ENTRE PUENTES
¡AQUELLA ILUSIÓN Y
ESPERANZA DE HACE 44 AÑOS!
Eran elecciones Constituyentes, cuyo objetivo era culminar el
proceso de reforma política con la redacción de una Constitución que,
finalmente vio la luz en 1978. ¡Cuarenta y cuatro años!- 15/6/1977- (¡qué
barbaridad!), desde que con inusitada alegría acudíamos a votar, se unían
varias generaciones, que éramos primerizos en el “arte” de buscarnos en los
listados, que los Ayuntamientos colocaron en puertas de colegios, centros
oficiales, o locales establecidos para aquella ocasión, sin duda el
analfabetismo, la falta de experiencia, de costumbre, de perplejidad, incluso
de miedo contraído, hacía que la cadena de errores, preguntas y sinrazones
ignorantes, se unieron en aquella ilusionante primera aventura, no sin cierto
recelo de votar democráticamente a un partido político. -Raro, raro, raro- se le hacía a esta España pasar aquel tramite, -servidor
se encontraba por aquel entonces empadronado en Badajoz desde el 1971- tarde en votar más de una hora, y otra más
ayudando, a aquellos que ignoraban, el cómo, dónde y porque, para proceder a
emitir el voto. Hay que reconocer, que aquello aún le venía grande a muchísima gente, sobre todo a aquellas personas de los barrios, de vida
sencilla y humilde, poco leídos, y que habían pasado por todo tipo de penurias.
Pero resaltaba todo esto, con el interés, las ganas, la buena disposición, las
buenas vibraciones y la paciencia demostrada en muchos casos. Por el tono vital de la gente, se presumía
una especie de liberación, de gracioso entusiasmo, de presentir que algo nuevo
iba a comenzar, que otra forma de vivir era posible, por el momento hablaban
sin pensar el qué dirán, o quien me escucha, sin temor de ser oídos, y les
puedo asegurar, que pase momentos emocionantes observando como con una brizna
de libertad, las personas eran otras.
Termino aquella legislatura, y vinieron otras,-y en estas,
que se han pasado más de cuatro décadas-, hemos conseguido mucho, pero me
atrevo a decir, que no lo que debíamos, tras esos cuarenta y cuatro años, no
hemos progresado al ritmo debido, ni tampoco hemos dejado atrás nuestra
reconciliación, ni hemos hallado la fórmula de la justicia equitativa, ni la
igualdad, en muchas formas de convivencia. Tampoco hemos sido capaces de
producir una democracia real, vital, consecuente y libre, que nos acerque a
nuestros vecinos europeos. Hemos dilapidado muchos años en confrontaciones
políticas, siempre a espaldas del pueblo, siempre llenos de conjeturas de
oscuridades, sin hacerles partícipes de aquello que con trasparencia, verdad y
sentimiento, de País debería saber. A este pueblo, a esta soberanía, -tan solo
sobre el papel- se le ha engañado, vapuleado, mentido y exigido tanto, que
ahora vemos, y recogemos lo sembrado en todos estos años, ahora, aquí tenemos
el resultado, del despilfarro, el abuso de poder, la impunidad, el
oscurantismo, el asalto a los poderes públicos, infectados de corruptelas, y de
instituciones unas caducas, otras con las mismas trabas y necesidades de hace esos
cuarenta años por los que hemos transitado. Ahora caminamos sin rumbo, sin
conocer con exactitud cómo se llega al puerto y que necesidades tenemos para
seguir navegando. Nos encontramos con un País viejo, una juventud
universitaria, huida o parada y lo que es peor, de aquella ilusión, de aquella
confianza, de aquellos sueños, de aquellas esperanzas, y de los valores y
derechos conseguidos, apenas queda nada.
Es lamentable tener que manifestarse así, es penoso, que uno haya transitado
por todas estas etapas de la vida, para que, al hacer el balance después de
cuarenta y cuatro años, no tengamos un camino libre expedito, sin algunas de
las trabas, que deberían haber sido ya liquidadas; se me podrá decir que se ha
ganado y cambiado mucho- y es cierto, lo contrario sería una desgracia- pero
cabe preguntarse si eso es lo suficiente, si esto que hoy tenemos ante nuestros
ojos, es todo lo que ustedes bajo su gestión política han sido capaces de
conseguir. Y sinceramente: me parece, que hemos perdido mucho el tiempo, y
seguimos instalados en una burocracia, y está: me parece una burla, un engaño
manifiesto.
Fermín González salamancartvaldia.es blog taurinerias

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