ENTRE PUENTES
¡SE BUSCA!
¡¡¡Se busca al
paciente cero!!!, tal y como si fuera aquel pasquín con la cara de un
facineroso buscado en el viejo Oeste, o bien como un asesino buscado por la
interpol o el F:B:I, el caso es: que tras el desconcierto, los despropósitos y
la falta de conocimiento entre otros peajes, pare ce primordial encontrar a
este sujeto que incluso sin saberlo, ha emponzoñado el mundo entero con este
virus dañino, cruel y mortal en unos porcentajes, que rebasan las morgues, de
muertos, las UVI, de contaminados graves, así como los miles, que lo están
pasando como pueden, - de aquella manera-. Y no solo eso sino que, a millones
de personas nos mantiene confinados en las viviendas, donde muchos estamos
atemorizados, nerviosos, y sobresaturados, de información clara y precisa en
algunos casos, pero que se van difuminando a medida, que otro erudito en la
materia suelta su opinión y discurso, y así volvemos a empezar cada día, con
esta enorme catarata de impacto visual, escuchada y aconsejada por los unos y
los otros, de forma que ya empezamos a mezclar todo, y de ello está saliendo un
cocido de color fuerte y espumoso, donde nuestras meninges están cuanto menos
descontroladas, y esa razonable calma o tranquilidad de las primeras semanas,
se están transformando, e irán a más sin duda, en unos desatados nervios y
perdidas de control, que será muy fácil tengan respuestas violentas, que nos
lleven a otra “pandemia” bastante más difícil de atacar.
Hace un par de meses, nadie se podía creer esto que nos está
ocurriendo, tampoco como este virus asesino, iba a dejar al descubierto
nuestras carencias, nuestro sistema sanitario y médico. Ahora, la comunidad
científica, parece darle una importancia vital para conocer cómo se originó el
brote y con el mismo la propagación infecciosa, puesto que, quieren decir que tanto el paciente cero, como el paciente
uno pueden seguir campando por sus respetos por el mundo y seguir contaminando
a la especie humana. Es por tanto que los expertos coinciden en que sería
de inestimable ayuda, trazar un patrón sobre el origen de este virus suelto.
Partir del caso índice autentico podría saberse si esta persona tuvo contactos
con los –famosos murciélagos-, o con otros animales, esto ayudaría a precisar
como salto de animal a la persona, para
originar esta terrible plaga, que cuenta por miles los muertos.
Señalan también los expertos, que si por un casual
apareciera o se identificara a esta persona, habría que optar con prudencia y
no difundir sus datos para evitar se le culpabilice y ser una causa
estigmatizante, hasta que con toda certeza y evidencia se conociera su
contaminación. “No como ocurriera con aquel piloto americano, que le achacaron
ser el paciente cero del VIH etiqueta que le persiguió hasta la muerte, y sin
embargo se descubrió que no existía prueba alguna para creer que el mismo
desencadenara la epidemia en Norteamérica. Sí, fue un error, de los muchos que
se cometen cuando ocurren en el mundo desgracias, epidemias, pandemias como
esta que galopa por el mundo entero”. ¡Claro que se cometen errores!,
acusaciones, culpables etcétera. La sociedad, nosotros, siempre los
encontramos, no se nos escapan al juicio rápido, con inusitada indolencia y
descaro, referimos todo lo que se hizo mal, si se actuó con diligencia, si se actuó
tarde y de mala manera, que si teníamos que haber avisado, comprado,
abastecido, tenido de reserva, que si hizo esto o lo otro, se informó o no se informó
y un sin sinfín de componendas, que surgen por doquier, en todos los foros de
una y otra condición. Políticos que dicen apoyar la causa y luego sacuden y despotrican
a degüello con los que han de tomar decisiones, a veces duras, incomodas,
injustas o menos justas que atentan contra nuestros derechos y libertades.
Responsables en suma que; independientemente de la ideología que defiendan,
aquí estamos nosotros, para juzgar, ponerlos de vuelta y media, y sobre todo
decirles, que es lo que tenían y debían hacer, y en que han fallado.
Hay una maxima que dice:
Cuando el carro se hunde, todo el mundo te dirá por donde no tenías que haber
pasado. Todo ello lo hacemos con
soberbia, con impresionante desfachatez, con temible seguridad, donde
incluso llegamos a faltar y ridiculizar con improperios salidos de las
vísceras, más aún, si a mayores quien dicta órdenes y sentencias, es del signo
contrario, al nuestro, es decir, no nos gustan. Eso de considerar que uno como ser humano pueda cometer errores, que
puede equivocarse, o no acertar con las decisiones: ¡Eso como digo, ni
soñarlo!. Sin embargo, nosotros más lejanos aun del problema, y con menos conocimientos,
y datos de su gestión y organización; ya
estamos prestos a emitir un juicio de valor, a ir inclusive, contra nuestros
principios de educados, de humanos y
consecuentes ciudadanos, que desbordamos democracia, temple y razón para
comprender y ponernos en el lugar del otro. ¡Qué va! -Eso no entra en
nuestra en nuestra sesera-, tenemos otras excelentes cualidades, pero no
aceptamos ponernos en lugar del otro, para comprender su posición.
Nosotros, los que aplaudimos cada tarde, los que alborozados
ensalzamos a los de más baja condición, en la cadena del trabajo,
militares, limpiadoras, enfermeros, cocineros, camioneros, basureros etcétera. Sí,
aquellos que pasaban a nuestro lado y nunca hacemos ni puñetero caso de sus reivindicaciones,
huelgas y peticiones, ahora los elevamos nada menos que, a la categoría de héroes… Somos los mismos, que
sacudimos al que hemos considerado culpable de nuestros males, ya le hemos
puesto la etiqueta de “monigote”, y hay que arrearle palos y arrojarle cuantos exabruptos
consideremos, porque sencillamente no me gusta, no defiende mi forma de ser, no
toma decisiones, que se acerquen a mi forma de pensar, a mi ideología de la que
yo procedo, y otro sinfín de etcéteras. Y eso amigos, en mi opinión, no me
parece justo, menos aún proceder de esta visceral forma, cuando hay multitud de
fallecimientos, como el caso que nos ocupa. Entrar en pugnas, reyertas y
venganzas, nunca tuvo cosas buenas, señalar a alguien con el dedo y vomitar
toda la bilis, en una persona o partido me parece sencillamente mezquino. Estamos jodidos si pensamos en venganzas,
y no sacamos consecuencias, para no caer en los mismos errores. Tomemos nota y
con educación y cuidado, exijamos responsabilidad y culpa si fuera necesario.
Fermín
González salamancartvaldia.es blog taurinerías
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