ENTRE PUENTES
LORCA- SIEMPRE
PRESENTE-
Ahora que vivimos en plena incertidumbre. Ahora que vivimos en plena
desconfianza. Ahora que el tiempo imparable nos ahoga. Ahora que en la noche
nos desvelamos. Ahora que se agolpan los recuerdos… Bien merece la pena
acordarnos de aquellos, que han dejado una huella imborrable, en nuestra
historia, en nuestra cultura, en nuestra vida. Por ello hoy 18 de Agosto, es
una efeméride, que se mantendrá latente y viva en muchos corazones: Federico
García Lorca… murió fusilado- o eso creemos- aquel verano del 1936. Lo
acompañaron en su funesta tragedia, el maestro Diosdoro Galindo González y dos banderilleros, Francisco Galadí, alias (El Colores) y Joaquín Arcollas Cabezas alias (Magarza). El arte y la cultura
estuvieron presentes. Y Lorca pasó a ser inmortal.
-Fue en Agosto, cuando aprieta el calor en Andalucía, y el viento
solano recuerda sus mares. En la hora de la siesta cuando se escuchan las
cigarras, y las viejas coplas que cantan cosas de la vida, del campo, de los
sueños y de los tiempos lejanos. A las orillas del Barranco de Viznar, hasta
allí llegaba también el eco de las campanas del pueblo, cualquiera podía oírlas,
pues aquel día tocaban a muerto.
La tarde y la noche, el silencio es más hondo en el campo. Y aquellas tarde de viento solano, se detuvo el tiempo para la historia, y, un silencio de muerte acompaño la agonía de Federico, un maestro y dos banderilleros. Sus muertes ya son parte de la historia que enseña las piedras a las orillas del viejo Viznar, y donde aun cuando sopla el viento solano, nos trae el susurro, el recuerdo que nos dice: Que sabe que siempre vive, quien muere sin justicia.
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías
ROMANCE DEL
EMPLAZADO- 1ª
¡Mi soledad sin descanso!
Ojos chicos de mi cuerpo
y grandes de mi caballo,
no se cierran por la noche
ni miran para otro lado
donde se aleja tranquilo
un sueño de trece barcos.
Sino que limpios y duros
escuderos desvelados,
mis ojos miran un
norte
de metales y peñascos
donde mi cuerpo sin venas
consulta naipes helados.
Los densos bueyes del agua
embisten a los muchachos
que se bañan en las lunas
de sus cuerpos ondulados.
Y los martillos cantaban
sobre los yunques sonámbulos,
el insomnio del jinete
y el insomnio del caballo.
Romancero Gitano

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