HOMBRE
Y MUJER EN SU LABERINTO
Aunque uno tiene ya
los años precisos, siempre he tenido la necesidad de superar viejos prejuicios, en las relaciones entre hombres y
mujeres, así como intentar buscar mecanismos de motivación y estimulo, con el fin de que resulte más animoso y mucho
más enriquecedor la convivencia a nivel
humano, antes que caer en la vulgar superficialidad, en la rutina, o reprimir
tu sexualidad que nos asalta socialmente cada día, a través de una propaganda ideológica
que difunden los medios de comunicación. Pero lo cierto, es que no siempre se
consigue, más aún a medida que van cayendo los años, se va perdiendo fuelle, y
se van dejando por el camino, energías, e ilusiones, que antes eran las
vitaminas vitales de disconformidad.
Se ha pasado de reprimir algunas conductas, a una forma de
libertinaje barato en donde el sexo no deja de ser un objeto de consumo más,
además de una torticera reduplicación de los roles de género, disfrazada de
presunta igualdad.
Está sucediendo, que para el hombre- ( hemos de ser
sinceros)- el tener que asumir su papel de “macho” en una sociedad donde la
mujer cada vez adquiere mayor protagonismo profesional, y mayor presencia en
muchos sucesos especiales y cotidianos
de la vida, y es activa en su conducta sexual, resulta muy complicado, porque
el hombre se encuentra en cuanto a tal, completamente descolocado en sus nuevas
funciones asignadas en la modernidad, se encuentra inconexo, es decir
desconectado y lleno de dudas, al tener que enfrentar esta nueva realidad. Lo
cual es un desencadenante más de los preocupantes índices de violencia doméstica
y maltrato que se viene produciendo, y que al parecer, las dificultades y
obstáculos para atajar el problema, siguen siendo una asignatura pendiente en
nuestra sociedad: El hombre es incapaz de reconocer a la mujer y de reconocerse
así mismo, más allá-como digo- de esquemas caducos.
Para la mujer; su
merecido y ganado proyecto de liberación y afirmación choca con el muro de estructuras
que ponen barreras para hacerlo más domesticable y encauzarlos dentro de los
patrones productivos del sistema. En base a ello, hago la reflexión de que la
mujer se ve obligada a tener que asumir muchas funciones y actitudes agresivas,
que antes correspondían al hombre, con el fin de destacar individualmente y ser
más competente laboral y profesionalmente, y con esta reduplicación queda
indudablemente mermado el proyecto originario de desarrollar una identidad
propia y diferenciada de los cánones tradicionales masculinos.
Paralelo a esto, la caída y agonizante estructura de la
vieja familia tradicional, no está dejando paso a nuevas y originales formas de
concebir y realizar agrupaciones familiares de diversa índole que sustituyan al
matrimonio clásico, como institución de mayor calado, básica y elemental, que
hasta ahora ha imperado en la mente burguesa.
Cada vez parece más difícil entablar amistades y parejas perdurables
en un mundo en constante aceleramiento y fragmentación de sus ritmos de vida en
función del crecimiento tecnológico, desarraigado de las potencialidades
humanas, generador por tanto de estrés, irritación, depresión, apatía,
inestabilidad -y por consiguiente en muchos casos- violencia. Y cada vez es más
difícil conocerse los unos a los otros, hombres y mujeres, en sus hondas
aspiraciones sentimentales, ya están en el mercado- aparte de la guerra de la
red móvil- juegos virtuales, que posibilitaran a las personas tener contactos
sexuales imaginarios, pero que reproduce todas las sensaciones del coito a
través de electrodos y sensores colocados- donde diga el prospecto- y
enchufados a la maquina podremos ver a la chica o chico moviéndose y podremos
tocarlo/a en una animación 3D como si fuera real… ¡Pero a qué precio! Ya no hará
falta ligar, se acabaron los quebraderos de cabeza para alcanzar y luego
mantener una relación, basado en un dialogo autentico y profundo, para conocer
y acceder a los misterios y realidades del cuerpo y la mente, articulado en las
relaciones humanas y las relaciones de pareja. Y finalmente desnudarse ante
ellas, no solo físicamente sino también emocional y psicológicamente, mostrar
lo que soy y lo que siento.
Estamos perdiendo calidad de vida, estamos perdiendo capacidad de relación, estamos perdiendo humanidad, estamos abaratando las sensaciones, estamos en caída libre… Y, ya estamos empezando a pagarlo…
Fermín González Salamancartvaldia.es blog taurinerías

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