EL CUPLÉ Y LA POLITICA
“Cuando arranco el
siglo XX en España tuvimos que inventar un mundo, y con él nos tocó también
inventar términos acordes a los cambios sociales. El cuplé, hizo furor entre
toda la clase social española, y se ganaron un extenso protagonismo: ese
batallón de damas “galantes, diosas del placer y reinas de templos de varietés,
teatros, tugurios, garitos, salones y music-halls”.
En la Barcelona revolucionaria o en el Madrid del «¡No
pasarán!», las cupletistas cantaron a favor del comunismo o la anarquía. El
país vivía en alerta permanente y en los bajos fondos de Barcelona y Madrid,
que resistían al fascismo, en sus numerosos locales nocturnos donde se juntan
milicianos con apaches, el cuplé se suma a la agitación política, algo
que ya venía sucediendo desde los años veinte, cuando las cupletistas, pioneras
feministas y reinas absolutas del llamado «arte frívolo» por la prensa
conservadora, cantaban lo que sucedía en las calles. Mujeres como Enriqueta
Serrano, entre tantas otras, hizo furor al aparecer en escena con unas
impresionantes botas de cosaco, como un claro guiño a la revolución de los
soviets. Enriqueta, además, era asidua a las tertulias del Ateneo de Madrid
y fue la compositora del «otro himno» de la por entonces recién proclamada
República con su famoso cuplé «Viva la República».
Todas las facciones políticas revolucionarias, incluido
los anarquistas de la CNT / FAI, tenían sus cupletistas favoritas. Julita
Oliver, muy célebre en aquellos años y que, en ocasiones, salía a escena
con el contorno de ojos muy oscuro, fue la creadora del cuplé «Comunista
libertaria», que arrasó en el Paralelo en los años de la República. La
revista Estampa, el 17 de diciembre de 1932, publicaba el artículo «El comunismo libertario y el carlismo en
el Paralelo» donde reflejaba el increíble clima de tensión política y
militancia que se vivía en ciudades como Barcelona. «Del bolsillo de muchos
asiduos al Royal Concert se veían asomar periódicos extremistas. Pero no por
esto el ambiente es de lucha social, ni mucho menos. Las ideologías más
dispares coinciden en el juicio que les merece tales pantorrillas o cual sonrisa.
Pero también se advierte que la extrema izquierda tiene más ambiente, y una
canción lanzada por Julita Oliver hace furor en todo el Paralelo:
"Como soy del partido comunista y sigo las doctrinas de Lenin, preparo
un movimiento terrorista del brazo de mi amigo Balbontín
[dirigente comunista madrileño fundador del Partido Social
Revolucionario]". El estribillo es: "Comunis... / Comunista libertaria
/ Comunis.., la más revolucionaria"».
Ya en la convulsa década de los treinta, numerosas
cupletistas pusieron voz a la situación política. Dolores Castro Ruiz («Dora la Cordobesita»), nació en el popular
barrio cordobés de San Lorenzo en 1902. Desde muy pequeña le encantaba el mundo
del cuplé. En 1920, con letra de Ramiro Ruiz «Raffles» y música de Font de Anta
nos deja una canción irónica sobre la política titulada «Espantaleón»: «Yo soy Espantaleón/ he nacido en Alcorcón /
representó la opinión / armo la revolución / y lo que termina en pom / Yo soy socialista / Yo soy comunista/ Yo soy anarquista / Yo
soy... marmolista / Abajo García / Arriba Zenón / Abajo la oliva / Arriba el
limón».
Para los comunistas, Carmelita Aubert fue la mejor
cupletista. Su canción «Comunista» (1932), compuesta en realidad por el
periodista Rafael Ortega Lisson, miembro de la Junta Revolucionaria que, tras
declararse la guerra, se personó en las oficinas del derechista periódico ABC y
lo incautó. Aubert, de madre rumbera (conocida como «La Guayabita») desde muy
joven tuvo contacto con grupos juveniles izquierdistas. «Comunista» es un
clásico de la música política en los años republicanos, mencionando a un tal
Andrés, posiblemente Andrés Nin, el líder del Partido Obrero de Unificación
Marxista (POUM). Lo cierto es que Aubert, cuando se impuso el golpe de Estado estaba actuando en Portugal. No regresó a
España hasta 1944. Intentó relanzar su carrera, pero no le perdonaron sus
simpatías izquierdistas y fue detenida. Gracias a la presión del mundo del arte
portugués pudo salir en libertad, aunque fue expulsada a ese país, donde
falleció en 1979.
La situación, según crecían los rumores de un alzamiento
militar, se hacía insostenible. En las calles se sucedían los choques y
tiroteos. Los sindicatos y partidos políticos, casi en su totalidad,
contaban con armas y grupos de choque. El 9 de febrero de 1936, con la
agitación que preparaba el golpe tomando las calles, el periódico La
Libertad daba la noticia de boicoteadores revolucionarios que tenían
como himno el cuplé: «En el salón Villa Rosa se intentó celebrar esta tarde
un mitin que se había anunciado como antimarxista. En el acto iban a participar
Antonio Costi y Francisco Cervera, de la Ceda; Joaquín Pérez Madrigal, radical,
y Ruiz Valdepeñas, monárquico "independiente". Tan pronto como empezó
el acto se iniciaron las Interrupciones. El público abucheaba constantemente a
los oradores, que intentaban hablar en medio de un escándalo formidable.
Hicieron como que hablaron Ruiz Valdepeñas y Cervera. Cuando intentó hacerlo
Pérez Madrigal, el público, puesto en pie, comenzó a entonar la canción llamada
del "estraperlo". Pérez Madrigal hizo vanos esfuerzos para lograr ser
entendido. El público, sin preocuparse del orador, continuó cantando a grandes
voces el cuplé del "estraperlo"».
Los enfrentamientos aumentarían. Hubo muertos y ajustes de cuentas. Llegó la guerra y el cuplé terminó. A partir de entonces se contaría... otra historia.”
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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