AMARGA REALIDAD
Algunos días, casi
todos, las noticias informan de hechos que apuntalan la sensación de aparejo
mecanizado, trebejo del mercado, que muchas personas asumen. Otros días, no
pocos, los sucesos recuerdan que otras personas ni siquiera tienen espejos que
las miren, ni ojos, sólo hambre y olor salado a patera en el mejor de los
casos. Esas personas, utensilios sin uso, asoman por el espejo y
transforman depresiones en consuelos urgentes, cambian la pregunta maldita
«¿qué eres?» por la ajena «¿qué son?».
El trabajo, el paro, la escuela, el hospital, la infancia o
la vejez, las transitadas calles y plazas del laberinto social, han dejado de
ser espacios de seguridad y ánimo al pasar a dominios privados. Como el amo
ordena rociar la alcuza sobre los engranajes desgastados, el FMI “recomienda”
reducir salarios y precarizar empleos. El gobierno, capataz y lacayo, aplicará
esas medidas para mejorar la economía empresarial y financiera a costa de la
del pueblo llano.
La comisión europea y el Banco Central Europeo piden a los
gobiernos que, “vigile las medidas nacionales y regionales para limitar los
gastos excesivos, también les conmina a tener vigilada observancia sobre los
desahucios porque ponen en riesgo la estabilidad de los bancos”, sin que
dejemos de preguntarnos. ¿Qué es un desahuciado? Una herramienta desechada. ¿Un
hogar? Un borrón en la cuenta de resultados. ¿Una persona? “carne humana”. Todo
esto bajo el contraste de los emolumentos, que estos “paladines” disfrutan. Christine Lagarde (352.859 €), y en
esos números son en los que se mueven los distintos mandatarios de la Unión
Europea, y otros más cercanos, son ejemplos de sadismo bien remunerado,
caníbales mercantiles.
Lo que es incuestionable, y va siendo hora de que quienes se
sientan moralmente incómodos ante la tozuda realidad empiecen a dudar, es que
la política institucional es un circo, un espectáculo vacío de contenido para
entretener al personal a través de la televisión.
Los gobiernos nunca están al servicio de quienes más lo
necesitan. «Los españoles, primero, que ya bastantes problemas tenemos». Vale,
aceptemos nacionalismo casposo como eufemismo de racismo. La realidad sigue
siendo igual de tozuda, porque, aunque no existiera un solo extranjero (pobre)
que se aventurara a que lo recibiéramos con los brazos abiertos, nuestro
amantísimo gobierno (del color que sea) no movería un dedo por detener, por
ejemplo, los desahucios ni por facilitar el acceso a la vivienda a quienes no
pueden pagarla. Es, y será por años, hasta que digamos basta, la principal
lacra social, que afecta sólo (con tilde) a quienes no tienen nada que los haga
interesantes para el sistema.
¡No os llaméis más
políticos dejad de una vez de hacer malabarismos con vuestro cinismo sin límites!
Seguramente habrá una solución a los náufragos, cuando «Europa» considere más
perjudicial a nivel de imagen mantener un barco cargado de personas
desesperadas pululando por el Mediterráneo mientras recibe la ayuda humanitaria
de celebridades, que asumir su desembarco de acuerdo a las convenciones pro
derechos humanos que los estados se saltan sistemáticamente.
Pero es una gota en el océano, porque habrá más casos
iguales, y cientos de muertes que nos pasarán desapercibidas. Si ahora les
prestamos atención es porque Proactiva
Open Arms es muy hábil con su estrategia de comunicación. Han conseguido
llamar la atención de mucha gente popular, carismática y prestigiosa, y eso los
vuelve incómodos, pues utilizan las armas de la sociedad de la imagen y la
comunicación instantánea y efímera para denunciar una situación vergonzosa,
incompatible con cualquier sociedad que se considere mínimamente democrática,
pongámosle los peros que se quiera.
Y acabo la “vomitera” «con el encarecimiento pornográfico de los alquileres, y, ¿Quiénes son las 4000 personas suicidadas en 2022 en España? ¿Qué son? Muchas de ellas, herramientas averiadas, chips cortocircuitados, vidas abortadas, daños colaterales que no sacian el mercado… Lo cierto es: que no hay muchas razones para el optimismo… creo yo… Que estamos ante la cruda y amarga realidad -
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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