ENTRE PUENTES
SERVICIO Y PASIÓN DE
ESPAÑA
Ningún presidente de
gobierno elegido en las urnas ha disfrutado, en lo que llevamos de democracia,
de una salida airosa; mejor aún, los cuatro –(sin contar Calvo Sotelo que
estuvo un rato)- todos la han tenido francamente mala: Suarez hubo de dimitir agobiado y maltratado por los suyos. González después de tres legislaturas,
acabo derrotado. Aznar tras
refugiarse en las mentiras salió abucheado.
Zapatero en su segunda legislatura, dejo una España al pairo, con una “cornada” de caballo y una galopante
crisis mundial que él no se creía. Ahora veremos cómo termina el Sr Mariano Rajoy, que lleva una
legislatura muy cuestionado tras la mayoría absoluta de estos últimos cuatro
años, gobernando con el rodillo y sacando leyes, que ya están algunas de ellas
devaluadas antes de ponerse en práctica, con todo el parlamento en contra, lo
que significa que tras este primer fallo electoral, aunque sea el partido más
votado –“El PRESIDENTE NO TIENE QUIEN LE
ESCUCHE”-, y este se ha mantenido agazapado, siempre culpabilizando a los
demás por no hacer, lo que él y sus “acólitos” dicen, es lo mejor para España.
No sorprende por tanto que sus anteriores en el cargo, hayan
dejado La Moncloa, con un profundo sentimiento de frustración: Los cuatro
creían haber acumulado suficientes méritos para dejar su puesto, si no entre
ovaciones, al menos con general aplauso. El abandono se produjo además cuando
rebasaban los 50 años de edad y podrían estar lejos, al menos tres de ellos, de
ofrecer señales de fatiga, que hacen mella quince o veinte años después. Con
tanto tiempo por delante, con tanta experiencia y tan grande frustración
acumulada, tampoco es sorprendente que todos ellos hayan intentado reivindicar
su figura y su obra, yéndose, pero a la vez quedándose.
Es, claro está, la peor forma de irse, para ellos y para sus
partidos. Sobre todo para González, Aznar y Zapatero, porque dejaran atrás,
hechuras suyas en buena medida, dos grandes formaciones políticas, a las que
sólo pueden causar perjuicio porque tanto en sus opiniones, que pretenden
tutelar y alguno como Aznar conducir
el partido desde la distancia y la prepotencia, que ha traído en jaque, tanto a
su partido como a sus dirigentes. Lo comprobó el PSOE, que no pudo cerrar sus
crisis de sucesión más que cuando, hizo mudanza. Lo comprobara el PP si sigue
sin ofrecer una coherente y atractiva política, con otro equipo dirigente,
bloqueado hasta ahora con la sombra alargada de su indiscutible líder, que
siempre ha creído ser en el partido Aznar.
Sombra que, a pesar de la distancia, no ha dejado de
gravitar sobre su partido desde que, con la cara desencajada, recogió Aznar el amargo fruto de su política
exterior. Ciertamente, Aznar y Zapatero han entendido mejor que Suarez y González la naturaleza
presidencialista del sistema político español y, después de abandonar el cargo,
no han incurrido en el error de presentarse de nuevo como candidato. Aunque les
puedo asegurar, que a uno de ellos, le han quedado muchas ganas de enarbolar la
bandera de salvador de España. Donde además su intención, expresada en un libro,
de obligar a su partido a seguir el camino trazado por él, y que según dice, de
ningún modo este País puede desviarse , un pensamiento que se pretende liberal,
pero que hunde sus raíces en tierras sembradas por Falange y cultivadas en el
Opus Dei, cuestión que no fue nunca bien recibida por un número importante de
discrepantes en su partido, que no creía en la “Aznaridad” y, de ahí su ofuscamiento con la nueva “hornada” Rajoy incluido, a quien el señalo como
sucesor- menos mal-.
Bien, cada uno de ellos se ha fabricado su mejor historia de
País, y todos ellos creen haber jugado un importante papel en el rincón de esa
historia, y todos ellos también se han presentado como apasionados de España
presentándola como Gran potencia europea: Creo sinceramente que se pasaron en
sus grandezas, y que es hoy precisamente, después de esta crisis tanto
económica como de valores fundamentales, cuando tenemos todas las piezas para
recomponer este despropósito, y sacudirse lo antes posible , aquella pasión ciega de
nuestros antecesores, que no finalizaron con mucha suerte su mandato, antes de
que tengamos que sacar de la Moncloa a alguno más a “bastonazos”.
Fermín González Salamancartvaldia.es (Blog taurinerías)
No hay comentarios:
Publicar un comentario