ENTRE PUENTES
EL MUNDO DE LAS
FANTASIAS (I)
Alguno de los psicólogos, sociólogos, médicos etc., que colaboran en
este periódico, dirán que me meto en “camisa de once varas” y tienen razón.
Pero, es que siempre me ha llamado la atención esta cuestión de las fantasías,
no tanto aquellas que se plasman en las consultas, sino aquellas otras, que
permanecen un tanto ocultas, que recelan, o no se relatan con sinceridad, tal
como sucede en muchos casos de suicidio, y otras de corte sexual, y en ambos
casos, podemos ser testigos cada día, del volumen de casos que hemos de
lamentar.
He leído, que las
personas más indecisas, las que postergan las decisiones y las actuaciones, son
las que fantasean en mayor medida. Y las mismas, tienen un porcentaje de luces
y sombras.
Las fantasías son un producto natural de nuestra mente.
Cuando nuestro cerebro no está ocupado en una actividad que requiere nuestra
atención, empieza a divagar. Existe una red cortical que se conecta o
desconecta dependiendo de si estamos fantaseando o atentos a una tarea
determinada: Amor, sexo, venganza...
Las fantasías se definen como un guion imaginario en el que
se halla presente la persona que las genera. Las temáticas pueden ser de lo más
variadas, igual que las películas cinematográficas. Cuando estamos enamorados, sobre
todo las mujeres, las románticas inundan nuestro cerebro.
Las fantasías más estudiadas son las sexuales. Un alto
porcentaje tanto de hombres como de mujeres al masturbarse o practicar el sexo
en compañía suelen utilizar las fantasías para aumentar su excitación. Esas
creaciones pueden representar escenas habituales o constituir un alarde de imaginación
extravagante. En algunos casos, tanto ellas como ellos pueden sencillamente
recordar escenas pasadas con su pareja. Aunque el objeto de sus fantasías
también pueden ser otros hombres o mujeres. Y por ello pueden traer consigo la
culpa. Nos podemos sentir infieles mentalmente. Hemos de saber que las fantasías
se encuentran en un mundo muy aparte, en otra dimensión. Que los protagonistas
de nuestras fantasías no sean nuestra pareja no significa que forzosamente
queramos acostarnos con otro, ni que esa fantasía traspase al mundo real.
También se puede dar el caso de mujeres que imaginen sexo lésbico o de hombres
que mentalmente disfruten de compañeros varones. Eso tampoco tiene que poner en
duda obligatoriamente nuestra tendencia sexual.
Existen diferencias entre las películas mentales masculinas
y las femeninas. En la mente de los hombres podemos encontrar más argumentos
donde ellos sean agresivos o dominantes, mientras en las mujeres, suelen tener
componentes distintos, o eso al menos es lo que dicen multitud de estudios que se han realizado,
para objetivar los datos. Las fantasías son como una válvula de escape, una
grieta en las gruesas paredes de la lógica que nos permite expandirnos. Y
muchas veces nos liberamos, bien liberados. ¿Cuantos jefes deben estar siendo asesinados en este momento en la
cabeza de millones de trabajadores? Y es que cuando sentimos ira o
frustración, cuando nos sentimos tratados injustamente, es muy difícil frenar
este tipo de fantasías.- Incluso con gente que queremos-. Después de una
tremenda discusión con nuestra pareja, a nuestras neuronas les puede dar por
inventarse una historia donde muere y nosotros nos quedamos dichosamente anchos.
El problema viene después, cuando la culpa empieza a invadirnos. Todos
aceptamos sin problema que no podemos controlar lo que soñamos bajo las sabanas,
pues no dejar escapar de la cabeza nuestras ensoñaciones diurnas también suele
resultar imposible.
Las fantasías nos permiten evadirnos de la realidad,
realizar nuestros deseos, ser creativos... La existencia sin ellas sería
realmente aburrida, insoportable. Sin embargo, también tienen sus sombras.
Tenebrosas en algunos casos.
Fermín
González salamancartvaldia.es
blog taurinerías
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