TRADICIONES
Cuando hablamos de tradición, parece que lo hacemos como
avergonzados, no sin cierta timidez, o como si nos escondiéramos, de ser
precisamente un país con milenarias tradiciones, y como las mismas, han
trascendido y sobrepasado algunos límites de lo educado, correcto y en otros
casos sensibleros y cursis, pues por ello parece que nos vemos obligados a
ocultarnos y mirar hacia otro lado, disimulando para no decir lo que piensas, o
derivar tu hipocresía, tal como si no hubieras nacido aquí, no fueras de ese
pueblo, que practicaba tradiciones, con las que tú ahora remilgado, refinado y
educado europeo, discrepas o reniegas, de aquello, que desde la niñez veías y
participabas con naturalidad, y no digo con esto,-que todas estas tradiciones,
leyendas y festejos populares, sean una cruenta barbarie, que hemos de eliminar-,
por sentido común, por gusto y humanidad. Otras, sin embargo, son y siguen
siendo, las que forman parte de nuestra idiosincrasia, nuestra forma de vida,
nuestra historia, nuestras raíces. ¿Ustedes
conciben la fiestas rurales sin el toro en sus calles, en todas las
modalidades, encierros, desencierro, capeas, espantos, novilladas etcétera?
¿Ustedes creen, que esa España que ahora
claman vaciada, había que vaciarla también de sus tradiciones, de sus
procesiones, de sus típicas matanzas del cerdo, de sus juegos de toros, de sus
hogueras, o de otras sensaciones, y tradiciones que recorren la Iberia…? ¿Con
que derecho? ¿Con el de formar un partido político que lo diga? ¿Vamos…
venga ya?... Sepamos lo que es tradición:
En este sentido, en toda tradición hay un "acto
de entrega", una especie de regalo que va pasando sucesivamente de padres
a hijos. Todo individuo es
heredero de un complejo legado cultural y dicha herencia constituye la idea
fundamental en este escenario. A veces se trata de un ritual invisible, no
obstante permite que una serie de conocimientos y costumbres pasen de una
generación a otra a lo largo del tiempo. El territorio, la lengua, la tierra el paisaje y la cultura, son los
elementos esenciales de todas las tradiciones.
Si bien en la actualidad hablamos de la aldea global, el
mundo está fragmentado en fronteras naturales y artificiales. En cada
territorio o región sus habitantes van conformando su propia realidad vital.
Una tradición gastronómica, artística o festiva solo puede ser entendida en sus
coordenadas geográficas. Como pauta general cada comunidad de individuos tiene
una lengua como medio de comunicación. A partir de un idioma común se crean todo tipo de tradiciones:
cuentos populares, refranes, relatos épicos, narraciones históricas, juegos
reales o inventados, gastronomías o cocinas populares, caza, pesca, capeas o
festejos de toros. El tercer pilar que conforma
una tradición es la cultura, pues a través de ella se articula una compleja
red de realidades de distinta naturaleza. La cultura en sus distintas
manifestaciones siempre se vive en unos límites geográficos y en una lengua. “Las
nuevas tradiciones constituyen una amenaza a las tradiciones”.
En el devenir de la historia hay dos tendencias
antagónicas que se repiten cíclicamente: la preservación de las tradiciones y
la irrupción de las nuevas corrientes. Este mecanismo es atemporal, pues ha
constituido y constituye el aspecto esencial de la historia. Y por tanto
evidentemente dentro de esa amplitud cultural, unas por excesivamente abusadoras
y cruentas, otras por globalización conectan con una necesidad: conocer qué
ocurrió en el tiempo pretérito para poder interpretar el presente.
Desde una perspectiva individual, todos somos herederos de un pasado. Así, venimos de un linaje familiar, en nuestro pueblo o ciudad hay unas fiestas y tradiciones que se remontan a un tiempo lejano, queremos saber quiénes fundaron nuestra localidad o la asociación a la que pertenecemos. En definitiva, si no tuviéramos respuestas a las preguntas del pasado desconoceríamos lo que somos en el presente.
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías
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