ENTRE PUENTES
CORAJE PARA VIVIR
En ocasiones, la experiencia del sufrimiento y el malestar
en las personas, ha llevado a replantearse por completo su vida; a cuestionarse
sus creencias y valores, y a cambiar su manera de ver y relacionarse con el
mundo. Solo entonces, cuando surge la adversidad, nos atrevemos a reflexionar y
a promover algún cambio en nuestra forma de afrontar la existencia.
Entre otras grandes historias de cambio de creencias y
valores, destaca la del soldado norteamericano Ron Kovic, nacido el 4 de
julio de 1946, día en que Estados Unidos celebra la Declaración de la
Independencia sobre Gran Bretaña. Kovic era un gran patriota: amaba tanto a su
país, que no dudó en alistarse voluntariamente en el ejército para combatir en
la guerra de Vietnam. Por aquel entonces, no veía a los soldados del Vietcong
como “seres humanos”, sino como “enemigos comunistas”.
Ya en el campo de batalla, Kovic reconoce haber sido testigo
y protagonista del horror y la destrucción inherente a cualquier guerra. En sus
memorias confiesa que, durante un combate, su pelotón asesino por error a
varias familias de campesinos vietnamitas, incluidos ancianos, mujeres y niños,
(“cuestión que, vemos hoy reflejado cada
día, en los noticiarios que nos llegan puntuales de los muchos frentes en
guerra, y que, de tanto presenciarlo, nuestras conciencias se han acostumbrado
a tanta masacre”). Al parecer, sus casas de adobe estaban en la línea de fuego,
y quedaron convertidas así en “daños colaterales”,- eufemismo empleado para los
errores de guerra.- Ese mismo día, Kovic disparo también por error a un
compañero suyo, a quien confundió con un soldado enemigo. Y aquella muerte fue
el principio de un largo proceso de cambio y despertar. El punto de inflexión en la historia de su vida se produjo el 20 de
enero de 1968. Con tan solo 21 años, Kovic recibió un par de disparos y sufrió
una grave lesión en la medula espinal que le dejo paralizado de cintura para
abajo. Después de estar a punto de morir en un improvisado hospital y de pasar
varios meses postrado sobre una cama, Kovic regresó en silla de ruedas a
Estados Unidos, donde fue recibido por su comunidad como un héroe de guerra.
Sin embargo, en sus muchas y largas horas de silencio y
soledad empezó a cuestionarse a sí mismo, reflexiono sobre las atrocidades que había
cometido y, sobre todo, acerca de lo que le había empujado a hacerlas.
Finalmente se deshizo de sus “creencias patriotas y religiosas” que tanto le
habían condicionado para ir a la guerra y llego a convertirse en uno de los
pacifistas norteamericanos más reconocido de este país.
Autor del libro autobiográfico Nacido el 4 de julio- llevado luego a la pantalla por el cineasta Oliver Stone-, Kovic cumple 45 años
sentado sobre una silla de ruedas. “La cicatriz siempre estará ahí, es un
recuerdo de lo que hice en aquella guerra”, afirma este pacifista. “Pero
también se ha convertido en algo hermoso, pues me inspira fe, esperanza y amor.
La vida me ha dado la oportunidad de pasar a través de la noche oscura del alma
a una nueva tierra, de obtener una visión y una compresión totalmente
diferentes. A pesar del dolor y de la gran dificultad que me genera, la
discapacidad física ha sido una bendición. He necesitado sufrir para empezar a
comprometerme con la paz y con la no violencia.
En contraposición a estas historias, en las que los
protagonistas evolucionaron gracias a la experiencia de la adversidad, se sabe
de muchos otros casos en los que no ocurre lo mismo. ¿Por qué hay personas que
no aprenden del sufrimiento?. ¿Qué es lo que les impide cambiar?. Según algunos
doctores en psicología, “el mayor
obstáculo es quedarse anclado en el papel de víctima”. Expertos constatan
que “la mayoría de los seres humanos
viven enajenados de sí mismos, de su mundo interior”. Por eso es tan común “el miedo a mirar hacia dentro”, así como
“la búsqueda de evasión con la que llenar
el vacío existencial”. “Tal vez sea un golpe demasiado duro reconocer que, en
general no sabemos cómo ser felices”.
Digo yo: que, nadie dijo que
vivir fuera fácil…. Como lo ven.
Fermín
González Salamancartvaldia.es Blog
taurinerias


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