ENTRE PUENTES
LOS NUEVOS Y LOS
VIEJOS
Después de estos
cuarenta años de la democracia del cuento de la lechera, ejecutada por personas
variopintas, las hay de todo tipo algunas hasta delincuentes condenadas o en
investigación, para que sean representantes de la Soberanía Nacional
en Listas Cerradas durante estos cuarenta años en las Cámaras de Legislación del Pueblo
Soberano, de buena fe, también en el ejecutivo, en donde se ha venido
permitiendo un abuso antisocial, en el
ejercicio del derecho; entonces va nuestra pregunta: ¿Cómo es
posible que esta personas electas, penosamente elegidas a la
fuerza en listas cerradas se les siga permitiendo que dejen a la
callada ciudadanía indefensa e impotente para seguir permitiéndolas
que nos den un día sí y al otro también, espectáculos del y ¡Tu
Más!… en nuestras Cámaras de Legislación, y en el Parlamento Europeo (TDH)
que dice ahora que es libertad de expresión quemar la fotografías de reyes, banderas o cualquier otro despropósito,
cargado de rencor y de odio, por individuos con la cara tapada, que hacen
provocación a la sociedad ¿dónde sitúan estos repartidores de justicia encargada
de estos sagrados derechos, los mismos derechos humanos de la sociedad civil
normal?. ¿ Y que teniéndonos indefensos e impotentes, no
podemos impedirles legalmente el despilfarro del patrimonio, la preocupación,
el desorden y el temor de la pacifica ciudadanía, que forma parte
mayoritariamente de esa vejada soberanía nacional que utilizan en su propio beneficio?.
Nueva pregunta: ¿De qué material están hechas estas personas electas que sabiendo que
utilizando presuntamente el fraude de ley
y el abuso..., violan las normas democráticas y la
Constitución Española y no se les cae la cara de vergüenza, para que
sigan despilfarrando lo que no es suyo, el patrimonio del pueblo llano,...,
honrado,..., sacrificado,... y siguen y siguen y, ...? Nosotros no podríamos hacerlo, no estamos sentados en las poltronas de
estos “paladines”, que cobrando un
dineral, no son ni tan siquiera eficaces, faltos de principios fundamentales,
para impartir razonamientos, sentido común y un trato justo; “nuestra materia, será sin ninguna duda de
otra materia, la de nuestros padres, que pasaron la guerra, posguerra,
reconversiones, crisis, y un sin fin de
penalidades y duros trabajos para llegar hasta aquí…”. Para confiar y
votar a personas que uno creía de buena fe, nobles, honestos y responsables, y
–resulta: que se están riendo de todos, viviendo con todas las prebendas, innumerables
de contar; y encima se quedan con nuestro dinero, lo que es peor con nuestra
dignidad, robándonos las entrañas, de todo aquello que con esfuerzo ejemplar
habíamos ido consiguiendo a través de los años, aguantando carros y carretas,
con la cabeza “gacha”, - sin rechistar- palabras algunas en desuso-. Y
ahora esas nobles gentes, han de volver a padecer los abusos, del poder, de la
mala gestión, de las palabras hueras, de métodos ingenuos, de la arrogancia y
hasta de la falta de principios, de clase, de ingenio y de verdad, donde la
mentira es su dogma, su hábitat natural, su credo, para seguir llenando sus
valijas, sin mirar y sin importar quienes son los desdichados, que se quedan
desnudos y al pairo, en un mar insolidario… Resulta repugnante, oír a muchos de
ellos, en declaraciones, en medios de comunicación, subidos en los estrados
aplaudidos y vitoreados, por todos esos “pobres ingenuos”. Y después de todo
esto, no se nos defiende de tanto maleante, de tono violento, donde a cada paso
en las ciudades, se encuentra uno con el noticiario de fechorías, que ponen de
manifiesto, el caos y el desamparo, en el que se encuentran inmersos los
ciudadanos, donde algunos con los años precisos, no aciertan a
comprender, como hemos llegado a esta lamentable situación. Uno ya se sorprende
de pocas cosas, pero sinceramente, no podía pensar jamás, que pasada la
transición, revestidos de europeos, presumiendo de demócratas, ejerciendo el
voto, etcétera, todo sería más llevadero, más humano, más trasparente, menos
egoísta y codicioso, más justo, más educado… Y sin embargo, aunque hemos
mejorado en algunos aspectos, -¡¡ ya sería espantoso!!-, en otros muchos hemos
reculado, incluso hemos perdido, confianza, dignidad, alegría, respeto, elegancia, verdad y sinceridad.
No se trata de
nostalgias, desfasadas y caducas, son cuestiones que se pueden observar, se han
quedado en el camino, evidentemente otros son los tiempos y otras las personas,
la sociedad y la política, pero hoy comenzamos a lamentar y a tener en falta,
aquellos valores, aquella palabra, aquella personalidad, aquella bondad, con la
que se nutría esta pueblo. Ahora de nuevo contemplo, estampas de otros tiempos,
donde los viejos, mayores, jubilados, pensionistas, asociaciones, incluso
saliendo de las residencias, han tenido de nuevo, aun sin fuerza, y sin poder
gritar y agitarse como lo hizo en innumerables ocasiones, con el fin de ganar
derechos, con los que hoy especulan los que hemos nombrado, para defenderlos.
Tan solo queda que, de nuevo nos den con la porra… Qué pena Señor… que pena
Fermín González
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