FUERTEVENTURA:
DESTIERRO DE DON MIGUEL…
CANARIAS,
también es mi destierro, en este caso voluntario, donde vengo desde hace años,
a cargar baterías, a disfrutar de su tiempo de sol, mar, sosiego, y paisaje.
Servidor se queda más cerquita- en Las
Palmas, (Telde) que, a donde enviaron a Unamuno en marzo de 1924, pero como estamos en ese tiempo, que le
hemos dedicado al reconocimiento de su obra y personalidad, sobre todo en
Salamanca, no está de más recordar que, al borde de este mar, Unamuno reconoce
que en su vida se sintió más libre y es donde mejor durmió en toda su vida,
cuentan que fue el primer nudista de la isla.
De todos es sabido, el
destierro sufrido por Miguel de Unamuno, fueron tan solo cuatro meses menos
tres días, lo que duro el castigo impuesto por aquellos que no pudieron
doblegar, por medio de la palabra su férrea voluntad y sus argumentos. Ese fue
tiempo suficiente, para que después de poner pie en Puerto de Cabras, Fuerteventura ya estaba en el mapa mundial de la
cultura.
Aludía el viejo profesor, que
pronto hizo amistad con los caseros, así como con los lugareños, de los que aprendió
mucho de sus formas de vida, del encanto del mar, de la cultura de aquellos
tiempos, de la luz y sus soledades, pues aún el turismo no se había apropiado
de aquellas playas desnudas, donde la naturaleza tenía su razón de ser. Cuentan
que pasaba horas mirando al mar, su brava y soberbia libertad. ¡Y exclamo!
“Para mi Fuerteventura fue
todo un oasis; donde mi espíritu bebió de las aguas vivificadoras, y donde salí
refrescado y fortalecido”.
“¡La mar! Allá en Fuerteventura, bañaba
todos los días mi vista en la visión eterna de la mar, de la mar eterna, de la
mar que vio nacer y verá morir la historia, de la mar que guarda la misma
sonrisa con que acogió el alba del linaje humano, la misma sonrisa con que
contemplara su ocaso.
Desierta es esta solemne y querida
aislada de Fuerteventura, una de las islas llamadas antaño afortunadas, y que
tiene la fortuna y la hermosura a la vez en su noble y robusta pobreza. Tierra
desnuda, esquelética, enjuta, toda ella huesos, tierra que retempla el ánimo.
¡Qué nombre tan sonoro, alto y
significativo! ¿Fuerteventura? Es decir, ventura fuerte. Y si a estas Canarias
se les llamó las afortunadas, a esta de Fuerteventura habrá que llamarla la
fuertemente ventosa. (Versos del
poemario de “Fuerteventura a Paris” de M. de Unamuno).
Evidentemente, la isla hoy,
tiene que ver muy poco, con la que el ilustre académico estuvo desterrado en
1924.
Mi destierro, voluntario, y
acomodado, en este lado de la costa de Telde, (playa de Melenara) tiene también
muchas historias, y por lo que voy descubriendo, la mayoría de la gente
desconoce. Enclavada cerca del aeropuerto y base militar de Gando… En la Navidad
de 1957, ocurría lago de importancia para la consolidación de la isla como gran
destino de vacaciones. Aterrizaba en Gando un avión de la compañía aérea sueca
Transair A.B, con sus 54 plazas al completo. Se trataba de una serie de vuelos chárter con los que Gran Canaria
iniciaba otra nueva era alrededor de la actividad turística. Una larga época
que ha ido consolidando la isla como uno de los principales destinos de Europa.
Un largo ciclo que aún hoy, muchos años después de la llegada de los primeros,
aviones y barcos de vapor… continua.
Por allí despegaron héroes de aviación como el portugués
Gago Coutinho (1922) que unió Portugal con Brasil, pasó la “Patrulla Atlántida”
que en 1926 unió la península con Guinea Española, y, desde allí los hermanos
Franco volaron hacia la historia, uno Ramón, como héroe de aviación, al
realizar en enero de 1926 el histórico vuelo del hidroavión Plus Ultra que unió
España con Argentina, y el otro, Francisco, diez años más tarde, el 18 de Julio
de 1936, al realizar el histórico vuelo en el avión Dragón Rapide que le llevó
a Marruecos a encabezar el alzamiento nacional… aquí lo dejo… para terminar en
mi dorado destierro.
En la playa de Melenara en 1585 desembarcaron una partida de piratas a las órdenes del famoso Francis Drake con la intención de recoger agua para sus barcos, después de haber sido rechazados en la capital por las milicias canarias dirigidas por Alonso de Alvarado y Antonio Pochamoso… Gracias a ellos servidor hoy puede disfrutar y escribirles desde aquí... y de paso recordar una vez más a Don Miguel... Y a ese grupo salmantino- amigos de Unamuno-, que han sabido mantener viva su memoria, con todo un recorrido, de vicisitudes, que se han venido prolongando, en los foros más destacados de la cultura en nuestra ciudad. Gracias a sus charlas y conferencias hemos podido, comprender y entender más y mejor la obra, incluso, las contradicciones, que se ha puesto colofón con la película de Amenábar, lo acontecido, o parte de los sucesos producidos por don Miguel, antes de ser desterrado a esta isla, de Fuerteventura, en la que sintió lo mejor de sus anhelos, la sensación de libertad. ¡Ay, las Canarias!...
Fermín
González Salamancartvaldia.es (blog
taurinerias)

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