GOYA-PINTO Y DIBUJO NUESTRAS MISERIAS- (II)
Los desastres de la guerra. Es una de las series más realistas.
Desde siempre se le ha visto como quien puso sobre el papel o sobre el
lienzo los desastres que causaban las guerras. Es reiterativo a conciencia, si
representa de manera consecutiva varias montañas de muertos es porque quiere
incidir en que era así. Hombres, mujeres, niños y ancianos que luchan, matan y
mueren. Víctimas y verdugos. La muerte iguala a todos, representa
los cuerpos con naturalismo, algunos parecen estudios del natural, aun así,
transmite destrucción.
Goya se libera técnicamente: dibujos nada
precisos, tan abocetados que no los mantendrá exactos en la lámina de cobre con
la que se reproducirán y se difundirán estas imágenes, por tanto, su
forma de ver el mundo. Su sentido crítico está totalmente acentuado en
estas piezas, la realidad pasa por el tamiz de su imaginación, interpreta
lo que ve y lo que vive. Pero no son una crónica, son pura sátira del
complejo tiempo de Fernando VII y de sus vaivenes, que alternaron el
absolutismo y su feroz represión con breves periodos de mayor libertad y
esperanza, en los que el Rey llegó, incluso, a restablecer temporalmente la
Constitución.
En sus grabados de
Tauromaquia que realizo entre (1814-1816) Al contrario de lo que se podría
pensar, Goya no es taurino. Representa a hombres, toros y caballos enfrentándose
en desigualdad de condiciones. Refleja la muerte trágica, es una
alegoría de la violencia totalmente arraigada en España. Cuando, en 1816, se
puso a la venta esta serie fue un fracaso comercial. Las composiciones se
sitúan en el ámbito crítico y dramático de los Desastres de la guerra, y el
artista se hace eco en ellas del debate sobre la legitimidad
de la tauromaquia que existía en la sociedad ilustrada. Y, como era el
espectáculo favorito de los españoles, y acto social de Reyes y plebeyos,
aprovechaba la ocasión, para criticar, los desencuentros entre españoles,
validos, borrachos, pendencieros, cómicos, aduladores, toreros de una u otra
condición. Implacable crítico de la sociedad, la realidad y la estupidez
humana. Su temática al respecto, se puede observar en toda su obra expuesta al
mundo…
Con sus dibujos y estampas, Francisco de Goya alcanzó en sus
últimos años la libertad creativa
para volcar en ellos sus inquietudes y su visión de lo que le rodeaba, pero
también son la manifestación vital de un anciano decepcionado con su época,
sufrió una consecuente bajada de sus ingresos y parte de sus amigos y apoyos se
marcharon al exilio, represaliados. La dosis de fantasía aplicada a los dibujos
es filtrada por el tamiz del pensamiento, lo que genera imágenes de tal fuerza
que se convierten en iconos de la locura y la irracionalidad humanas. La
presencia de desfavorecidos, de la violencia contra la mujer o de las
consecuencias de la guerra así lo ratifican.
Al recorrer cronológicamente la obra gráfica de Goya, se
observan temas e ideas recurrentes durante toda su carrera, algunas tan
avanzadas como la defensa de la mujer. Si algo destaca en ellos es su
intensidad emocional: los rostros no solo muestran la fisionomía del retratado,
sino que revelan su más íntima personalidad. Una hondura presente en toda su
carrera y que, en los dibujos, se observa en sus autorretratos o en los
retratos de sus familiares y amigos.
Goya, que vivió una convulsa época histórica, supo lo que
era que el pueblo se echara a la calle. La violencia en los dibujos de Goya se
muestra de distintas maneras: también para denunciar. Es lo que ocurre cuando
muestra las consecuencias de los estragos de la guerra, del bandolerismo, de
las corridas de toros, la mala educación, la venganza, la represión o la
ignorancia. Todo, de nuevo, producto de la irracionalidad del ser humano.
En la misma línea de defensa de la mujer, la violencia en el
matrimonio es otra temática recurrente. De hecho, este es uno de los casos más
evidentes de la libertad de Goya en
esta época, a partir de criticar determinados comportamientos masculinos que
merecen ser reprobados que cosifican a la mujer.
Goya asocia la vejez a incapacidad, incertidumbre, miseria e
incluso degradación moral a través del vicio o los pecados capitales,
especialmente la avaricia, la lujuria y la vanidad. Otro tipo de ancianos, los
desfavorecidos, le ayudan a hablar de la muerte: una opción que irá adquiriendo
cada vez más trascendencia hasta convertirse en verdaderas reflexiones sobre el
destino del hombre. Y reflexiona sobre un tema hoy de candente actualidad, la
eutanasia, o la ayuda al bien morir, que Goya representa en sus dibujos.
Aunque Goya conservó sus dibujos mientras vivió, su muerte
supuso la dispersión de muchos de ellos. Donaciones, necesidades económicas de
los herederos o subastas justifican la presencia de estas obras en museos y
colecciones de todo el mundo. Mejor: así todos hemos disfrutado de su obra
inmortal, que era español y, aragonés.
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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