claro, más
justo y equitativo, - pues no señor-.Llevo más de cuarenta años repitiendo
y demandando de las Administraciones y Consistorios repitiendo lo obvio:
que se ocupen de lo común y de lo
imprescindible, de esas cuestiones domésticas de las calles, barrios y plazas,
seguridad, aparcamientos, y ese sin fin de etcéteras, que se demanda para una
convivencia y que nos dejen a los ciudadanos encargarnos de lo que sabemos
hacer, porque hay cosas que son exclusivamente competencias del Estado, o sus
instituciones competentes para establecer estas responsabilidades que, para
eso, cuentan con medios, profesionales , por los que pagamos unos desmesurados
impuestos, tasas, multas ibis, basuras, seguridad de las personas y de los
bienes, educación, sanidad, infraestructuras… ahí están los cimientos de nuestro
sistema de protección social. En este aspecto, ni un paso atrás, en todo caso
avanzar.
“La solución no es épica ni nueva: se llama priorizar.
Priorizar lo básico frente a lo accesorio. Poner por delante la prevención y el
mantenimiento —del monte, de los ríos, de las carreteras— frente a la
inauguración con foto. Financiar lo imprescindible antes que multiplicar lo
superfluo. Exigir gestión —de la que rinde cuentas— en vez de propaganda. Y,
por supuesto, dejar de penalizar a quien arraiga y produce mientras se mantiene
la ficción de que todo puede sostenerse desde un despacho”.
No se exigen milagros: se pide gobierno, gestión ideas
transparencia, comunicación y saber cuáles y cuantas son las prioridades
esenciales, sentir que se preocupan por sus ciudadanos, hay que salir de los
despachos, hay que pisar la calle, los barrios, despachar con sus vecinos,
saber de primera mano cuáles son sus inquietudes, dónde y cómo podemos ayudar. Habrá
cosas que dependan de un presupuesto caro, pero a buen seguro que muchos son de
economía sencilla y barata, solo hay que ponerse en marcha, porque no todo
tiene la base monetaria.
Gestión que se nota
cuando hay brigadas suficientes en invierno, cuando los centros de salud no
colapsan en verano, cuando los impuestos que pagamos vuelven a lo común en
forma de servicios y protección real. Si, Administraciones, políticos y
ciudadanos no asumimos cada cual nuestra parte, acabaremos dilapidando lo que
generaciones levantaron a pulso. Y entonces, cuando vuelvan a arder los montes,
a vaciarse los pueblos, a no mantener aquello que con esfuerzo se realizó, no
valdrá después, ampararse en la queja y, en el “nadie lo pudo advertir”. Porque
sí lo hemos hecho, otra cosa es que no se nos haga ni puñetero caso… pero dicho
queda, y en estos casos con razón … o no…”
Fermín
González salamanca rtvaldia.es blog
taurinerías
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