NO PERDAMOS EL TREN
¡Papá ven en tren!:
Este mensaje y otros muy parecidos, figuraban hace ya buena cantidad de años,
en los frontales y salpicaderos de los automóviles, adosados por un imán al
dorso, que a buen seguro muchos de ustedes amigos lectores, han sido
protagonistas de aquellas “fotillos” con la que se acompañaban los mensajes-
¡Papá no corras!, ¡Papá te queremos! Etcétera Debo decir, que soy un seguidor
del tren, que es mi transporte preferido, y siempre me ha fascinado, tanto como
lo he utilizado; y desde muy niño descubrí la maravilla del tren, en un viaje
eterno que, junto a mis padres, realizamos a Asturias (Moreda de Aller), donde residían mis abuelos maternos, al
pie de una mina donde trabajaba el abuelo Miguel, al que solo vi en aquella
ocasión.
Después de este humilde apunte servidor paso por todos los
trenes, de carbón, de gasoil, y finalmente electrificados. Ahora que reivindican
la conexión la ruta de la plata, este comentarista la pudo utilizar durante
años, por cierto tenia que apearme en Mérida,
y horas más tarde seguir en otro a Badajoz,
y me sentía satisfecho de su recorrido y como se puede sociabilizar en el tren,
hacer buenas amistades, compartir un bocadillo, o fumar un cigarro en el
pasillo, el tren amigos era una especie de consulta donde se entraba en
tertulia, y se daban a conocer muchas de
las inquietudes de cada viajero, incluso, a conocer la vida, penas y alegrías
de cada cual.
Estimo que las
demandas, las movilizaciones y exigencias para que el tren tenga conexiones,
con otros puntos de la geografía española y, de urgencia con Madrid, son de
justicia, y no se debe abandonar su exigencia hasta conseguir mas servicios, a
la capital de España toda vez que, de los mismos dependemos para enlazar con el
mundo. Pero al mismo tiempo de reclamar tal necesidad, debo decir, que
también tenemos en esta ciudad otras prioridades no menos importantes, que no
deben verse olvidadas, al ser muy necesarias para nuestra convivencia, nuestra
vida, y bienestar, y estas dependen mas directamente de nosotros, de nuestra
comunidad y nuestro ayuntamiento. Podemos poner el caso de la situación en las
que se encuentra nuestro rio el Tormes,
un rio de leyenda que ahora a su paso por la ciudad da verdadera pena
acercarse, es un vertedero, y que me dicen del regato del Zurguen, un estado lamentable. Y podemos seguir en importancia con
los reventones de tuberías un día sí
y otro también por cualquier zona de la ciudad perdiendo una millonada de
litros de agua, de la que estamos muy necesitados. Es vergonzoso, como se
encuentra el pavimento en las calles centrales de la ciudad, así como las
plazas, y el abandono de las edificaciones. Y si ustedes se acercan por los barrios, la desidia y la dejadez forman
parte del paisaje… Se acaban de repartir los presupuestos, y hay cosas que
reclaman atención y se deben hacer, sin duda… pero estas de las que les hablo
también, y en muchos casos llevan esperando mucho más tiempo, y por tanto de
justicia su reclamación.
Por ello considero, que el transporte en primer lugar el tren, es de suma importancia, para el desarrollo y la economía, de esta ciudad, pero al mismo tiempo es también una forma de estar conectados con el resto de comunidades, de poner en valor y facilitar la llegada a Madrid como eje esencial de nuestra comunicación, a mayores de tener una dependencia vital, con la capital. Pues son necesidades médicas, económicas, de transportes de relaciones familiares, de trabajo, las que se demandan, y no podemos vivir aislados, incomunicados y con gran déficit de igualdad. Si a esto le añadimos, que dentro de tu entorno tampoco somos capaces de corresponder a las demandas más cercanas y domesticas que puedan hacerte la vida de modo agradable, sintiendo que a aquello que se nutre de tus impuestos se ocupan de ti y tu entorno… entonces, no queda más que acudir a ala queja, a la denuncia, a entrar en el entorno de la crispación, el grito de la exigencia y la reclamación de justicia y respeto. Cuestiones que algunos pacientemente esperamos, pero que no llega nunca. Y debo decir: Que es una pena. –
Fermín
González salamancartvaldia.es
blog taurinerías

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