UN GALLEGO EN LA
CAPITAL
Somos en este País llamado España, muy dados al refrán, a la
chirigota, al chiste etcétera, y no se de que boca pudo salir esto de que: andaluz con dinero y gallego con mando ya
estoy temblando-.seria cosa de nuestro Quevedo, muy dado a estos “chascarrillos”,
el caso es que en estos momentos, el
mismo, se asemejan bastante.
Los días de vino y rosas de Alberto Núñez Feijoo tocan a su fin. O al menos ese parece el
diagnóstico que vienen destacado muchos analistas y medios de comunicación
incluso algunos afines al partido, y aunque muy cuestionado, el presidente del CIS, realizó hace unos días un barómetro,
asegurando que la popularidad del líder
del PP se encontraba en crisis debido a que había cometido errores, y a que no
tenía los conocimientos necesarios para liderar. En cierto modo, no sería
tan extraño que empezáramos a detectar un cierto desgaste de la popularidad de Feijoo.
Al fin y al cabo, las lunas de miel no duran para siempre. Los relevos de
liderazgos en los partidos suelen venir acompañados de un periodo de optimismo
y altas expectativas, pero tienden a ir desinflándose a medida que pasan los
meses. Esa relativa buena imagen de Feijoo
se ha ido desvanecido por completo: hoy su popularidad entre el electorado se
ha desplomado y cosecha ya sonados suspensos.
Esto es lo que ocurrió en las elecciones andaluzas del
pasado junio. Entonces, alrededor del 16% de los que votaron al PSOE en las
anteriores elecciones apoyaron en esta ocasión al PP. Pero además ocurrió que
el votante de izquierdas se abstuvo de votar y de ahí, que hacía mucho tiempo
que no se observaban fugas entre PSOE y
PP. El presidente Juanma Moreno Bonilla encontró la receta para
romper la política de bloques y atraer a un buen puñado del votante
socialista. Durante unos meses parecía que el líder del PP podría lograr
exportar el escenario andaluz a unas elecciones generales. De seguir con esta
tendencia, la victoria del PP estaba prácticamente asegurada. No obstante, en
los dos últimos meses las cosas parecen haber cambiado: las fugas de uno a otro
partido, se ha estancado o incluso revertido.
En definitiva, ¿podemos concluir que la popularidad de Feijoo
se encuentra en caída libre como aseveraba el presidente del CIS?. Si nos
fijamos en el espacio de la derecha, la respuesta es no. Su popularidad y
capacidad de atracción entre sus votantes y los de Cs y Vox se mantienen
excepcionalmente altas. Pero si la izquierda se moviliza adecuadamente, y sale
a votar, entonces sí parece que podamos afirmar con cierta seguridad que los
días de vino y rosas de Feijoo está llegando a su fin. “Eso de llegar y
anunciarse como hombre de estado, capaz de dialogar, de llegar a acuerdos, de
ser una oposición seria, capaz, rigurosa y proponer planteamientos, sin que la
desconfianza, la animadversión, el insulto, y el grito denostado hacia el
adversario político, no era lo que iba a cegarle, ni a distraerle de aquellas
necesidades, y aquellas políticas que en su creencia deberían ser las que defendiera
para corresponder a la sociedad española.
¡Si, es lo que parecía, cuando el “gallego”, desembarco en Madrid!
Y de aquella sosegada paz, entre el pulpo y el ribeiro, apenas queda nada. La política de alto voltaje es otra cosa, y Feijoo ha tenido que modificar, su discurso, sencillamente porque en los entresijos de PP y de la derecha se mueven otros intereses, y se choca de frente, con un paisaje muy distinto, y sin el mar de fondo. La prueba son los nervios que ya le hemos visto, los errores, cometidos, y ahora cuando se le reclama, que sea capaz, y líder de estado, y cumpla lo estatuido y mandato constitucional, (renovar el CGPJ) se sale con una nueva burla, no ya con desplante al partido de gobierno PSOE, sino ante los ciudadanos, sí, todos aquellos que firmamos la carta Magna, poniendo en entredicho ante Europa y retorciendo una vez más, el cuello de la justicia, la democracia, el estado del derecho, perjudicando a cuantos tienen que parlamentar y obrar en los juzgados, de todo el territorio. Es lamentable la extorsión y el desencadenante, así como el bochornoso espectáculo, que estamos dando fuera de nuestras fronteras, que, en vez de proponerse ganar en prestigio, en rigor y cumplimiento de las obligaciones que impone nuestra Constitución. Debemos preguntarnos fuera de ideologías. ¿Qué estadista se salta la Ley, y esta contra el mandato democrático y la soberanía popular? Me temo que son los mismos, que “guillotinaron” a Casado, cuando se enfrentó a Ayuso, y a su bien engarzada cadena de “acólitos” . Y a todo esto me pregunto, ¿dónde está el jefe del Estado?, ¿no interviene tal como también manda la Constitución en su artículo 56,- arbitrar y moderar el funcionamiento que regula las instituciones? -. Pues no se tu… Quizá no se ha enterado… será eso.
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías

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