ABUELOS:
CON LOS AÑOS PRECISOS
No es de extrañar, que habiendo a
lo largo del año un día dedicado, incluso, a las cosas más extrañas, así como a
otras causas nobles y entrañables, el caso es, que no hay día que pase, que no
sea de señalado cumplimiento y manifestación. En la misma ya tenemos también el
día del abuelo, que se cumplimentara el 26
de Julio, y sinceramente me gusta que el abuelo tenga su reconocimiento,
sea homenajeado, y ponderado con justicia, toda vez que desde hace buena
cantidad de años es una pieza importante en el núcleo familiar, y hoy son muy
numerosos aquellos que tienen la gran responsabilidad de encargarse de sus
nietos. Y no solo eso, sino que no son pocos los hijos, que abusan de sus
servicios, y les imponen una tarea convertida en constante obligación. Todo esto a mayores, de haber dejado una
huella impagable, por esta España cuyos gobernantes de hoy, le maltratan.
Puede ser; que a medida que vamos
haciéndonos viejos observamos que cuanto nos rodea se va transformando
irremisiblemente ante nuestros ojos; parece como si los hombres fueran
distintos de los que conocimos en nuestra juventud, que las cosas suceden de
otra manera que antes. Y, como encontramos otras costumbres, otras leyes y otro
ambiente, llegamos incluso, a pensar que es otro el horizonte que tenemos a
nuestro alrededor ¡Cuantas cosas han desaparecido! ¡Cómo han cambiado los
gustos, y como las preferencias y las prioridades en la vida! ¡Pero cabe preguntar! ¿Es el ser
humano de hoy más feliz que el de ayer?
Constantemente se critica a las
personas mayores, por no adatarse al mundo moderno, a sus técnicas,
comunicaciones, redes sociales, y otras nuevas tecnologías (cuando muchos años atrás, eran considerados, “sabios” a los que se les
escuchaba con respeto y se les pedía consejo en cualquier, ámbito de la vida,
estos constituían un foro y una herramienta vital, pues la experiencia de haber
resistido a otras épocas, tenía un valor y fundamento reconocido).
Sin embargo, nosotros – con los años precisos- nos
responsabilizamos, por todo lo que hemos hecho, que no ha sido poco, y no
culpabilizamos a nadie por ello. Y tras una serena meditación, nos gustaría
señalar que; a pesar de haber llevado el pelo largo, de haber vivido una
revolución sexual, una posguerra, una transición, una adaptación
industrial, habernos revelado contra
ciertas imposiciones y valores dictatoriales inculcados, y de haber bailado con
los Beatles y los Rolling Stones:
No fuimos nosotros los que eliminamos
la melodía de la música.- El talento y el ingenio de las creaciones artísticas-.-
La buena voz a la hora de cantar-. El orgullo por nuestra apariencia exterior.
La cortesía al conducir.- El romance en las relaciones amorosas.- El compromiso
de la pareja.- La responsabilidad de la paternidad.- La unión de la familia.-
El aprendizaje y gusto por la cultura.- El sentimiento de patriotismo.- El
rechazo de la vulgaridad y la grosería.- La escena de la Navidad de escuelas y
ciudades.- El buen comportamiento intelectual.- El refinamiento del lenguaje.-
La dedicación a la literatura.- La prudencia a la hora de gastar.- La ambición
por ser alguien en la vida.- Ni tampoco sacamos a Dios del gobierno, de las
escuelas, de los hospitales y de nuestra vida.- El respeto a los demás, a las
mujeres y ancianos.- Y por supuesto que no somos los que eliminamos la
paciencia, y la tolerancia de nuestras relaciones, ni nuestra iteración con los
demás.
¡En efecto; ya soy una persona mayor!...
Pero desde este atalaya todavía puedo ejercer la crítica, y la denuncia, puedo
contar alguna historia incluso, algún chiste, y no soy un frustrado
cascarrabias intransigente. Simplemente que tengo la edad para decir- que hay
cosas que ya no me gustan… Ya no me
gustan la congestión del tráfico, ni las muchedumbres, ni la música alta, ni
los niños gritones, ni los perros que ladran y ensucian en la ciudad, paseos, parques
y jardines, ni ciertos políticos que engañan, ni lo mal que me trata el
Ayuntamiento, ni tantas otras cosas que podría recordar.- Pero, si deseo
seguir disfrutando de la vida que me quede-. Eso sí, respetando a los demás y
que los demás me respeten a mí. Espero de las personas mayores que entiendan
esto, a buen seguro que muchos también sintonizan, con esta reflexión y dichas
inquietudes no están muy distanciadas entre unos y otros. Y, del resto que
tengan presentes- que algún día también serán mayores. También se sentirán… Con
los años precisos.
Fermín
González salamancartvaldia.es (blog
taurinerías)

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