ENTRE PUENTES
ESTADO LEYES Y DEMOCRACIA (I)
Por ello es necesario
considerar que una ley aprobada democráticamente, aunque sea polémica (al
menos, si no puede considerarse objetivamente inmoral) es justa en el sentido
de que es conforme a derecho y que, por tanto, debe ser respetada, sin
perjuicio de que el Estado de Derecho debe tener previstos métodos para que
pueda ser retirada también legalmente si hay indicios suficientes de que su
promulgación no fue acertada (esto incluye el derecho de huelga, la obligación
del Parlamento de debatir un proyecto de ley por iniciativa popular, etc.).
La constitución de un Estado de Derecho
democrático se justifica racionalmente por la necesidad de regular estrategias
cooperativas que, en principio, no perjudican a nadie más que a quien quiere
aprovecharse de ellas violándolas. A su vez, la necesidad de dicha organización
estatal justifica, no sólo las leyes que regulan dichas estrategias
cooperativas (como la prohibición del asesinato, etc.), sino también las que
pueden considerarse necesarias para la existencia del Estado y para la
regulación de la convivencia de sus ciudadanos, y teniendo en cuenta que los
ciudadanos deberán aceptar por necesidad que las disfunciones que surjan en el
funcionamiento del Estado, en la promulgación de leyes o en las acciones de
gobierno, deben ser solventadas por los propios medios previstos por el sistema
legal, entendiendo que un sistema legal que no proporcionara los medios
adecuados para ello sería abiertamente injusto y no merecería respeto. Dicho de
otro modo, el Estado en cuestión no sería completamente democrático.
Aquí hay que señalar que el
concepto de "necesidad" de una ley no es necesariamente objetivo. ¿Es
necesario que los ciudadanos de un país presten un servicio militar obligatorio?
Quizá unos opinen que sí y otros opinen que no. Ante la imposibilidad de
resolver la cuestión objetivamente, deberá acatarse la decisión de la mayoría.
Cualquier otra opción sería una imposición por la fuerza sin razón (objetiva)
alguna y, por consiguiente, inmoral.
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías
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