VIVIR EN CONSTANTE
CAMBIO
Somos ciudadanos vigilados…
no podemos escapar, y según parece tras las nuevas técnicas que se ciernen
sobre nosotros, no tiene marcha atrás. Hace 20 años, era imposible que llegara
un día con miles de cámaras en las calles, tiendas, supermercados, bancos
etcétera. Pero lo más atroz, es que la gente parece aceptar con tranquilidad
esa vigilancia allá por donde camines, y hasta nos parece muy bien que una
nueva maquina se instale en los aeropuertos, y que te “desnuda”. ¿Claro todo
por la seguridad?
¿No sé si me parecen malos
tiempos, lo cierto es que hay aspectos extraordinarios, pero si me parece un
tiempo en el que se piensa y se escucha cada vez menos, y cada vez piensa más
la época por nosotros? Y hay siniestros personajes que serian felices de ver la
fuerza avasalladora de la propaganda de los medios de comunicación. Vivimos en
una época tonta, especialmente estúpida y con una enorme pereza mental en gran
parte de la gente; y eso si me parece muy grave porque no tiene vuelta de hoja
y será muy difícil recuperar una cierta conciencia critica. Y aunque uno dice
ser optimista y pensar que todo son ciclos, lo cierto es que uno acumula buena
cantidad de años y se pregunta si llegara a ver ese cambio.
Existe una relajación
dinámica entre nosotros, el entorno y la sociedad. La sociedad es un reflejo de
como somos y actuamos las personas y, al mismo tiempo, influyen en nosotros el
entorno y su cultura. Podemos libremente decidir si actuar o no, según la
cultura dominante, que puede contribuir a promover y cultivar valores que
humanicen a las personas o, por el contrario, a su deshumanización.
Vivimos en un constante cambio social, laboral y
político que se identifica con algo
positivo per se: el progreso. En este
contexto, no importa tanto la dirección que ese cambio tome, como la velocidad
y la frecuencia con que lo hace. El
cortoplacismo y la propia velocidad e intensidad de los cambios dificultan
la reflexión sobre que dirección tomar a medio o largo plazo, en un contexto de
sobredosis de información que no siempre
puede digerirse bien. Esa información se difunde instantáneamente en
multitud de medios de comunicación en formato estandarizado que unifican y amplían
las ideas. Como resultado se produce una ausencia de pensar, razonar y decidir
o falta de reflexión, de contraste de opiniones, y de soluciones diferentes.
“Lo políticamente correcto se impone” al pensamiento propio, ajeno a los
establecido y donde un punto de vista de pretendida neutralidad, se van creando
nuevos estereotipos y tabúes. Este contexto es un buen caldo de cultivo para lo
que hoy se viene llamando “posverdad” a través de la última palabra de moda que
hemos incorporado a nuestro acervo: las Fake News.
Hoy se impone una “paz romana” basada en la obligación de “estar bien y que “todo es posible” con tal de que no perturbe nuestra apacible vida. Todo es cuestionable, excepto la libertad, la tolerancia y la democracia, entendidas como instrumentos para evitar que se generen problemas que nos puedan descolocar.Y en este contexto vivimos sumergidos, y sin salirnos del redil, con el agravante como digo al inicio, de que estamos vigilados, allá por donde vayamos… esa es otra tú.
Fermín González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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