ENTRE PUENTES
ESTAMOS PERDIENDO
CALIDAD DE VIDA
Para evitar que el
cambio climático global provoque un colapso ecológico total, para detener la
contaminación y la superpoblación que matará a la mayoría de la población de
mamíferos, aves, anfibios y la vida marina del planeta, tenemos que cambiar
rotundamente nuestra forma de vida, tenemos que implicarnos en soluciones, y en
participar activamente en las tareas de nuestra colectividad, ser menos
beligerantes y poner de manifiesto nuestra educación, nuestro sentido común, y
del deber etcétera, en las próximas décadas. El efecto invernadero ha sido
ampliamente reconocido desde hace casi dos décadas. Lo mejor que ha creado la
ingenua reputación del libre mercado, es el comercio del carbono, una farsa
ridícula. La primera preocupación de un
gobierno es siempre mantener su propio poder, y construye la base de ese poder
en las relaciones económicas. La élite gobernante debe mantener una
posición privilegiada y ese privilegio depende de la explotación de otras
personas y del medio ambiente. Las sociedades locales e igualitarias, unidas
por la comunicación global y la toma de conciencia, son la mejor oportunidad
para salvar el medio ambiente. Las economías autosuficientes y autónomas no
dejan casi ninguna huella de carbono. No necesitan del petróleo para importar
mercancías y exportar desechos, ni de grandes cantidades de electricidad para
mover complejos industriales y así producir bienes para la exportación. Deben
producir la mayor parte de su energía por ellos mismos a través de la energía
solar, eólica, biocombustibles y tecnologías similares, y se basan más en lo
que se puede hacer manualmente que en los aparatos eléctricos. Tales sociedades
contaminan menos, ya que tienen menos incentivos para la producción en masa y
no tienen los medios para volcar sus desechos en las tierras de otros. En lugar de aeropuertos repletos,
autopistas atestadas por el tráfico y largos desplazamientos al trabajo,
podemos imaginar bicicletas, autobuses, trenes interregionales y veleros. Podemos
comenzar a construir un mundo ahora, aprendiendo de las sociedades indígenas
ecológicamente sostenibles, saboteando y avergonzando a quienes contaminan,
extendiendo el amor por la naturaleza y la conciencia de nuestras regiones y
estableciendo proyectos que nos permitan satisfacer nuestras necesidades de
alimentos, agua y energía a nivel local. No queremos entrar por el aro, de
forma organizada, sosegada y en paz, de
que hay que cambiar radicalmente nuestro sistema de vida, que hemos de estar
preocupados, por ir formando un mundo menos mercantilista, menos capitalista, y
enfrascado en el tener en vez del ser, y eso, ya lo estamos viendo, ira pasando
la factura, nos ira venciendo, sucumbiremos por la degradación codiciosa,
egoísta y perniciosa, que venimos haciendo por tierra, mar y aire. Pueden, si
lo quieren comprobar, tan solo mirando a su alrededor, parándose a pensar por
un momento, las barbaridades que estamos cometiendo todos, donde incluso nos va
llegando la deshumanización, la ausencia de empatía, el compartir, sentirse
querido, sin poder dar suelta a tus emociones y alegrías. No se trata de trazar
un mundo trágico y desgraciado, por la sencilla razón que hay aún recursos para
evitarlo, pero evidentemente será nuestra responsabilidad ponernos ya; a trabajar,
a colaborar incluso a exigir y participar en ese cambio… De lo contrario… ya
estamos siendo advertidos…
¡Y aquí lo dejo!...
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerias

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