ENTRE PUENTES
Este mes de Julio,
inestable y tormentoso, mes de San Fermines, de bullicio, de ferias y
fiestas; es también un mes que nunca caerá en el olvido, al ser un mes donde se
cumplen los años del asesinato con ensañamiento y crueldad que ser humano pueda
albergar en su negro corazón. Han pasado los años, el tiempo suficiente en el
que parece, que todo recuerdo se va marchitando, y donde el olvido se abre
paso, entre los seres humanos, y aquello que ocurrió, va dejando una huella
cada vez más difusa. Sin embargo a este comentarista, será porque es un mes
donde celebro- cumpleaños y santo-,
que no deja de sobrecogerme, aquel grito angustioso, agitando las manos, y
portando todo el país lazos azules.
Los desvencijados hórreos de la aldea orensana de Reboredo,
que conocían desde niño al -secuestrado y después asesinado- aparecieron los
lazos azules. Por los caminos y al pie de las fincas, las mujeres lloraban y
una anciana de ochenta años se recuperaba a duras penas del choque psicológico
que le produjo la noticia primera del secuestro de su nieto. La familia, preocupada
por su quebradiza salud trato de ocultárselo, pero fue imposible, tras los
acontecimientos en todos los medios, la abuela descubrió la trágica realidad.
En ese lugar municipio de Xunqueira se esperaba a Miguel Ángel Blanco para dentro de 15 días.
Todo fue en vano, el ultimátum acababa a las cuatro de la
tarde del día 12. ETA, no paro su reloj, y sobre las cinco de la tarde, unos
cazadores escucharon dos disparos, y un perro- para que la náusea y el asco
fuera mayor- descubrió el cuerpo maniatado y agonizante de Miguel Ángel Blanco, junto al puente viejo de las cocheras, a las
afueras de San Sebastián, quedo con un hilo de vida, se hizo cuanto se pudo,
pero las dos balas alojadas en la cabeza del concejal eran mortales de
necesidad.
En Ermua,- pueblo y Ayuntamiento que he visitado,
incluso su sala de juntas- los vecinos
estallaron (ante este, acto cruel, despiadado, brutal y bárbaro), con rabia
¡Hijos de Puta!, fue la sentencia que coreo la calle. Apenas tres horas antes
la marea humana que inundo Bilbao y otras ciudades de España, desfilo aferrada
a la posibilidad de que su grito detuviese la sinrazón, el resultado ya lo
saben, quedamos afónicos y esta banda, hoy vencida, que ha detenido la grotesca
y bárbara acción de matar, que ha entregado sus pistolas, no puede pretender,
que actos como este se vayan a borrar de la mente de muchos españoles de bien,
menos aún de su familia. –De la que no
esperen perdón-
Por ello no debemos de tener ningún complejo, ni esconderse,
ni pasar por alto, ni menos aún olvidar aquel Julio del 1997, donde un comando
de ETA, en el que los alias, “Txapote” y “Oker”, este se suicidó, porque sus
entrañas, su perversión y su maldad, no le dejaban vivir en paz. Y en ese
entramado, en ese territorio, que agrupaba bajo sus siglas “Donosti”, a los
criminales de la peor especie que ha conocido la historia de España, perpetro
el atentado que más ha conmocionado a la sociedad.
Se van relajando los resortes, cierto que aquel espíritu de
Ermua, su memoria ha seguido tenue, tranquilo y sosegado, pero es evidente que
al igual que en otros puntos, por unas u otras razones, recordaremos y
recordaremos a nuestros hijos, que en una villa vasca, se lloró, se imploró, se
rogo por un joven concejal, que no debe borrarse de nuestra frágil memoria,
proclamando a Ermua, tierra de fraternidad y cuna de revolución democrática. ¡No
quiero olvidarte!...
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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