DESCUBRIENDO A NEBRIJA
No es de extrañar que, se le rinda homenaje y reconocimiento
a tan ilustre personaje. Elio Antonio Nebrija (1444- 1522): Lo cierto es que
muchos pasamos de puntillas ante la biografía de eruditos personajes, sin dar
valor o poner debida atención a su sabiduría, sus logros y sus valores.
Servidor paso de una superficial lectura, sabiendo tan solo de gramática o traducción
del latín al castellano. Pero de estas veces que uno se adentra en su historia,
en su vida, en sus descubrimientos y recorridos en las investigaciones y
estudios de este maestro, y es cuando se descubre su dedicación, su carácter,
su esfuerzo etcétera. Y cierto es, que me ha causado una muy grata impresión
conocer los avatares y la aportación cultural de Nebrija, que dejo su huella en
esta universidad salmantina. Aquí recojo una pincelada, de su amplia sabiduría.
“En su Sevilla
natal, realizó sus primeros estudios “debajo de bachilleres y maestros de
gramática y lógica”. Luego, pasó cinco años en la Universidad de Salamanca.
A los diecinueve, se fue a estudiar a
Italia, donde disfrutó una beca del Real Colegio de España o de San
Clemente de los españoles, en la Universidad de Bolonia.
Allí estuvo diez años. Él mismo confiesa que su deseo era
aprender nuevas cosas de los grandes maestros del Humanismo, cuya fuente era a
la sazón Italia, y poder introducir nuevos métodos en las universidades
españolas, sobre todo, en la enseñanza del latín, cuyos “autores estaban ya,
muchos siglos había, desterrados de España”. Cuando regresó a España, lo llamó Alonso de Fonseca,
arzobispo de Sevilla, para que fuese uno de los suyos, como el mismo Nebrija escribe. Allí pasó tres años
estudiando, preparándose para enseñar la lengua latina, como si adivinara que
con todos los “bárbaros” se le “aparejaba alguna grande contención”.
“Él mismo escribe:
“nunca dexé de pensar alguna manera por donde pudiese desbaratar la barbarie
por todas las partes de España tan ancha y luenga mente derramada”, y así
Nebrija comenzó “por el estudio de Salamanca, el cual, como una fortaleza,
tomado por combate, no dudaba que todos los otros pueblos de España vernían a
se rendir”
El 9 de enero de 1476, se opone a la cátedra de Prima de
Gramática, que había quedado vacante; el 22 de enero toma posesión de ella.
Cuando va a ejercer su ministerio, se da cuenta de que no puede proponer a sus
estudiantes ningún manual porque ninguno se ajustaba a sus ideas ni a su
método. Por eso, se dedica en aquellos años a escribir sus Introducciones
latinae, que imprime en Salamanca
en 1481. Era su primera publicación, de la que se imprimen mil ejemplares
que pronto se agotaron. En los años y en los siglos siguientes se hicieron
numerosas ediciones. El autor, mientras vivió, fue introduciendo constantes
mejoras en esta importante obra.
Se propone demostrar
que la ignorancia imperante entonces en todas las ciencias puede combatirse con
el arma de la gramática. De este modo, se dispone Nebrija a “desarraigar la
barbarie de los hombres de nuestra nación” denunciando “guerra a fuego y
sangre” a cuantos se le opongan. Ya en la primera edición de las Introducciones
latinae dice al cardenal Mendoza: “si con tu favor logro vencer a los
enemigos de la lengua latina, a los cuales declaro la guerra con este libro, te
ofreceré agradecido las décimas del botín”.
La aparición de la Gramática castellana, en 1492, coincide con otros dos hechos de capital importancia: la toma de Granada y el descubrimiento de América… El prólogo que, encierra su programa contiene que: La lengua es compañera del Imperio. La lengua está al servicio de la unidad de la nación. Fijar el uso del español para que, evitando posteriores cambios, pueda servir a la unidad nacional. La lengua debe ser el vehículo fiel de transmisión a la posteridad de las hazañas y glorias culturales presentes”.
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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