LOS NIÑOS DE LA GUERRA
Siempre es doloroso, cruel, despiadado obsceno y vergonzoso, el tener que soportar los desastres de una guerra. Ahora cuando nos llegan estas fiestas navideñas, cuando nosotros engalanamos e iluminamos nuestras calles, montamos belenes, hacemos y recibimos regalos, al cobijo de el frio, pertrechados en nuestros hogares, entre copas de cava y mazapán, es un verdadero lamento, una angustia comprobar y ver por las televisiones, las inclemencias, las zozobras, las penalidades, el frio inhumano y bestial, que cae cada día en Ucrania, en Rusia, en sus pueblos y ciudades, ver como la nieve adorna los destrozos, las ruinas, los despojos que tras de sí va dejando la guerra, y como sus habitantes, hacen hogueras en las calles, para calentar la comida, cuando le han desconectado lo esencial, la luz y el agua. Toda una desolación a la cual asistimos impertérritos, tal es así que comenzamos a perder el sentimiento humano y comenzamos a ver todo como si ya fuera cotidiano, que nuestras vidas, nada tienen que ver con todo lo que les ocurre a personas, gentes vecinas, europeos en viajes de tres horas. Y además de todo esto ¡han visto ustedes a los niños!, -eso ya me parece insoportable-. Aparte de estarles inculcando un odio, que jamás van a poder digerir, ni olvidar. ¿Quién de ellos va a olvidar a Putin, a Rusia, a su guerra a su invasión, a quien dio muerte a sus padres, tíos, hermanos abuelos, amigos etcétera?
- Esta invasión, me trae el recuerdo, hace tiempo ya; por la 2ª cadena de T.V.E. una película producida por Querejeta, sobre Iraq y, su guerra inacabable-. Los protagonistas, eran mayormente niños supervivientes, una vieja profesora, y alguna, familia rota de dolor. En la misma narraban a pie de calle, (más bien de escombro), todos sus padecimientos, tristezas, angustias, quejas y desgracias que sufrieron con la invasión los bombardeos, y también nos descubre el reportaje como se sobrevive en la capital años después.
Una
Sra. Vieja maestra, había perdido toda familia, y su modesta casa destruida. Se
debatía la mujer entre las pocas lagrimas que salían de sus ojos, y el grito
angustioso de que, ¡Cesara la guerra!. Aun así; en un barracón inmundo daba clase a
un grupo de chavales, los chicos escribían y pintaban en sus cuadernos, la
desgracia, la muerte, la sangre, el humo, el ruido y las bombas que caían de
las “barrigas” de los aviones. La
enlutada profesora, solo miraba sus ojos.... Les miro los ojos cada momento...
Ellos me lo dicen todo... Pero lo peor; es la noche. ¡Yo no quiero que llegue
la noche!, esta nos descubre el miedo, pesadillas, quemados, sangre y muerte.
No he vuelto a dormir. ¡Todo sale en la noche! La descripción de los niños, -
nos obliga a bajar la cabeza –. Confesaba la madre de uno de ellos, de nombre
Mustafa, en silla de ruedas, que lo más duro era recorrer los hospitales, donde
hemos visto lo más incruento, más de lo nadie seria capaz de soportar, el chico
herido, no trasmite más que desesperanza
Otro de los niños descarriado y solo en la
ciudad se ha hecho limpiabotas, con su caja a cuestas, que le obligan a vaciar
los soldados americanos, se apuesta en la calle para lustrar las botas - que lo
han pisoteado - con el fin de sacar unas monedas, para poder comer. ¿Este es el
precio que tenemos que pagar, para ser libres? Se preguntaba un anciano
pescador. ¿Ustedes lo vieron? Es un país asolado, destruido, devastado, donde
además de la vida, hemos perdido casas, hospitales, colegios, museos, se han
destruido hasta las ruinas de Babilonia y, los ríos Tigris y Eufrates están teñidos
de gris, en una mezcla de pólvora y sangre.
Estos,
entre otros son los relatos sobrecogedores, es, lo que va quedando de los
restos de una guerra que, aun terminando, quedara el odio, el rencor, el dolor,
la miseria, el miedo y la tristeza que son el fiel reflejo de esos jóvenes que
lo han padecido. Y esto durante generaciones prevalecerá en el recuerdo de
todos ellos. Estará dentro de sus
corazones, tal y como nos ocurrió a nosotros –por ejemplo -. Hoy, ya es
menos noticia Iraq, otras guerras han sustituido a esta. Hoy es Ucrania la que toma el testigo, los niños son europeos, vivían
tranquilos en sus casa, colegios y parques, tenían el calor de sus familias hoy
desparramados, por el mundo o con sus padres en el frente, o quizá muertos en
defensa de su dignidad como seres humanos, no diferirá mucho de una a otra
guerra, las botas a limpiar serán negras manchadas de sangre antes americanas
hoy soviéticas. Pero recordemos, que gracias a esos “Dirigentes del Mundo”,
donde su grado de estupidez, es tan solo superado por el coste millonario, y
este, por los miles y miles de muertos que han perecido bajo las insidiosas y
obscenas mentiras con que justificaron esta destrucción. Y además hacerlo en
nombre de la Libertad, y la Paz.
Quiero
volver a recordar a esos niños, y vuelvo a fijar la mirada en su mirada, y veo
detrás de la misma, el terror, la ausencia, la profunda tristeza, y su dolorosa
pregunta ¿Por qué?: nosotros no hicimos nada…y gritan... ¡Queremos que se vayan!.
Fermín González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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