ENTRE PUENTES
Tal vez lo que nos pasa en realidad es que somos tontos, los
más tontos del mundo, que padecemos una epidemia de tontuna colectiva, tan
enorme, que nos impide percibir la escala abrumadora de nuestra imbecilidad. Se
han inventado test, de inteligencia y otros por los que nos abruman cada día,
con los que se puede calcular, cosas tan
difíciles, como el índice de precios al consumo, la asistencia de espectadores,
o telespectadores, en esta y otra hora de emisión, lo que gastamos, lo que
comemos, el índice de voto, y otro muestrario inacabable de estadísticas. Pero
no se ha inventado nada, ningún aparato técnico de medida, para medir la escala
de tontería de un país determinado. Uno se guía por intuiciones, por síntomas,
por oídas etcétera, uno cree que vive en un país avanzado guiado por tu propia
conciencia, y de pronto te enteras que los jueces van a ser juzgados antes que
los defraudadores, y evidentemente se te enciende el piloto de alarma de la
tontería. ..Y te quedas de un aire…
Joder, te preguntas ¿será que estamos tontos de verdad?
Claro en qué país de tontos sin remedio puede suceder esto:
-Que los jóvenes con proyectos
avanzados médicos, de ingeniería, científicos etcétera, que nos han costado un
“riñón”, se larguen a otros países y los acojan con los brazos abiertos, al
igual que a profesionales cualificados. ¿Qué país permite, que un joven
emprendedor, pase un “viacrucis”, para abrir su negocio- ventanillas, papeleos
embrollos, puta burocracia? ¿Qué país permite, que nadie devuelva el dinero
ilícito de la corrupción? ¿Qué país permite las obras faraónicas, aeropuertos,
estaciones, autopistas, y otros edificios de lujo asiático, que comienzan a
venirse abajo? ¿Qué país permite que sus políticos más representativos, les
mientan con nocturnidad y alevosía, y sean amigos de la hipocresía vieja y
montaraz?- Etc.
Solo la tontería congénita puede explicar estos sucesos
frente a los cuales se rinde la racionalidad más esforzada. ¿En qué fabuloso
país de los tontos sin remedio se pueden estar dando toda una serie de fanfarrias
y excusas, algunas son como de chiste.
Los políticos salen en televisión con cara afligida, con pergamino o sin él y
comienzan a darnos una serenata llena de tantos por ciento, asegurando que se
intentara por todos los medios, y que están poniendo su trabajo y una ardua
tarea diaria, unido a unas leyes y unos conceptos de sutil incomprensión, para
que la cosa no ocurra, y uno se pregunta si entre tantas tontas cabezas, no
habrá alguna que ponga en la mesa una clara explicación, una idea, una medida
apropiada y una solución justa y cabal.
No señor; los tontos están para serlo, y hay que
alimentarlos con alimentos que han de tragar con cosas sencillas por ejemplo,
tenemos que saber: Que todas estas buenas gentes, están en posesión de carreras
universitarias, que son de talento sobresaliente, y que su inteligencia y
sabiduría están por encima de la media para ostentar cargos relevantes y de responsabilidad
máxima... o no; “Que la Sra. Mato, no se enterara de los suyo, ni en lo particular ni
en lo oficial. Tampoco parece ser que la Infanta Elena, se enterara de lo suyo.
Ana Botella, se entere aún menos de lo suyo y de los demás, La Sra. Aguirre
tampoco… al igual que el Sr Rato, Blesa,
Urdangarin, Matas, Bárcenas o Fabra. Tampoco saben nada de nada, lo olvidaron, no
les consta, no declaro, yo pasaba por allí, me dieron la tarjeta y oiga… era
para gastos varios, creo yo vamos… Y la caja de Andalucía… veras como han sido
los famosos bandoleros “los seis niños de Écija” los que aliviaron la bolsa del
desempleo”. Esto es el Estado
de derecho que da pruebas de tontería terminal, cuando tratan de explicarnos a
los tontos, el entramado eficaz, sobre todo para garantizar la impunidad o
alentar las conspiraciones de los que se han aprovechado justificando estar a
su servicio. Todo un enjuague vergonzante, para no atreverse a hacer lo único
que sería justo, que es reconocer. Que la igualdad ante la ley de los
ciudadanos implica por sentido común, el derecho idéntico de saber la verdad, y
que los “presuntos” cuando dejen de serlo, se demuestre que la justicia sea
igual para todos, incluso para los encargados de aplicarla.
Si, amigos somos tontos, pero contra lo que suele suceder,
la tontería nos hace más felices. Hasta es posible que seamos más tontos, que
los tontos que escribimos a diario en el periódico.- ¡Que cosa tu…!.
Fermín
González salamancartvaldia.es
blog taurinerías

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