CON NOMBRE DE MUJER
El mejor homenaje a cualquier persona ejemplar que deja una
huella en su tránsito por la vida, es mantener vivo su recuerdo. Ahora que
tanto se discute, de igualdad, de feminismo, de derechos y democracia. Es una
obligación moral que, llegado este día con toda justicia dedicado a la mujer,
evocar la memoria de las grandes figuras, que fueron referentes, luchadoras y
abanderadas de esto que tanto se reclama y se exige.
A veces, o quizá siempre, para conmemorar que cierto día
señalado, tenga la finalidad perseguida para la causa a reseñar, solemos
concentrar la atención, en alguno de los personajes influyentes, de
contrastados hechos ejemplares y sobresalientes. Y me parece muy bien, dicho
reconocimiento, pero a veces también, hemos de resaltar lo sencillo y humilde,
como muestra de respeto y agradecimiento.
Hoy día, la mujer
trabajadora o más ampliamente la mujer
en todas sus facetas y variantes, quisiera acordarme de una de ellas, y
rendirle homenaje, pues fue a raíz de su muerte, que ella misma anuncio
públicamente, a manos del que era su marido, y que fue a raíz de su muerte el
momento en que empezó a cambiarse en España
la legislación que amparaba el maltrato, y el asesinato en este caso de Ana Orantes, mujer anónima, ama de
casa, que relato en vivo y en directo como era su bestial maltrato y tortura de
cada día, y cuál iba a ser su final después de salir en TV.-Todos sabemos la
tragedia anunciada-.
Años después, han vuelto en varias ocasiones, a pasar por la
pantalla aquellas imágenes, que removieron las conciencias de toda opinión
pública, la protesta llego al parlamento
y las reformas de las leyes, aún tardaría años en verse íntegramente las
medidas de protección de la violencia de genero. Aunque lamentablemente, no
parecen ser suficientes, tales medidas, y esta lacra donde la brutalidad, la
ira, el rencor cobra unas agresiones y violencias donde la muerte comienza a
convertirse, en un hecho cotidiano, que se rompe cuando el relato de los hechos
sobrecoge ante la tragedia, que se suma día tras día.
No pretendo plantear
una especie de discriminación positiva en la valoración antropológica de la
mujer, ni contestar al largo periodo de discriminación negativa padecida por el
50% de la especie humana, hasta la injustificable postergación profesional y
salarial de la mujer de hoy. Ahí están las cifras horripilantes de la violencia
de género, punta del iceberg de la tradicional consideración de la mujer como
ser inferior, a partir de la indudable superioridad física de la fuerza bruta
del macho.
Insisto en que -con independencia de quién es superior- el
progreso democrático debe conducir a la equiparación jurídica plena de mujeres
y hombres, creo que no se debe seguir dando como buena "una desigualdad
estructural", en buena medida fundamentada, “en las creencias más
arraigadas acerca de la inferioridad de las mujeres”. Tales creencias fueron
incentivadas por las principales cabezas del siglo XIX -Hegel, Schopenhauer,
Kierkegaard, Nietzsche etc. Donde cada uno de ellos contemplaba lo femenino, con
mayor o menor brillantez. Y donde el entramado familiar constituía un primer
grado en la asignación femenina. Es ya en pleno siglo XX, tras la obtención del
voto femenino, cuando, de la mano de la revolución sexual y de lemas como "abolición del patriarcado" y
"lo personal es político", las mujeres van saliendo del agujero
en el que permanecieron durante siglos. Emerge a la opinión pública la lucha
por la igualdad y la atrayente sociedad paritaria, todavía como utopía lejana.
Pero mientras la mayoría de las mujeres continuaban desterradas en la vida familiar, sin acceso a la vida pública (recuérdese: mujer pública = prostituta), era imposible evaluar la cualificación de las mujeres para esos otros ámbitos de la vida humana reservados a los hombres. Es con ocasión del progresivo y masivo acceso de las mujeres al mundo profesional y académico cuando la comparación con el hombre -en un terreno común- se va haciendo posible. Pero es evidente que, aún nos queda mucho por hacer, educar y entender. -
Fermín González
salamancartvaldia.es blog
taurinerías

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