AL HILO DE LAS TABLAS
MIENTRAS
SALE EL TORO
Yo creo, que, el aficionado salmantino, sus
comentaristas, críticos y otros, tiene ya, un exhaustivo conocimiento de todo
aquello que ha acaecido al principio de temporada, en esas Ferias importantes,
que marcan el devenir de la temporada. Y, a buen seguro conocen lo sucedido en
otras plazas de provincias, muy en la línea de esta Glorieta. Por lo tanto
la afición salmantina, ya ha deducido cual es él debe y el haber de la
temporada, al mismo tiempo habrá sacado sus conclusiones para esta Feria, que
comienza. Y, puestas las cosas en el libre juego de las ambiciones, convendría
saber de una vez; hasta donde deben llegar un empresario, un torero y un
ganadero, sin duda que ellos tienen su papel en la fiesta. Pero a todos debemos
recordarles, que él público y afición también tiene el suyo, y hay que
respetarlo.
Bien, pues a ese llamado irónicamente respetable, al que apenas nadie
respeta, queremos dirigirnos en esta feria. Con estos modestos trabajos, y en
la misma línea de siempre.-Si con ellos logramos el interés de un nuevo
aficionado y buen observador en la plaza, estaremos satisfechos.-
Hemos hablado de los muchos entresijos
que invaden la fiesta. Pero en mi opinión se habla poco del arte de torear, de
instruir a determinado público, cual son las esencias fundamentales y básicas
que siempre se han tenido en cuenta a la hora de lidiar toros, con el fin de
evaluar el mérito del torero en consonancia con su oponente el toro, para sí,
emitir ese juicio serio y riguroso dentro de la plaza, y no se deje llevar por
efectismos que nada, o muy poco tiene que ver con lo más aproximado al toreo.
Se presenta una nueva feria: Y se nos
presenta una nueva oportunidad de poner de manifiesto la categoría, la seriedad
y escrúpulo que deseamos para que esta feria y esta plaza tengan el peso y la
importancia que, por historia, por ganadera y por torera debería tener en el
concierto taurino.
No cabe duda, que a la plaza asiste público
más o menos triunfalista, quizá desorbitado. Pero es muy cierto también que,
tiene un porcentaje de aficionados de probada solera y conocimiento a mayores
de un sinfín de peñas que independientemente de estar formadas con el nombre o
al amparo de un torero, tienen la ineludible responsabilidad de fortalecer,
exigir y velar, porque esta plaza de la Glorieta de Salamanca, no se convierta en
una adocenada y mediocre plaza, permitiendo en primer lugar un toro de menguado
trapío, pitón, endeblez angustiosa y aguada casta. Así como unos rutinarios
toreros, que consigan con sus “triquiñuelas” ventajas, descaro, y audacias de
rebajas, falsear la historia, la emoción , la gracia y el sentimiento, que han
sido los blasones y estandartes de este arte sublime, vivo y efímero como es la
lidia y muerte de un toro bravo en presencia publica.
Amigo aficionado: Plaza entera de la
Glorieta, en la respuesta del público de uno u otro rango, esta la razón,
exijamos pues con autoridad, con seriedad, con el vigor necesario y los
argumentos que en justicia nos corresponden, que ningún “testaferro” venga de
donde venga, nos haga comulgar con ruedas de carro. Seleccionemos lo oído,
visto y leído, fórmense un juicio, aplaudan o silben. Piensen, razonen y
decidan... Y después hagan lo que
quieran...
Fermín
González.- salamancartvaldia.es

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