DERECHOS DE MAYORES
El mundo entero envejece, verdad inocultable que los
expertos llaman “una de las revoluciones silenciosas más importantes del siglo
XXI”, por los grandes impactos en todos los sectores de la economía y de la
sociedad. Los aumentos en la población adulta, respaldados por las bajas tasas
de natalidad y aumentos en la esperanza de vida, así lo demuestran. Vienen
sufriendo las pirámides poblacionales de todos los países del mundo
transiciones demográficas en su composición, desde hace más de 50 años, con un
acelerado incremento en los últimos 20, cuando son más visibles las
transformaciones de sus bases y vértices. Los países desarrollados fueron los
primeros en registrarlas, pero, en los llamados del “Tercer Mundo”, se empiezan
a dar las primeras alarmas.
Formula la Asamblea General de la ONU, los Principios de las
Naciones Unidas a favor de las Personas de Edad, a través de la Resolución
46/91 el 16 de diciembre de 1991, y convoca a los Estados miembros a acogerlos
como componentes de los programas nacionales. Los principios se enmarcan en la
perspectiva de los derechos humanos y las libertades fundamentales, y son
normas universales en cinco ámbitos primordiales: independencia, participación, cuidados, realización personal y dignidad.
En los Cuidados, se
insta a que los gobiernos faciliten las condiciones para que las Personas de
Edad puedan disfrutar de los cuidados y la protección de la familia y EL SENTIDO DE LA VIDA HUMANA en comunidad de
acuerdo con el contexto sociocultural; a tener acceso a los servicios para
prevenir la enfermedad y para mantener o recuperar la salud física y mental; a
tener asistencia social y jurídica que les aseguren mayores niveles de
autonomía; a tener acceso a instituciones de cuidado, protección y
rehabilitación en condiciones de respeto a su dignidad, creencias y
necesidades, así como su derecho a adoptar decisiones sobre su cuidado y sobre
la calidad de su vida.
En la
Autorrealización, se promueve que las Personas de Edad, aprovechen las oportunidades
para desarrollar plenamente su potencial y a tener acceso a los recursos
educativos, culturales, espirituales y recreativos de la sociedad. En la
Dignidad, se hace énfasis en que los Adultos Mayores vivan con dignidad y
seguridad, a ser libres de explotaciones y malos tratos físicos o mentales; a
recibir un trato digno, independiente de la edad, sexo, raza o procedencia
étnica, discapacidad u otras condiciones, y a ser valoradas con prescindencia
de su contribución económica.
Además, una sociedad convulsionada por los rápidos cambios
tecnológicos que vive, tiende a desconocer la importancia del pasado, de la
historia y, por lo tanto, de las personas forjadoras del mismo, cargado de
antecedentes para el presente y el futuro, a ritmos frenéticos, con una
sobrevaloración del presente, de las respuestas inmediatas, de los procesos
rápidos con productos tangibles y de cambios vertiginosos en detrimento de
otras formas de vida, de otras visiones, de otras perspectivas. Es la tarea
histórica contribuir a transformar los estereotipos negativos de vejez en
positivos, aunque los estudiosos afirman que el aumento de la población mayor
va a presionar a las demás generaciones a cambios de actitud porque obliga a la
convivencia permanente con ellos. En fin, se trata de lograr que los Adultos
Mayores recuperen su condición de Seres Mayores, es decir, personas
orientadoras de las nuevas generaciones con relación a lo que significa Ser un
Humano, que puedan dejar huella de humanidad o dar señales de ese rumbo donde quiera
que se encuentren.
Fermín
González- Salamancartvaldia.es (Blog
taurinerías)

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