ENTRE PUENTES
EL VALOR DE UN POETA EXTREMEÑO
Dicen: que no son tiempos para la lírica, son pronósticos de
los agoreros, pesimistas y amargados. Sin embargo, servidor termina de releer,
dos libros de poemas, que mi buen amigo Luis
Cabello me regalo, y están escritos por Miguel
Ángel Hernández Martín. Cada uno de
ellos es distinto, en su concepto. La Sabia que Mamé y Arritmias de un
Druida (DP S 223-2019) (DP S 186- 2017). Ambos también diseñados y
maquetados por el mismo autor. Y lo cierto es que volveré sobre ellos de nuevo,
a veces en lo sencillo y en lo humilde se recogen los mejores frutos, la verdad
autentica, y lo que más te hace reflexionar.
El autor evoca los recuerdos que tiene de su pueblo
(Extremeño), y de su hogar, un sitio que dejo atrás por alguna razón, pero que
tiene la sensación, de que volverá a pasar por sus calles, ver la gente de esos
lugares, encontrarse con los niños que dejo, y los paisajes que aún mantiene en
su mente. En sus poemas de palpable frescura se hace al mismo tiempo mención a
los problemas, como la injusticia, el abandono y otros recuerdos de los que
fue, y sigue siendo testigo, arrancado desde ese lugar, aludiendo al mismo
tiempo a sus familiares, amigos y personajes, buceando en los recovecos de su
mente, que es de donde brotan con más fuerza autenticidad, y sinceridad sus poemas y sonetos, que al parecer contribuyen a forjar su personalidad, suenan en mayoría
con tonos de exquisito gusto.
Entre ambos títulos, - pienso yo- que Miguel demuestra argumentos para la esperanza, y evoca cuanto le
rodea para sintonizar con el lector, pues hay algunos pasajes de que son
sencillamente magistrales y que proponen esa forma de poder lograr los
objetivos que se fijan y se ilustran,- de los que podemos opinar-, pues entroncan
al mismo tiempo una buena amistad y
sutileza con cada uno de sus frases y títulos. – Me da la impresión, a
buen seguro estaré equivocado- Que maneja los tiempos y escoge las frases, con
frescura independiente, y estas logren de las personas que han formado parte de
su vida, y abrazarse con ellas y juntos volver a partir de nuevo otra vez.
En su viaje Miguel,
es como si preparara un plan para tener continuidad con armoniosa necesidad y
compone esta forma de escenario y un ambiente bajo el aspecto descriptivo de saber
a dónde volvería otra vez y encontrarse con las personas que allí habitan, hay
evidentemente en sus sonetos unas sensaciones rebeldes, y otras que apelan a la
nostalgia, así es el alma del poeta, en unas parte de lo agradable otras de lo
incomodo, siempre bajo el prisma de la denuncia, pero sin renunciar a la
sensibilidad, a lo tierno y lo idílico.
Me he pronunciado, dentro de aquello que servidor ha sentido
y reflexionado, sobre estas dos obras, como digo frescas de lenguaje, sencillo
y que en muchas fases llega, para que con absoluta libertad puedas llegar a
sintonizar, pues forman también parte de tu propia vida. Quiero- desde estas páginas
volanderas- dar mi más cordial
enhorabuena, a Miguel Hernández,-a
quien personalmente no conozco- por estos dos ejemplares, a aplaudir el valor
de publicarlos, y si puede ser, continuar su obra.
Frecuentemente los
poemas y sonetos, basan su temática en exaltaciones del ego y en preocupaciones
sociales, de carácter más o menos biográfico que en casos provocan la
complicidad del lector. Las metáforas pierden entonces ese carácter de tropo o
figura retórica; no hay un sentido literal y otro figurado en el lenguaje, los
significados son personales, abiertos y flexibles, ni existe una preocupación por
la novedad.
Al igual que en las bellas artes, no existe el crítico, no hay una teoría de la crítica poética que se adapte a la nueva poesía es muy difícil analizar la calidad o el valor literario o poético, y el sistema de valoración suele conformarse con la contabilización del número de seguidores de un blog, o en todo caso de sus lectores.
Fermín
González salamancartvaldia.es
blog taurinerías

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