ENTRE PUENTES
¿QUÉ ME PASA DOCTOR
GOOGLE?
Los presagios de los
hipocondriacos de siempre cuentan hoy con un aliado para sus “diagnósticos”.
Internet y sus buscadores constituyen la principal herramienta de los pacientes
que llegan a las consultas con la lección aprendida, y el dibujo de su anatomía
fotocopiado en un folio, - por si acaso hay que mostrarlo y darle una lección
al médico.
“¡Hipocondriacos del mundo, uníos!”, en un foro donde se
cuentan sus penas, todos aquellos que se notan algo raro, cualquier día a
cualquier hora, y se tiran como locos a buscar soluciones a los síntomas que le
causan cierto malestar o desasosiego, la mayoría de estas alarmas; luego no son
nada, pero no puede sustraerse a comprobarlo por sí mismo. Semejante reclamo de este foro
de internet, ha congregado a miles de
personas, con una exagerada preocupación por su salud y una exquisita
sensibilidad para interpretar las mínimas señales que les envía su cuerpo como
signo de amenaza.- Uno de ellos confiesa
haber atormentado a su medica de cabecera, convencido de tener “tres tumores distintos y en lugares diferentes”,
La medica – según cuenta el propio interesado-, tras investigar y revisar el
historial y la información, también salida de la red y bregar entre la nutrida
terminología clínica dominada por su paciente, consiguió sacar algo en claro y
le receto ansiolíticos-.
Son los hipocondriacos de toda la vida capaces de sentir
como propios los síntomas de la enfermedad de un amigo, un vecino, un familiar,
pero más sofisticados. Sus sospechas, cuentan hoy con un aliado de lujo:
Internet y sus buscadores, Google, es el favorito. “-Estas personas no son una
creación de la tecnología, siempre han existido, pero ahora lo tienen más
fácil. Hace unos pocos de años, los hipocondriacos más ilustrados invertían en
alguna enciclopedia médica, que describía casi todas las enfermedades y sus
tratamientos. Esos libros eran su refugio y alimento”. Pero ahora se teclea en Google y este habla. Las respuestas pueden
ser infinitas aunque de fiabilidad variada. El resultado; una persona
apabullada por información más o menos científica, que llega a una consulta con
un criterio formado acerca de su padecimiento y que prácticamente sólo busca en
el facultativo una segunda opinión para confirmar lo que el ya cree saber.
Aunque la hipocondría suele generar algunas burlas, es un
verdadero infierno para quien lo sufre. “-La sensación de estar enfermo se vive
con angustia y ansiedad y pueden recibir cierto rechazo por parte de los
médicos”- Un hipocondriaco total- entra en una espiral interminable de
consultas y comprobaciones medicas hasta que encuentra una respuesta que le
tranquiliza. Pero la paz solo dura hasta la próxima señal perturbadora, y
vuelven a desarrollarse la inquietud y llegan las preguntas, es decir a vivir
en ese círculo infernal. Sin embargo, más que hipocondría- según los médicos-,
lo que suele verse a diario en las consultas es el trastorno- somatoforme-. Así llaman en medicina a la expresión de ansiedad a través de múltiples
síntomas físicos- “Lo sufre un alto
porcentaje de la población”. Y por tanto es esencial demostrarle al paciente
que el temor y la ansiedad son el problema, no esa enfermedad oculta que nadie
encuentra.
Lo cierto es que parece demostrado, que las indagaciones sobre enfermedades y medicamentos, son de las más frecuentes en los buscadores de la Red. Quizá sea ese desmedido interés, junto a la abundancia de recursos de la industria farmacéutica- patrocinadora de muchos portales sanitarios-, lo que genera una desmesurada información médica, seudomedica, interesada, seria, alarmista, y en no pocos casos se puede decir que milagrosa. Para los excesivamente angustiados por su salud, navegar entre tanta marea informativa puede generar más ansiedad, se procesa una información sesgada, y te quedas con todo lo que genera temor, y olvidas toda la que te pueda tranquilizar… Pero también es cierto- que pocos escapan a rebuscar en las recetas del doctor Google- Yo el primero... Tu
Fermín
González Salamancartvaldia.es
blog taurinerías

No hay comentarios:
Publicar un comentario