FEDERICO GARCIA LORCA ¡PRESENTE!
Poder ver a Federico García Lorca, asomado a los
balcones de esta plaza nuestra (tan maltratada, por la corporación municipal,
dicho sea de paso) ha sido todo un regalo. Descubrir además a todos aquellos
con los que Lorca tuvo una directa colaboración y que formo parte de su entorno,
de su vida, de su familia y sobre todo de sus amigos. Ha sido una iniciativa
muy grata, tratándose a mayores de que el trabajo ha sido realizado por un
pintor, un artista salamantino. Lo dicho una verdadera satisfacción para este
humilde escribidor, que se declara un total apasionado, de Lorca y su obra.
Mi buen amigo: el profesor,
poeta y escritor José Manuel Regalado,
me dijo en cierta ocasión cuando servidor reportaba en el desaparecido ADELANTO
– no veras muchas veces publicada poesía
en los periódicos-, tampoco en la sección taurina, y, eso que antaño, los revisteros, escribidores y críticos,
también de lo taurino era muy común que, las
poesías cortas, epigramas, o anécdotas, figurasen en ameno tono trovador,
y las mismas, se incluyeran en sus crónicas, críticas y comentarios. ¡No la
escribiré, por el momento, que nunca se sabe!; sin embargo, con motivo de este
“ramalazo” cultural del que siempre hemos hecho gala en esta ciudad, se me
antoja recordar al poeta y escritor Federico
García Lorca en este aniversario de su muerte.
Su poesía, que comienza y
termina en él mismo es tan humanamente suya, que rechaza toda suerte de
discípulo. Su libro más celebrado Romancero
Gitano (1928) con un número insospechado de ediciones, ha sido traducido a
todos los idiomas cultos. Nuestro poeta fue un oportunísimo y gran dramaturgo
que, vino a renovar la muy rutinaria escena española. No sabemos hasta donde
podría haber llegado García Lorca en el teatro de no habérsele cruzado tan
pronto la muerte en su camino, pero si podemos asegurar que, Yerma y la Casa de Bernarda Alba, han sido consideradas como hitos del teatro
contemporáneo.
En su verso, diremos que el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, publicado en 1935, sea quizá su
obra cumbre, donde se agudiza y sedimenta en el poeta, esa gran obsesión que
como un escalofrío vaticinador recorre y traspasa toda su poesía; la muerte. Es
en este poema donde encontramos al mejor Federico. Cuando, al igual que en el
mundo del toro, todos hacen extravagancias con ánimo de ser originales, llega
aquel que demuestra; y dice: “nada resulta más original que mostrarse
uno sinceramente como es”. Volviendo a su verso, en la última parte del
Llanto, la más triste, donde el poeta reconoce resignado el poder avasallador
de la muerte, para la que no encuentra bajo ningún concepto solución alguna.
A mi juicio, (seguramente por su desprendimiento taurino)
Son en esos versos donde matiza su
verdadero centro andaluz y universal. Lorca acierta plenamente, con este poema
que ha traspasado las paredes de todas las Universidades del mundo para bien de
nuestra personalidad, nuestra identidad y nuestra literatura, el mismo fue editado por la colección “Cruz y Raya” e
ilustrado por el entonces jovencísimo pintor José Caballero. Se
divide el “Llanto” en cuatro partes: La cogida y la muerte, La sangre
derramada, Cuerpo Presente y Alma ausente. Siempre que se habla de Lorca, es corriente aplicarle a él, el
vivo sentimiento de vivir sobre un suelo nutrido de muertos que pueden cobrar
voz. Y en esta elegía se desborda su grandeza.
Cada cierto tiempo, recordar a Lorca, va convirtiéndose en costumbre, en tópico – no importa-, su huella y esos versos dedicados a la muerte de su amigo torero, se une a la obra imborrable para todas las generaciones.
Fermín González salamancartvaldia (blog taurinerias)

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