ENTRE PUENTES
ESTADO LEYES Y
DEMOCRACIA (II)
También hay que entender que cuando hablamos de que una
ley sea "necesaria" no queremos decir que sea "necesaria en la
forma concreta que toma", sino que lo necesario es que determinen un marco
legal en un sentido o en otro. Esto extiende la legitimidad jurídica mucho más
allá del terreno de la Ética. Por ejemplo,
el derecho a la vida es la traducción jurídica del hecho de que matar es
—normalmente— malo, pero el derecho a la propiedad (o equivalentemente, la
legislación que establece la propiedad privada) no tiene ninguna base ética. Si
el comunismo es inmoral e injusto, no lo es porque su planteamiento de que la
propiedad deba ser colectiva y no privada, sino porque ningún régimen comunista
ha logrado implantarse y mantenerse hasta la fecha sin el apoyo de un ejército
y de un aparato propagandístico inmoral. Una organización social requiere
gestionar de un modo u otro los recursos y las acciones (tierras, edificios,
producción, prestación de servicios, etc.) y esto puede hacerse de forma
pública, de forma privada o de forma mixta. No puede decirse de forma racional
objetiva cuál es la mejor forma de hacerlo, pero lo que es indudable es que es
necesario optar (democráticamente)
por un modelo u otro. Si se opta por un modelo de Estado capitalista, como es
el caso de todos los países democráticos actuales, eso a su vez justifica todo
un corpus legal sobre el derecho a la propiedad, la tipificación del robo como
delito, etc. De este modo, podemos decir, por ejemplo, que robar es inmoral,
pero ello es válido únicamente en el seno de una sociedad que ha decidido democráticamente
reconocer la propiedad privada y ha establecido en consecuencia una legislación
que prohíbe el robo: robar es inmoral porque es ilegal, y violar las leyes es
inmoral.
En realidad podemos
considerar ciertas acciones como inmorales por razones jurídicas que no
involucran al Derecho propiamente dicho, pues podemos hablar de un
"Derecho a pequeña escala" necesario para organizar los pequeños
asuntos cotidianos relacionados con la convivencia en sociedad que sería
imposible regular "oficialmente". Por ejemplo, imaginemos que delante
de la taquilla de un teatro se forma una cola para sacar entradas unas horas
antes de que se pongan a la venta. Imaginemos que los espectadores se ponen de
acuerdo para no permanecer en su puesto, sino que cada uno recuerda detrás de
quién va y cada cual se sienta en un banco, o se va durante un rato, etc. ¿Es
inmoral que alguien ajeno a todo esto llegue y se ponga el primero en la cola y
se niegue a coger turno cuando le explican el sistema establecido? La respuesta
es que sí. No le vale alegar que él es ajeno a un pacto que no ha aprobado,
porque lo cierto es que se está beneficiando de violar una estrategia cooperativa. Si no se hubiera establecido
el pacto de guardar los turnos, el nuevo espectador se habría encontrado con
una larga cola y no habría tenido más remedio que ponerse el último. El nuevo
espectador pretende negar validez a un pacto cooperativo y, al mismo tiempo,
obtener una ventaja de que dicho pacto exista. Los demás espectadores tienen
derecho a emplear (moderadamente) la fuerza para obligar al nuevo a respetar su
turno, pues esto es una condición necesaria para que la estrategia cooperativa
sirva de algo. Aquí es esencial además que establecer la estrategia cooperativa
no perjudica a nadie. Si el nuevo espectador se siente perjudicado, no es
porque se haya establecido tal estrategia, sino porque no se le permite
aprovecharse de ella violándola. Tal y como ha ocurrido, en Cataluña… o,no.
Fermín
González salamancartvaldia.es
blog taurinerías

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